{"id":3162,"date":"2025-06-28T10:16:55","date_gmt":"2025-06-28T08:16:55","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/la-rosa-sobre-el-origen-del-nombre-del-flamenco\/"},"modified":"2025-06-28T10:16:55","modified_gmt":"2025-06-28T08:16:55","slug":"la-rosa-sobre-el-origen-del-nombre-del-flamenco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/la-rosa-sobre-el-origen-del-nombre-del-flamenco\/","title":{"rendered":"La rosa: sobre el origen del nombre del flamenco","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Es muy conocido el principio que defiende la llamada <strong>Navaja de Occam<\/strong>. Al menos en el mundo de la filosof\u00eda y de la ciencia lo es. En resumen, y dicho muy por encima, lo que dice este principio es lo siguiente: si dos teor\u00edas enfrentadas llegan a la misma conclusi\u00f3n es probable que sea m\u00e1s certera la teor\u00eda m\u00e1s simple, la menos compleja, la que necesita menos pasos para llegar a una conclusi\u00f3n, a una meta.<\/p>\n<p>Quienes nos hemos fajado durante a\u00f1os en el estudio de la Ciencia L\u00f3gica entendemos estas cosas. Pongamos un ejemplo real, m\u00e1s all\u00e1 de otras abstracciones. <strong>Se dice de algo en el lenguaje corriente: \u201cEsto es ir a Roma por Santiago\u201d.<\/strong> Esta sabidur\u00eda popular nos ayuda. Efectivamente, si alguien llega a Roma pasando por Santiago habr\u00e1 concluido con \u00e9xito lo que deseaba hacer, llegar a Roma, pero de una forma tortuosa, haciendo muchos m\u00e1s kil\u00f3metros de los necesarios. Otra persona, en cambio, habr\u00e1 ido a Roma viajando m\u00e1s directamente por otras v\u00edas. Los dos habr\u00e1n llegado a Roma, pero el segundo lo ha hecho de la forma m\u00e1s simple y directa, es decir, de la forma m\u00e1s correcta.<\/p>\n<p>Todo esto es aplicable a lo que aqu\u00ed nos interesa, el flamenco, y m\u00e1s concretamente al nombre de estas formas musicales que se agrupan bajo el nombre com\u00fan de flamenco. Flamenco es una palabra, en principio, misteriosa. No ignoro que hay varias teor\u00edas fecundas e interesantes, y, desde luego, dignas de ser tomadas en cuenta. Quiz\u00e1s la m\u00e1s considerada o le\u00edda, dada su indagaci\u00f3n en la lengua \u00e1rabe, que durante tanto tiempo se habl\u00f3 en buena parte de Espa\u00f1a, sea la del padre del nacionalismo andaluz, <strong>Blas Infante<\/strong>, que propuso para el origen de la palabra flamenco este sustantivo compuesto \u00e1rabe <em>falah mengus<\/em>, que significa campesino errante, pero que tambi\u00e9n puede traducirse por \u201cel que huye\u201d.<\/p>\n<p>Bien atendida esta teor\u00eda de Blas Infante podr\u00edamos considerarla cierta, y como yo no pretendo presentar aqu\u00ed una tesis, sino una mera opini\u00f3n o especulaci\u00f3n, dir\u00e9 que <strong>tal vez lo sea, no lo s\u00e9, no quiero mantener aqu\u00ed afirmaciones imperativas o temerarias<\/strong>. Es cierto, adem\u00e1s, que tras su expulsi\u00f3n de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica en el siglo XVII, algunos moriscos se resistieron a dejar su tierra espa\u00f1ola y, o bien fingieron convertirse al cristianismo o bien se escondieron y, a veces, se refugiaron en tribus gitanas o entre<em> gentes del camino, <\/em>personas al margen de la Ley o de vida diferente, poco apegada a lo oficial o a lo socialmente respetado, como bien ha visto en sus ensayos de antropolog\u00eda flamenca la profesora <strong>Cristina Cruces. <\/strong>Pero eso ser\u00eda tanto como decir que los flamencos ser\u00edan los moriscos, y no los gitanos u otros sociales <em>agitanados <\/em>o <em>achulados, <\/em>algo tan frecuente en la sociedad espa\u00f1ola en el cruce entre los siglos XVIII y XIX, para gran disgusto de los afrancesados o de algunos ilustrados, como<strong> Cadalso <\/strong>o <strong>Jovellanos.<\/strong><\/p>\n<p>Otra teor\u00eda hoy rechazada por muchos y casi olvidada (aunque fue mantenida por estudiosos) asegura que la palabra flamenco viene de aquellos <strong>Tercios de Flandes<\/strong> cuando los actuales Pa\u00edses Bajos eran cosa espa\u00f1ola. Por all\u00ed hay flamencos, claro, pero en sentido cultural, ling\u00fc\u00edstico y \u00e9tnico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEl p\u00e1jaro llamado flamenco eleva una de sus patas mientras clava la otra en el agua y en la tierra, al tiempo que levanta sus alas. Y eso es lo que hace un bailaor, eso es lo que hac\u00edan los hombres en los Bailes de Candil del siglo XIX, taconear, pisar el suelo, la tierra madre, levantar sus brazos o una pierna, mientras que la mujer bailaba el Vito sobre una mesa imitando lances taurinos\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1s la teor\u00eda considerada m\u00e1s disparatada, jocosa e hilarante de todas es la que yo voy a defender aqu\u00ed. Aunque, por cierto, a pesar de que hoy est\u00e9 completamente olvidada fue tambi\u00e9n defendida por alg\u00fan insigne estudioso. Me refiero a\u00a0 esa teor\u00eda que dice que la palabra flamenco referida al arte jondo