{"id":3496,"date":"2025-09-05T11:04:11","date_gmt":"2025-09-05T09:04:11","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/la-guitarra-flamenca-de-acompanamiento-prestigio-y-campo-de-batalla\/"},"modified":"2025-09-05T11:04:11","modified_gmt":"2025-09-05T09:04:11","slug":"la-guitarra-flamenca-de-acompanamiento-prestigio-y-campo-de-batalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/la-guitarra-flamenca-de-acompanamiento-prestigio-y-campo-de-batalla\/","title":{"rendered":"La guitarra flamenca de acompa\u00f1amiento: prestigio y campo de batalla","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>La exploraci\u00f3n del universo de la guitarra de acompa\u00f1amiento sigue siendo, todav\u00eda hoy, uno de los territorios menos transitados del vasto mundo flamenco. Tal vez por complejo, tal vez por un h\u00e1bito cultural que relega su protagonismo, este arte de permanecer siempre detr\u00e1s \u2014y, sin embargo, sostenerlo todo\u2014 ha recibido menos atenci\u00f3n de la que merece. Se han publicado libros, no obstante, art\u00edculos y monograf\u00edas sobre grandes guitarristas, subrayando su faceta de acompa\u00f1antes como parte natural de una carrera prodigiosa. Otros trabajos han querido rescatar, en exclusiva, la memoria de una vida entregada a este noble arte, como el reciente volumen que <strong>Jos\u00e9 Manuel Gamboa<\/strong> dedica a <strong>Pepe Habichuela<\/strong> (2025) o el que J<strong>os\u00e9 Manuel Su\u00e1rez Jap\u00f3n<\/strong>, otrora rector de la UNIA, consagr\u00f3 a <strong>Manuel Morao<\/strong> (2014). Empero, pocas veces se ha entrado a valorar cuestiones relativas a prestigio, econom\u00eda o subalternidad en lo tocante a este campo.<\/p>\n<p>En 2005, movidos por menosprecios estructurales hacia la figura del guitarrista de acompa\u00f1amiento \u2014menosprecios que se enraizaban tanto en el mundo de la producci\u00f3n como en el estrictamente art\u00edstico\u2014, publicamos un art\u00edculo en la revista <em>El Olivo <\/em>que pretend\u00eda encender luces sobre estas sombras. Se\u00f1al\u00e1bamos entonces c\u00f3mo, <strong>en no pocos carteles, el nombre del guitarrista brillaba por su ausencia, mientras el cante o el baile acaparaban todo el espacio<\/strong>, alimentando un divismo y una jerarqu\u00eda que no se han sostenido hist\u00f3ricamente sobre la realidad art\u00edstica. Denunci\u00e1bamos tambi\u00e9n la desigualdad sangrante de los cach\u00e9s: un reparto sin equidad ni l\u00f3gica cualitativa, guiado m\u00e1s por especulaci\u00f3n y costumbre que por justicia, y que colocaba a la guitarra junto a los parias del flamenco, percibiendo, en muchas ocasiones, apenas una m\u00ednima cantidad con respecto al salario de la figura contratante.<\/p>\n<p>Dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, la situaci\u00f3n ha variado en cuestiones esenciales, pero, \u00bfen qu\u00e9 medida se mantiene cierto sesgo discriminatorio? Hay un frente, eso s\u00ed, que puede darse por casi periclitado: el de los tablaos. En 2005 supon\u00eda una rareza que un negocio flamenco diera de alta a sus trabajadores. Durante d\u00e9cadas, en Sevilla, M\u00e1laga, Granada, Madrid o Barcelona \u2014con honrosas excepciones\u2014 se trabajaba sin seguridad social, quemando la voz, los pies o las manos por cantidades que no guardaban proporci\u00f3n alguna con el esfuerzo, y que ni de lejos alcanzaban lo estipulado en cualquier convenio colectivo.<\/p>\n<p><strong>Hoy, casi la totalidad de los artistas de tablao est\u00e1n dados de alta.<\/strong> Los sueldos, en algunos casos, han multiplicado por cuatro o por cinco sus cifras de entonces y las condiciones generales han mejorado ostensiblemente respecto a veinte a\u00f1os atr\u00e1s. Sin embargo, esta conquista no ha llegado tanto por la lucha organizada del colectivo afectado \u2014escasa o muy aislada, quiz\u00e1 debida al temor a represalias por parte de ciertos \u201cpatrones\u201d que ejercieron durante d\u00e9cadas un caciquismo vil e impune\u2014 como por la presi\u00f3n de <strong>las inspecciones de Trabajo y Seguridad Social<\/strong>, brazo de la Administraci\u00f3n que ha ido cerrando el cerco.