{"id":3147,"date":"2025-07-02T00:27:58","date_gmt":"2025-07-01T22:27:58","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/la-triana-de-antonio-el-arenero\/"},"modified":"2025-07-02T00:27:58","modified_gmt":"2025-07-01T22:27:58","slug":"la-triana-de-antonio-el-arenero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/la-triana-de-antonio-el-arenero\/","title":{"rendered":"La Triana de Antonio el Arenero","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>A Jafelin Helten, por su afici\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hay conmemoraciones que tomamos como apremiantes por las huellas que sus protagonistas dejaron en nuestra historia, o, indistintamente, por las motivaciones que inspiraron a sus coet\u00e1neos y\/o a voces posteriores.<\/p>\n<p>En esta tribuna solemos tenerlas en consideraci\u00f3n, y hablando d\u00edas atr\u00e1s con la directora de este medio, <strong>Jafelin Helten<\/strong>, en tanto reflexion\u00e1bamos en torno a cantaores que contribuyeron a la divulgaci\u00f3n de matices inusuales o perdidos en el tiempo, surgi\u00f3 el nombre de <strong>Antonio el Arenero<\/strong>, personaje al que Helten admira profundamente dado que no s\u00f3lo aport\u00f3 contenidos conceptuales, sino que fue custodio de los cantes trianeros.<\/p>\n<p>En esas cavilaciones surgi\u00f3 la fragilidad con que el flamenco suele olvidar a los referentes, a quienes sirvieron como modelos para sucesivas generaciones. Y de ah\u00ed el compromiso de poner hoy en valor a Antonio el Arenero, del que ha pasado desapercibido el centenario de su nacimiento y a quien conocimos gracias a <strong>Emilio Jim\u00e9nez D\u00edaz<\/strong>, ilustre trianero al que Sevilla y el flamenco le deben bastante m\u00e1s de lo que callan.<\/p>\n<p>A Antonio, que mereci\u00f3 el remoquete de El Arenero porque se dedicaba a acarrear arena por el r\u00edo Guadalquivir, lo tengo considerado como el depositario de la sole\u00e1 de Triana, y sus bienes patrimoniales sonoros alcanzaron a nombres tan notables como <strong>Chiquetete<\/strong>, entre otros, aparte de que siempre fue muy estimado por permitir que la afici\u00f3n percibiera, hace ya m\u00e1s de nueve lustros, unas melod\u00edas trianeras que antes no distingu\u00eda.<\/p>\n<p>El <strong>Rubio Arenero<\/strong>, como fue conocido en su juventud por ser hijo de <strong>Antonio el Rubio<\/strong>, naci\u00f3 el 13 de abril de 1925 en el n\u00famero 111 de la calle Castilla, en el barrio de Triana, donde tambi\u00e9n vivieron <strong>Carmen Florido<\/strong>, <strong>Manolita Perea<\/strong>, <strong>Matilde Adorna<\/strong> y los <strong>Tudela<\/strong>.\u00a0 De ni\u00f1o recogi\u00f3 los cantes paternos y de <strong>Garfias<\/strong>, y ya de mayor cant\u00f3 para los amigos en las tabernas de <strong>David<\/strong>, <strong>Eulogio<\/strong>, <strong>Manolo el de los Burros<\/strong>, que a partir de 1947 ser\u00eda <strong>Casa Mario<\/strong>; <strong>Casa Celestino<\/strong>, justo frente de su domicilio en Plaza de Chapina, o la de <strong>Joaquinito Ballesteros<\/strong>, en la calle Castilla, a quien tras su muerte en 1967 lo encumbr\u00f3 por sole\u00e1: <em>Ya se muri\u00f3 Joaquinito, \/ Joaquinito Ballesteros, \/ que cant\u00f3 por sole\u00e1 \/ mejor que to el mundo entero<\/em>.<\/p>\n<p>Por aquellas calendas eran los tiempos inexplorados de <strong>El Sordillo<\/strong>, <strong>Manolo Oliver<\/strong>, Joaquinito Ballesteros, <strong>Ni\u00f1o Segundo<\/strong>, <strong>Emilio Abad\u00eda<\/strong>, <strong>El Cern\u00edcalo<\/strong> y <strong>Domingo el Alfarero<\/strong>, colectivo que conformaban lo m\u00e1s granado de un Zurraque trianero \u2013lugar de trabajo de los alfareros\u2013, cuyas soleares resplandec\u00edan en el destello del barrio por el que Antonio se paseaba como una persona de calidad, afable y de actitud emp\u00e1tica, como as\u00ed lo sopes\u00f3 <strong>Carmen Perdigones Infante<\/strong>, con quien contrajo matrimonio en abril de 1952, fruto del cual nacer\u00edan ocho hijos, tres hembras y cinco varones.<\/p>\n<p>Pero vayamos al meollo. Antonio se estrena con guitarra en <em>La Cochera<\/em>, junto a <strong>Manolo Brenes<\/strong>, y perdi\u00f3 el miedo a ser escuchado en <em>La Sole\u00e1 de Triana<\/em>, de <strong>Paco Parejo<\/strong>, la c\u00e9lebre tertulia flamenca de la calle Alfarer\u00eda que anta\u00f1o fuera el bar <strong>El Rinc\u00f3n Trianero<\/strong>, hasta destaparse en el <strong>Cine Astoria<\/strong>, en la calle Castilla, el 6 de noviembre de 1976, cuando el homenaje que al Sordillo de Triana \u2013aunque era vele\u00f1o\u2013 le organizaron Paco Parejo y Emilio Jim\u00e9nez D\u00edaz.