procede del ave del mismo nombre, el flamenco. Pues s\u00ed, eso es lo que pienso yo, que viene de ah\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9? Porque, de nuevo evocando a Occam, <strong>es la teor\u00eda m\u00e1s simple, m\u00e1s sencilla, m\u00e1s inmediata en su apariencia formal y m\u00e1s de sentido com\u00fan<\/strong>. Ya imagino a muchos sonriendo ir\u00f3nicamente ante mis palabras. Lo entiendo y lo acepto. Ya digo que acepto toda cr\u00edtica o contradicci\u00f3n, no cuento con documentos infalibles para mantener mi teor\u00eda, o mi simple opini\u00f3n. Tal vez alguien se permita ponerme la cara <em>color\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p>Pero veamos. Hay que decir que el flamenco, para rastrear en sus or\u00edgenes, hay que abordarlo en primer lugar desde un \u00e1mbito sociol\u00f3gico o antropol\u00f3gico, antes que el musical incluso. Claro que el flamenco, como cualquier m\u00fasica, puede y <strong>debe estudiarse desde la normativa musical<\/strong>, pero no para rastrear en sus or\u00edgenes sociol\u00f3gicos y menos para averiguar el origen de su nombre. Como muy bien ha visto de nuevo Cristina Cruces, hay, al menos en parte, un foco del surgimiento del cante en gentes del camino, <strong>gente apartada de la honrada sociedad, gente del vagabundeo<\/strong>, movi\u00e9ndose junto a ladronzuelos y otras gentes de <em>mal vivir<\/em>. Gente, adem\u00e1s echada <em>p&#8217;alante<\/em>, hombres achulados, rufianescos\u2026<\/p>\n<p>Ahora sigamos viendo. Si echamos un vistazo a la novela y literatura dieciochesca y decimon\u00f3nica, vemos, paulatina o simult\u00e1neamente, que determinados personajes que aparecen en la narrativa de la \u00e9poca, como los guapos, unos a\u00f1os adelante aparecen como los chulos y, finalmente, ya en el siglo XIX, como los flamencos. <strong>\u00bfQu\u00e9 es entre el pueblo com\u00fan una persona flamenca sino un achulado y echado para adelante?<\/strong> \u201cNo me seas flamenco\u201d, se dice, y el que lo dice no lo hace porque su interlocutor se haya puesto a cantar flamenco, sino porque es muy flamenco, quiz\u00e1s un poco chulo, tal vez algo caradura.<\/p>\n<p>Y finalmente, algo de tipo est\u00e9tico, obvio pero revelador: el p\u00e1jaro llamado flamenco eleva una de sus patas mientras clava la otra en el agua y en la tierra \u2013\u00a1agua y tierra, qu\u00e9 dos palabras m\u00e1s flamencas!\u2013, al tiempo que levanta sus alas, y eso es lo que hace un bailaor, eso es lo que hac\u00edan los hombres en los <strong>Bailes de Candil<\/strong> del siglo XIX, taconear, pisar el suelo, la tierra madre, levantar sus brazos o una pierna, mientras que la mujer bailaba el Vito sobre una mesa imitando lances taurinos. <em>Se\u00f1oritos chulos, fen\u00f3menos, gitanos y flamencos. <\/em>Tiene gracia, qu\u00e9 bien describi\u00f3 parte de la sociedad espa\u00f1ola de principios de siglo XX y en particular el flamenquismo un antiflamenquista y antitaurino como <strong>Eugenio Noel. <\/strong>El escritor, como un siglo antes los ilustrados, critic\u00f3 amargamente el \u201cdesclasamiento\u201d del se\u00f1oritismo, apegado al flamenquismo, y que imitaba en el lenguaje a los gitanos y en el vestir a \u201clos chulos de Madrid\u201d, como recuerda Noel en su obra citada.<\/p>\n<p>He de decir que parte del ambiente taurino \u2013los fen\u00f3menos son los toreros en la obra de Noel\u2013 siempre me ha parecido un poco de la Espa\u00f1a negra que pint\u00f3 <strong>Solana. <\/strong>Esos seguidores medio buscones de los toreros, \u2018proveedores\u2019 a veces. En el ambiente flamenquita no se da tanto, pero a ratos tambi\u00e9n. Claro, que todo se aguanta y se tolera cuando ve\u00edas un solo lance de <strong>Paula <\/strong>o de <strong>Curro<\/strong> en la Maestranza o en Jerez. Pero habl\u00e1bamos del origen de la palabra flamenco. C\u00f3mo no pensar, tras la alusi\u00f3n que he hecho a ciertos ambientes o grupos marginales, en los guapos, los chulos, los\u2026flamencos.<\/p>\n<p>Pero dej\u00e9moslo, no toquemos m\u00e1s la rosa, \u00bfqu\u00e9 importa su nombre? De aquel ambiente taurino o flamenco uno, finalmente, recuerda el sue\u00f1o de una media ver\u00f3nica de tal torero o el quejido jondo de tal cantaor o cantaora. Es lo que ven\u00eda a simbolizar <strong>Umberto Eco <\/strong>en su <em>El nombre de la Rosa: <\/em>aunque no exista objetivamente la cosa misma, aunque ni siquiera exista la Rosa, lo importante es su esencia, el recuerdo sublime de su olor. Y acabaremos dici\u00e9ndolo con <strong>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/strong>: \u201c\u00a1No le toques ya m\u00e1s, que as\u00ed es la rosa\u201d. Vale.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>La teor\u00eda considerada m\u00e1s disparatada, jocosa e hilarante de todas es la que yo voy a defender aqu\u00ed. Me refiero a\u00a0 esa teor\u00eda que dice que la palabra flamenco referida al arte jondo procede del ave del mismo nombre, el flamenco. 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