<\/p>\n<p>Traemos aqu\u00ed este apunte econ\u00f3mico para aterrizarlo en el terreno que nos ocupa: <strong>el toque de acompa\u00f1amiento<\/strong>. Los tablaos han experimentado una mejora evidente\u2026 pero \u00bfqu\u00e9 sucede con los festivales, con determinadas agencias de contrataci\u00f3n, con las actuaciones concretas? \u00bfPersiste la brecha abismal en los cach\u00e9s? \u00bfContin\u00faa el guitarrista de acompa\u00f1amiento relegado? \u00bfHay una distancia notoria que infravalora al guitarrista de acompa\u00f1amiento al baile con respecto a sus compa\u00f1eros?<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n que realizamos hace dos d\u00e9cadas se topaba con un muro: la prudencia \u2014o el silencio\u2014 de los propios guitarristas fuera de los \u00e1mbitos privados. Con todo, en 2005 basamos nuestras conclusiones en <strong>unas cincuenta entrevistas a tocaores<\/strong> \u2015y subrayamos el masculino por ser en aquella \u00e9poca a\u00fan territorio muy masculinizado, aunque ya cont\u00e1semos con la contundente presencia de <strong>Antonia Jim\u00e9nez, Bettina Flater y Celia Morales<\/strong>\u2015. Este nuevo estudio de 2025 se apoya en un n\u00famero similar de testimonios, lo bastante diverso en procedencia geogr\u00e1fica y estilos como para proporcionar unas conclusiones perentorias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abLa guitarra de acompa\u00f1amiento es mucho m\u00e1s que una mera acompa\u00f1ante a diferencia de otro tipo de m\u00fasicas donde las guitarras son m\u00e1s testimoniales. Es la verdadera conductora de un recital o espect\u00e1culo, la que marca el rumbo y sostiene la estructura invisible que lo mantiene en pie\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Juan Habichuela y la iron\u00eda de la (no) culpa<\/strong><\/h2>\n<p><strong>Juan Habichuela<\/strong> nos aguardaba en el hall del Hotel Carmen de Granada una luminosa ma\u00f1ana de verano de 2006. El legendario tocaor reposaba en mitad de un inmenso sof\u00e1 iluminado por la pertinaz luz que proporcionaba una alta claraboya y rodeado de una pl\u00e9yade de admiradores que hab\u00edan viajado desde M\u00e1laga para escoltarlo, casi bajo palio, durante su estancia en la ciudad de la Alhambra. Destacaba entre el grupo, por su locuacidad y por ejercer de anfitri\u00f3n del resto, el ya desaparecido <strong>Alfonso Queipo<\/strong>.<\/p>\n<p>La entrevista, que intent\u00e1bamos conducir con sosiego, se ve\u00eda interrumpida una y otra vez por las entusiastas intervenciones de aquellos acompa\u00f1antes que invocaban sin cesar <strong>la \u201csant\u00edsima pureza\u201d de lo gitano, la \u201craz\u00f3n incorp\u00f3rea\u201d de Mairena<\/strong> y otras proclamas por el estilo. Parad\u00f3jicamente, <strong>estas patochadas \u2014de tinte racista y anacr\u00f3nico\u2014<\/strong> suelen proceder argumentalmente de labios no gitanos y funcionan como un reflejo condicionado para el resto.<\/p>\n<p>El patriarca de la casa Habichuela, todav\u00eda con la memoria intacta \u2014poco despu\u00e9s empezar\u00eda a resentirse\u2014, nos regal\u00f3 un caudal de an\u00e9cdotas hilarantes junto a <strong>Camar\u00f3n y Paco de Luc\u00eda, Fosforito, Mairena o Caracol<\/strong>. Al evocar a este \u00faltimo, y tras lanzar una mirada plena de intenci\u00f3n a los asistentes, confes\u00f3 con solemne franqueza que acompa\u00f1arlo le llenaba m\u00e1s porque \u201cle pellizcaba\u201d en mayor medida que otros cantaores. Aquellas palabras hicieron que sus amigos se miraran creyendo vislumbrar una comparaci\u00f3n t\u00e1cita con Mairena y que, llenos de complicidad, aplaudieran mientras se retorc\u00edan de gusto en los asientos.