<\/p>\n<p>Debutar\u00eda, no obstante, como profesional el 9 de junio de 1979 en el <strong>Festival de La Pa\u00f1oleta<\/strong>, en <strong>Camas<\/strong>, y de la mano del amigo, escritor y poeta trianero Emilio Jim\u00e9nez D\u00edaz \u2013la cita es de obligado cumplimiento\u2013, al par de hacerse presente en recitales pe\u00f1\u00edsticos, semanas culturales y en el fundamental disco <em>La Triana del Zurraque. Cantes de Triana<\/em> (Hispavox, 1982), junto a su compadre, <strong>El Teta<\/strong>, y su compa\u00f1ero <strong>M\u00e1rquez el Zapatero<\/strong>, \u00e1lbum que dej\u00f3 fuera una sole\u00e1 in\u00e9dita de Antonio y donde s\u00ed podemos escuchar su tarjeta de presentaci\u00f3n: <em>Me llaman El Arenero \/ porque el pan que me com\u00edo \/ se lo he ganao, grano a grano \/ a las entra\u00f1as del r\u00edo<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abAntonio Gonz\u00e1lez Garz\u00f3n, Antonio el Arenero, el \u201cbuda feliz de la sole\u00e1 de Triana\u201d, como lo bautiz\u00f3 mi admirado <strong>\u00c1ngel Vela Nieto<\/strong>, falleci\u00f3 el 3 de julio de 2004 y sus restos fueron depositados en el cementerio de San Fernando, de Sevilla. (&#8230;) Se gan\u00f3 el respeto de todos con las soleares alfareras, pero tambi\u00e9n porque gracias a \u00e9l se pudieron percibir unas melod\u00edas trianeras que antes no se distingu\u00edan\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El LP citado contempla aportes personales de Antonio a la sole\u00e1 trianera de <strong>El Quino<\/strong> (<em>Si a ti te quiere tu mare<\/em>, <em>Coge y dile a tu maestro<\/em>, <em>Cuando paso por tu puerta<\/em> y <em>En el querer no hay venganza<\/em>), El Sordillo (<em>Aqu\u00ed lo que conven\u00eda<\/em> y <em>Ay ya se apaga, ya se enciende<\/em>) y <strong>Noriega<\/strong> (<em>T\u00fa nunca has ten\u00edo ropa<\/em>, <em>Siempre compr\u00e1ndote yo peines<\/em>, <em>En la Capilla del Carmen<\/em> y <em>Yo tengo cuatro mil reales<\/em>), procedente probablemente de Emilio Abad\u00eda.<\/p>\n<p>Este disco, en el que se detecta la falta de costumbre de no cantar con guitarra pese a la labor de <strong>Jos\u00e9 Luis Postigo<\/strong>, tal y como anta\u00f1o se hac\u00eda en las tabernas, elevar\u00eda a Antonio a la profesionalidad definitiva, e incluso grab\u00f3 para el programa <em>La Puerta del Cante<\/em>, de RTVA (1989), y figur\u00f3 en conciertos de acontecimientos tan importantes como la Bienal de Flamenco Ciudad de Sevilla o la Cumbre Flamenca de Madrid.<\/p>\n<p>Particip\u00f3, mismamente, en los festivales andaluces del verano, al que recordamos tocado con su sombrero tirol\u00e9s de paja, y fue homenajeado en eventos como el <strong>Festival Flamenco de Tomares<\/strong> el 30 de agosto de 1997, o cuando en los albores de 1998 se le dedic\u00f3 el I Concurso de Cante Flamenco La Sole\u00e1 de Triana, instituido por la <strong>Asociaci\u00f3n Cultural El Turru\u00f1uelo<\/strong>, adem\u00e1s de reconocimientos en <strong>Villanueva del Ariscal<\/strong>, la <strong>Pe\u00f1a Torres Macarena<\/strong> (1980), o el de los amigos de la extinguida <strong>Pe\u00f1a El Manantial<\/strong>.<\/p>\n<p>Tan fascinante albacea de los sones trianeros, que en verano ejerc\u00eda de carpintero de barcos \u2013el suyo se llamaba Teo\u2013 y en invierno de arenero, tambi\u00e9n apuntaba por seguiriyas, concretamente las variantes de <strong>Manuel Molina<\/strong> <em>(Lev\u00e1ntate Mar\u00eda)<\/em>, el <strong>Viejo de la Isla<\/strong> <em>(Corre y dile a mi ni\u00f1o Currito)<\/em> y el cambio de <strong>La Josefa<\/strong> <em>(A un toro de plaza)<\/em>; martinetes de <strong>Juan el Pelao<\/strong>, fandangos de <strong>Antonio de la Calz\u00e1<\/strong>, <strong>Bizco Amate<\/strong> o de <strong>Lucena<\/strong>, y hasta buler\u00edas por sole\u00e1 de <strong>Antonio Lape\u00f1a<\/strong>, <strong>Mar\u00eda la Moreno<\/strong> y <strong>Frijones<\/strong>, teniendo por escolta a los ya citados Postigo y Manolo Brenes, adem\u00e1s de <strong>Ricardo Mi\u00f1o<\/strong>, <strong>Manolo Dom\u00ednguez El