<\/p>\n<p>En ese instante, en previsi\u00f3n de que las expresiones llegaran a su c\u00e9nit, le solt\u00e9 la pregunta:<\/p>\n<p>\u2014Pero, maestro, pase lo que pase en un escenario, <strong>la culpa es siempre del guitarrista<\/strong>, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Juan Habichuela solt\u00f3 entonces una carcajada sonora, rompi\u00f3 el c\u00edrculo de complicidades y se vino hacia m\u00ed con los brazos abiertos. La respuesta iba impl\u00edcita en el abrazo con que zanj\u00f3 cualquier duda. Porque el maestro albaicinero, aun consagrado, hab\u00eda sufrido lo indecible al lado de figuras tan deslumbrantes en lo art\u00edstico como soberbias en lo personal, que no dudaban en descargar sobre el guitarrista todo el peso de la culpa de sus propios fallos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_82190\" aria-describedby=\"caption-attachment-82190\" style=\"width: 1600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2025\/09\/paco-cortes-3-foto-gilberto-gonzalez-vazquez.webp\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-82190\" src=\"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2025\/09\/paco-cortes-3-foto-gilberto-gonzalez-vazquez.webp\" alt=\"Paco Cort\u00e9s. Foto: Gilberto Gonz\u00e1lez V\u00e1zquez.\" width=\"1600\" height=\"1066\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-82190\" class=\"wp-caption-text\">Paco Cort\u00e9s. Foto: Gilberto Gonz\u00e1lez V\u00e1zquez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Un bosquejo de las cualidades tocaoras<\/strong><\/h2>\n<p>Con esta an\u00e9cdota retrocedemos inevitablemente a las mismas conclusiones que ya esboz\u00e1bamos en 2005: la guitarra de acompa\u00f1amiento \u2014y conviene aclarar que hablamos de artistas de indiscutible competencia\u2014 es mucho m\u00e1s que una mera acompa\u00f1ante a diferencia de otro tipo de m\u00fasicas donde las guitarras son m\u00e1s testimoniales. Es la verdadera conductora de un recital o espect\u00e1culo, la que marca el rumbo y sostiene la estructura invisible que lo mantiene en pie. <strong>El guitarrista es conocedor profundo de las m\u00faltiples t\u00e9cnicas del instrumento y canalizador de los infinitos aromas, aires, sabores y soniquetes<\/strong> que habitan en el rico acervo estil\u00edstico del flamenco.<\/p>\n<p>Es explorador minucioso de los rincones de cada cante, y a ese conocimiento suma un prol\u00edfico manejo de las distintas escuelas, de las formas diversas de abordar cada palo seg\u00fan los sentires y sensibilidades de quien lo interpreta, moldeando su toque a las exigencias cambiantes de cada momento sin traicionar nunca su propia esencia, su personalidad imbatible. <strong>Es creador de armon\u00edas y sost\u00e9n emocional, acumulador de tensiones y responsable \u00faltimo de que el torrente del cante y el baile fluya con naturalidad.<\/strong> Es, si se me permite la met\u00e1fora, la columna j\u00f3nica que sostiene el libro sacro donde el obispo, calzado con tacones, oficia el rito, esa sagrada comuni\u00f3n de palmas, jaleos, armon\u00edas, danza y cantes, que es el flamenco mismo.<\/p>\n<p>En el baile, la guitarra es doctorada en los infinitos vericuetos que este a\u00f1ade a la m\u00fasica, poseedora de una memoria prodigiosa y de una capacidad de ensayo que nunca puede eludir, pues de este factor depende que los espect\u00e1culos se levanten y lleguen a buen puerto. Cuando el bailaor se detiene o desdobla hacia atr\u00e1s el ritmo, la guitarra mantiene impert\u00e9rrita la base. Cuando el cantaor recurre al silencio, la guitarra introduce una falseta. <strong>Cuando dice un cante, la guitarra acompa\u00f1a, recoge, enmienda el comp\u00e1s, maquilla desafinaciones, luce, ensalza, enjoya\u2026 y as\u00ed, siempre.<\/strong> No existe descanso posible en el oficio del acompa\u00f1amiento. Es el Sancho Panza que escolta al caballero andante, aquel que baja los pies a la tierra para aterrizar las fantas\u00edas del que levita con sus desafines y s\u00edncopas trasnochadas. \u201cNosotros estamos obligados a enderezar al que se va de ritmo y maquillar al que desafina\u201d, nos confesaba el guitarrista <strong>Paco Cort\u00e9s<\/strong> tras recibir el premio a mejor acompa\u00f1ante del <strong>Festival del Cante de las Minas de La Uni\u00f3n 2025<\/strong>.<\/p>\n<p>Este c\u00famulo de atributos se corona con una genialidad musical innata, pulida y ennoblecida por el tiempo, la disciplina y esa soledad imprescindible que han evocado, con la hondura de quien conoce su precio, <strong>Paco de Luc\u00eda, Manolo Sanl\u00facar<\/strong> y cuantos tocaores de altura han hablado en libros y entrevistas de su universo m\u00e1s \u00edntimo.<\/p>\n<p>El\/la tocaor\/a es criatura forjada en incontables horas de encierro y recogimiento, en duelos callados con la t\u00e9cnica, en una lucha silenciosa contra l\u00edmites que parecen inamovibles. Ha soportado frustraciones sin n\u00famero y ha celebrado, como quien atesora un bien divino, cada peque\u00f1o triunfo que su esfuerzo le conced\u00eda de forma gradual.<\/p>\n<p>Esa soledad primera, f\u00e9rtil y exigente, se transforma m\u00e1s tarde en la vigilia de la pe\u00f1a, en esa universidad sin aulas donde se re\u00fanen los cabales, en veladas donde mujeres y hombres repiten los mismos cantes con devoci\u00f3n lit\u00fargica, como si en cada repetici\u00f3n se afilara el cuchillo de la verdad jonda. Y all\u00ed comienza a obrarse el milagro: <strong>el momento en que la guitarra se entrega por entero, lanza su \u00f3rdago a la m\u00fasica, extiende un manto, arropa todos los estilos y extrae de la ra\u00edz del <em>quej\u00edo<\/em> ese jugo que guardar\u00e1 para s\u00ed<\/strong>, esa esencia que le acompa\u00f1ar\u00e1 toda la vida.<\/p>\n<p>Pongan ustedes, queridas y queridos lectores, el nombre que m\u00e1s se acomode a lo descrito, pues aqu\u00ed no tratamos de abstracciones, sino de personas que han suplido su oficio con una dignidad art\u00edstica extraordinaria.<\/p>\n<p>Establecido este p\u00f3rtico de nombres y memoria, es momento de rendir cuentas y <strong>exponer las conclusiones del an\u00e1lisis de campo<\/strong>, a modo de ensayo de car\u00e1cter sociol\u00f3gico que ilumine, con el rigor que merece, cu\u00e1n \u201ccambia\u00edtos est\u00e1n los tiempos\u201d para la guitarra de acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEs, si se me permite la met\u00e1fora, la columna j\u00f3nica que sostiene el libro sacro donde el obispo, calzado con tacones, oficia el rito, esa sagrada comuni\u00f3n de palmas, jaleos, armon\u00edas, danza y cantes, que es el flamenco mismo\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La guitarra de acompa\u00f1amiento ha hablado<\/strong><\/h2>\n<p>Como ya hemos escrito m\u00e1s arriba, la encuesta se ha realizado a <strong>medio centenar de guitarristas flamencos<\/strong>, entre los que se cuentan tocaores habituales de primeras figuras del cante y del baile en el panorama internacional; int\u00e9rpretes de \u00e1mbito m\u00e1s reducido, vinculados a c\u00edrculos pe\u00f1\u00edsticos o con escasa presencia en festivales; j\u00f3venes que pugnan por abrirse un hueco y veteranos al borde de la retirada; mujeres guitarristas, titulados superiores en guitarra flamenca y habituales de los tablaos. El prop\u00f3sito: extraer una visi\u00f3n global que abarque todos los matices y realidades que circunscriben el ejercicio del acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p>Conviene insistir, aunque huelgue decirlo, en que el objetivo de este art\u00edculo no es sembrar discordias o pol\u00e9micas est\u00e9riles, sino tomar el pulso a la guitarra de acompa\u00f1amiento y plantear un debate antiguo y muy leg\u00edtimo: el de la mejora salarial all\u00ed donde corresponda. En un mundo regido por la justicia y la equidad \u2014as\u00ed lo entiende este que escribe\u2014, l<strong>a guitarra deber\u00eda recibir una consideraci\u00f3n econ\u00f3mica superior a la que todav\u00eda hoy tiene estipulada<\/strong>. Pero veamos qu\u00e9 opinan los y las protagonistas.