Rubio<\/strong>, <strong>Quique Paredes<\/strong> o <strong>Antonio Carri\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Entre los estilos soleareros que difundi\u00f3, sin ajustarse a los tiempos musicales, aunque matizando el arco mel\u00f3dico con expresi\u00f3n tranquila y dulce en la ligaz\u00f3n de los tercios, se encuentran los de <strong>Pinea<\/strong> (<em>No te metas con la Nena<\/em>, <em>Me acuerdo de mi Mar\u00eda<\/em>, <em>Siempre compr\u00e1ndote peines<\/em> o <em>Aqu\u00ed lo que conven\u00eda<\/em>); <strong>Ram\u00f3n el Ollero<\/strong> (<em>Sordo como una tapia<\/em>, <em>Los serenos de Triana<\/em>, <em>Dicen que he robao un c\u00e1liz<\/em>, <em>Permita que a ti te falte<\/em> o <em>Aunque todav\u00eda tengo en mi cama<\/em>); la que se adjudica al <strong>Arenero Viejo<\/strong> (<em>Que pa qu\u00e9 tanto llover<\/em>), dos de El Sordillo (<em>Corre y dile a tu maestro<\/em> y <em>Qui\u00e9n te ha hablao mal de m\u00ed<\/em>), y el de <strong>La Andonda<\/strong> (<em>Merec\u00eda esta serrana<\/em>).<\/p>\n<p>Por a\u00f1adidura, anotemos, pese a ello, las recreaciones que les confiri\u00f3 M\u00e1rquez el Zapatero en su compacto <em>Flamenco y Universidad. Vol. XIV<\/em> (2013), en variantes que asoci\u00f3 a siete estilos, tal que <em>Esto s\u00ed que es cosa grande<\/em>, <em>Andas diciendo tu mare<\/em>, <em>Los serenos de Triana<\/em>, <em>T\u00fa nunca has ten\u00edo ropa<\/em>, <em>En el querer no hay venganza<\/em>, <em>Cuando llames a mi puerta<\/em> y <em>Sordo como una tapia<\/em>.<\/p>\n<p>Estamos, pues, ante quien hizo de la sole\u00e1 de la Cava de los Civiles su cante insignia, el himno del Zurraque en un arrabal, Triana, al que abandon\u00f3 para trasladarse a vivir al barrio sevillano de San Diego, donde renunci\u00f3 a la profesionalidad ocult\u00e1ndose tras la oscuridad de la ceguera.<\/p>\n<p>Antonio Gonz\u00e1lez Garz\u00f3n, Antonio el Arenero, el \u201cbuda feliz de la sole\u00e1 de Triana\u201d, como lo bautiz\u00f3 mi admirado <strong>\u00c1ngel Vela Nieto<\/strong>, falleci\u00f3 el 3 de julio de 2004 y sus restos fueron depositados en el cementerio de San Fernando, de Sevilla. Veinti\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s, y sin olvidar que estamos en el centenario de su nacimiento, es de nobles recordar que se gan\u00f3 el respeto de todos con las soleares alfareras, pero tambi\u00e9n porque gracias a \u00e9l se pudieron percibir unas melod\u00edas trianeras que antes no se distingu\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>hablando d\u00edas atr\u00e1s con la directora de este medio, Jafelin Helten, en tanto reflexion\u00e1bamos en torno a cantaores que contribuyeron a la divulgaci\u00f3n de matices inusuales o perdidos en el tiempo, surgi\u00f3 el nombre de Antonio el Arenero, personaje al que Helten admira profundamente dado que no s\u00f3lo aport\u00f3 contenidos conceptuales, sino que fue custodio de los cantes trianeros.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":44,"featured_media":3148,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard","override":[{"template":"2","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"top","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_reading_time":"1","post_reading_time_wpm":"250","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_zoom_button":"1","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"1","show_inline_post_related":"1"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post_label":"Sponsored by","disable_ad":"0","subtitle":"Hablando d\u00edas atr\u00e1s con la directora de este medio, Jafelin Helten, surgi\u00f3 el nombre de Antonio el Arenero, personaje al que ella admira profundamente dado que no s\u00f3lo aport\u00f3 contenidos conceptuales, sino que fue custodio de los cantes trianeros."},"jnews_primary_category":{"id":"3463"},"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[38,73],"tags":[2868,54,333,2869],"class_list":["post-3147","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-portada","category-opinion","tag-antonio-el-arenero","tag-cantaor-flamenco","tag-emilio-jimenez-diaz","tag-jafelin-helten","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3147"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3147\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3148"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}