<\/p>\n<p>Ante la siguiente pregunta: \u201cEn una escala del 1 al 10, siendo 1 muy poco, y 10 mucho, \u00bfen qu\u00e9 medida crees que ha gozado de prestigio la guitarra de acompa\u00f1amiento a lo largo de la historia del flamenco?\u201d La media de las respuestas daba un 6,14, siendo llamativo c\u00f3mo guitarristas veteranos han puntuado una media de 4, y los m\u00e1s j\u00f3venes rondando el 7. Es decir, <strong>los j\u00f3venes perciben su \u00e9poca como m\u00e1s proclive al reconocimiento del toque de acompa\u00f1amiento<\/strong>, mientras que los veteranos, que conocieron a los tocaores hist\u00f3ricos, no comparten esa apreciaci\u00f3n. En cuanto al prestigio de la guitarra de acompa\u00f1amiento en la actualidad, llama la atenci\u00f3n la tendencia inversa, es decir, los j\u00f3venes consideran que hoy est\u00e1 peor valorado el toque acompa\u00f1ante, y los veteranos punt\u00faan m\u00e1s alto. Curioso dato del que podemos extraer conclusiones.<\/p>\n<p>La siguiente pregunta produce una respuesta afirmativa en todas las personas encuestadas al preguntarles <strong>si su nombre ha sido omitido en carteles donde solo se ha anunciado al cantaor o cantaora, bailaor o bailaora<\/strong> que contrataba sus servicios. Y en una escala del 1 al 10, la mayor\u00eda confiesan que sigue ocurriendo con cierta frecuencia, rondando el 6 de media, aunque ha disminuido esta tendencia con el tiempo, seg\u00fan hemos podido constatar por voz de los implicados. Esta es una de las cuestiones donde m\u00e1s claramente se manifiesta ese sesgo o menosprecio que todav\u00eda hoy existe hacia la guitarra de acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p>La pregunta cuarta rezaba as\u00ed: \u201cHace 20 a\u00f1os, la mayor\u00eda de los tablaos o salas donde se ofrec\u00eda una programaci\u00f3n de flamenco a diario <strong>no aseguraban en la Seguridad Social a sus trabajadores<\/strong>, \u00bfcon qu\u00e9 frecuencia crees que se sigue repitiendo este patr\u00f3n? Punt\u00faa del 1 al 10, siendo 1 muy poco, y 10 con mucha frecuencia\u201d. La respuesta ha sido muy clara, una media de 3, lo que muestra que en ese terreno <strong>se ha avanzado muy favorablemente<\/strong>. En la pregunta n\u00famero cinco, una mitad ha contestado que son trabajadores aut\u00f3nomos fuera del \u00e1mbito del tablao, frente a la otra mitad que son asalariados. En cambio, la frecuencia con que se les da de alta en las actuaciones var\u00eda ostensiblemente entre los tocaores que trabajan con figuras de alto cach\u00e9 a quienes no, siendo la media de los primeros un 9 y la de los segundos un 3.<\/p>\n<p>Y ahora vamos con las preguntas m\u00e1s comprometidas. La n\u00famero seis dice: \u201c\u00bfCrees que, en general, <strong>est\u00e1 bien pagado desde el punto de vista econ\u00f3mico el oficio del guitarrista de acompa\u00f1amiento<\/strong>? Utiliza nuevamente la numeraci\u00f3n del 1 al 10, siendo 1 la valoraci\u00f3n m\u00e1s negativa y 10 la valoraci\u00f3n m\u00e1s positiva\u201d. La media de las respuestas ronda el suspenso con un 4,2, siendo las puntuaciones m\u00e1s bajas de los guitarristas m\u00e1s veteranos, y las m\u00e1s altas, de los guitarristas j\u00f3venes. Otro dato de edad a tener en cuenta.<\/p>\n<p>La pregunta s\u00e9ptima dice as\u00ed: \u201cCon respecto al cach\u00e9 del cantaor o figura principal,\u00a0 valora en qu\u00e9 medida consideras que el sueldo que percibe el guitarrista se corresponde con el esfuerzo\/papel que desempe\u00f1a en el conjunto de un espect\u00e1culo\/recital. Responde del 1 al 10, siendo 1 poco, y 10 mucho\u201d. En este caso, en correspondencia con el criterio de edad que se produzco en la anterior pregunta, la puntuaci\u00f3n baja hasta el 3,7. Es decir, <strong>la mayor\u00eda consideran que perciben una cantidad muy inferior a la que corresponde a su esfuerzo y aportaci\u00f3n<\/strong>. Cabe a\u00f1adir, nuevamente, que la puntuaci\u00f3n de los tocaores que trabajan con figuras de cach\u00e9 alto disiente notablemente del resto.<\/p>\n<p>Avanzando hacia la siguiente pregunta, formulamos de esta manera: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 medida est\u00e1s de acuerdo con esta frase: \u201cLa guitarra de acompa\u00f1amiento es la columna vertebral del flamenco, la pieza base sobre la que descansa todo el ejercicio del cante y el baile, y sin cuya presencia el edificio se desmoronar\u00eda\u201d. Responde del 1 al 10, siendo 1 poco de acuerdo, y 10, muy de acuerdo\u201d, la mayor\u00eda han dado un 9 o 10, siendo la media 9,3.<\/p>\n<p>Preguntamos ahora por la guitarra de acompa\u00f1amiento al baile, y el 95 por ciento de los encuestados consideran que est\u00e1 <strong>peor pagada que la de acompa\u00f1amiento al cante<\/strong>, en funci\u00f3n del trabajo que requiere. En cuanto a los ensayos y su remuneraci\u00f3n, teniendo en cuenta el tiempo que se invierte en los mismos, la mayor\u00eda est\u00e1n de acuerdo en se\u00f1alar que no est\u00e1n bien pagados, siendo la media de las respuestas de 2,7 sobre 10, es decir, una puntuaci\u00f3n muy baja. En la siguiente pregunta analizamos <strong>si se pagan los ensayos del cante<\/strong>, y la suma de las respuestas dan una media de 1,5 sobre 10, de la que se extrae una conclusi\u00f3n sumamente negativa. Con respecto al baile, la media sube algo m\u00e1s, llegando hasta el 3,2. Nuevamente debemos establecer diferencias entre quienes trabajan para compa\u00f1\u00edas con cach\u00e9 elevado o alto presupuesto.<\/p>\n<p>La pregunta doce, aunque pueda resultar ir\u00f3nica, encierra una triste realidad. Dice as\u00ed: \u201cJuan Habichuela, en una entrevista que hicimos en 2006, aseguraba que <strong>le hab\u00edan echado muchas veces la culpa int\u00e9rpretes del cante y el baile de errores solo aplicables a ellos mismos<\/strong>. \u00bfCon qu\u00e9 frecuencia te ha ocurrido esto desde tus inicios? Por favor, punt\u00faa del 1 al 10, siendo 1 con poca frecuencia y 10 con mucha frecuencia\u201d. Desafortunadamente es un patr\u00f3n que se sigue repitiendo, arrojando una media superior al 6, si bien la mayor\u00eda reconocen que la frecuencia ha ido disminuyendo con el tiempo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, una pregunta exclusiva para las tocaoras que se formula as\u00ed: \u201cComo mujer y guitarrista, \u00bfhas percibido alguna vez discriminaci\u00f3n, comentarios sexistas o machistas, dentro del mundo flamenco? Valora del 1 al 10, siendo 1 con muy poca frecuencia y 10 con mucha frecuencia\u201d. No deja de resultar curioso y significativo que las guitarristas de mayor edad punt\u00faen con entre 9 y 10, mientras que las m\u00e1s j\u00f3venes se queden entre el 5 y el 6, siendo, en cualquier caso, una valoraci\u00f3n alta y, por tanto, negativa en materia de discriminaci\u00f3n a\u00fan existente en \u00e1mbitos flamencos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abLa guitarra de acompa\u00f1amiento al baile est\u00e1 peor pagada que la guitarra de acompa\u00f1amiento al cante, seg\u00fan se desprende de lo analizado. Los ensayos no cuentan, en la mayor\u00eda de las veces, como trabajo remunerado, y el nombre de la guitarra, en un porcentaje todav\u00eda inadmisible, sigue sin aparecer en muchos carteles, limit\u00e1ndose a las figuras del cante y del baile\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_82189\" aria-describedby=\"caption-attachment-82189\" style=\"width: 1600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2025\/09\/rafael-riqueni-1-foto-gilberto-gonzalez-vazquez.webp\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-82189\" src=\"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2025\/09\/rafael-riqueni-1-foto-gilberto-gonzalez-vazquez.webp\" alt=\"Rafael Riqueni. Foto: Gilberto Gonz\u00e1lez V\u00e1zquez.\" width=\"1600\" height=\"991\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-82189\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Riqueni. Foto: Gilberto Gonz\u00e1lez V\u00e1zquez.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Aunque apreciamos cambios significativos tocantes a la profesionalizaci\u00f3n, mejoras sustantivas en las condiciones laborales y de altas en la Seguridad Social, junto con mejora progresiva de las condiciones generales, apreciamos que siguen siendo pobres algunas \u00e1reas espec\u00edficas. Si bien, como mencionamos en este art\u00edculo, la encuesta est\u00e1 muy focalizada en determinados aspectos relativos al oficio y remuneraci\u00f3n de la guitarra de acompa\u00f1amiento, y no hemos tenido en cuenta vectores como la autopercepci\u00f3n del grado de dificultad\/dureza de su trabajo por parte de los agentes implicados, entre otras omisiones, para volcarnos en la cuesti\u00f3n puramente art\u00edstica, de especial incumbencia para los aficionados, la muestra puede darse por v\u00e1lida por el cuidado que hemos puesto en la cantidad de consultas y la diversidad geogr\u00e1fica y estil\u00edstica.<\/p>\n<p>Como observamos, <strong>existe a\u00fan una brecha salarial grande respecto a las figuras principales que se acent\u00faa especialmente en artistas de cach\u00e9 medio y bajo<\/strong>, frente a figuras de cach\u00e9 alto que, por norma general, y tal como refleja la estad\u00edstica que manejamos, aplican unas tarifas que las guitarras punt\u00faan muy por encima de los anteriores.<\/p>\n<p>Seg\u00fan testimonios recogidos a la luz de esta investigaci\u00f3n, existen, de forma aislada, artistas de gran renombre que aprovechan su estatus y la admiraci\u00f3n de j\u00f3venes tocaores (hablo en masculino porque no hemos recabado otros datos al respecto) para pagar cantidades absolutamente rid\u00edculas que no incluyen siquiera gastos de viaje y alojamiento. Resta decir, en este particular, que no es nuestra intenci\u00f3n crear una lista negra de \u201cexplotadores\u201d, sino se\u00f1alar un lamentable hecho que existe y se produce por parte de personas muy conocidas y admiradas. El factor admiraci\u00f3n se considera a nivel de p\u00fablico, no, desde luego, por parte de este que firma el art\u00edculo.<\/p>\n<p>La guitarra de acompa\u00f1amiento al baile est\u00e1 peor pagada que la guitarra de acompa\u00f1amiento al cante, seg\u00fan se desprende de lo analizado. Los ensayos no cuentan, en la mayor\u00eda de las veces, como trabajo remunerado, y el nombre de la guitarra, en un porcentaje todav\u00eda inadmisible, sigue sin aparecer en muchos carteles, limit\u00e1ndose a las figuras del cante y del baile, y relegando a un segundo plano a las \u201csonantas\u201d, a pesar de que la pr\u00e1ctica totalidad de las personas encuestadas perciben su instrumento musical como la columna sobre la que se sustenta el arte flamenco.<\/p>\n<p>Menci\u00f3n aparte requiere el aspecto sociol\u00f3gico\/pol\u00edtico relativo a las mujeres guitarristas que arroja datos tristes sobre la discriminaci\u00f3n que sufren a\u00fan en un mundo tan hist\u00f3ricamente masculinizado como el de la guitarra. No obstante, <strong>la tendencia a la baja ofrece ciertas esperanzas en el futuro. \u2666<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto: <strong>Juan Pinilla<\/strong> (Granada)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><em>\u2192 Juan Pinilla Mart\u00edn es cantaor, l\u00e1mpara minera del Festival de Las Minas en 2007. Nominado al Grammy Latino en 2014. Licenciado en Traducci\u00f3n, Literatura Hisp\u00e1nica y Literatura Comparada. Tiene estudios en Derecho, Pol\u00edticas y Filosof\u00eda. M\u00e1ster en Estudios Literarios y Teatrales. Doctorando en Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica por la Universidad de Granada. Ha publicado m\u00e1s de 500 art\u00edculos y entrevistas de materia flamenca en diferentes medios.<\/em><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tablaos han experimentado una mejora evidente respecto al toque de acompa\u00f1amiento. 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