{"id":2970,"date":"2025-05-11T21:18:38","date_gmt":"2025-05-11T19:18:38","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/curro-la-gamba-la-ostra-de-su-perla\/"},"modified":"2025-05-11T21:18:38","modified_gmt":"2025-05-11T19:18:38","slug":"curro-la-gamba-la-ostra-de-su-perla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/curro-la-gamba-la-ostra-de-su-perla\/","title":{"rendered":"Curro la Gamba, la ostra de su Perla","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Dicen los abridores de ostras que la probabilidad de encontrar una perla es bastante peque\u00f1a. Y los mariscadores que chanelan de estos invertebrados comestibles aclaran que la perla puede tardar hasta diez a\u00f1os en generarse en su interior, con la advertencia de que no todas las producen.<\/p>\n<p>En el flamenco, y m\u00e1s concretamente en el dominio gaditano, la joya preciosa m\u00e1s natural, por el alto valor en el mercado de los entendidos, es <strong>La Perla de C\u00e1diz<\/strong>. Pero su ostra m\u00e1s particular fue mi gran amigo <strong>Curro la Gamba<\/strong>, al que hoy tengo presente porque el 12 de mayo celebramos el centenario de su nacimiento.<\/p>\n<p>Nos conoc\u00edamos a trav\u00e9s de un amigo com\u00fan, <strong>Paco Vallecillo<\/strong>, y estrechamos la amistad por mor de <strong>Antonio Ben\u00edtez P\u00e9rez<\/strong> en la III Bienal de Flamenco Sevilla, cuando el 24 de septiembre de 1984 Curro form\u00f3 en el elenco <em>Lo que es C\u00e1diz<\/em> con otro buen amigo, <strong>Alfonso de Gaspar<\/strong>, adem\u00e1s de <strong>Manuel de Jesulito<\/strong> con su peculiar \u201cbombero\u201d, <strong>Pablito de C\u00e1diz<\/strong> o <strong>Gineto<\/strong>, entre otros.<\/p>\n<p>Curro era cantaor y bailaor festero. Se llamaba <strong>Francisco Torres Tejada<\/strong> (C\u00e1diz, 1925-2002). El padre, bailaor de espacios reducidos, y su hermano, <strong>Juan Mojiganga<\/strong>, cantaor y bailaor. Era, adem\u00e1s, sobrino nieto de <strong>Antonia la Gamba<\/strong>, la mujer de <strong>Manuel Torre<\/strong>, y hab\u00eda nacido en la calle Servanda del barrio de Santa Mar\u00eda, pr\u00f3xima a la calle La Botica, donde vio la luz <strong>Antonia Gilibert Vargas<\/strong>, la m\u00e1s preciada Perla del joyero gaditano.<\/p>\n<p>Contrajeron matrimonio el 31 de julio de 1948 en la Iglesia de la Merced, y, aunque la \u00e9poca no propiciaba que la mujer gitana ocupara el hecho esc\u00e9nico, la historia hubo de esperar a que la hija de <strong>Rosario la Papera<\/strong> dedicara todo su tiempo al cuidado y atenci\u00f3n de sus hijos, Curro y Pepe \u2013al primero le dedicar\u00eda la madre la buler\u00eda <em>Du\u00e9rmete, Curro m\u00edo<\/em>\u2013, para revelarse el a\u00f1o 1957 en Sevilla.<\/p>\n<p>Ah\u00ed arranc\u00f3 la profesionalidad de La Perla de C\u00e1diz y la subsiguiente acumulaci\u00f3n de contratos en tablaos y festivales. Y junto a ella, Curro la Gamba, que tuvo que dejar su trabajo de Astilleros de C\u00e1diz para escoltar al tesoro de su voz. Fijaron residencia en Madrid y fue sembrando la gloria por todos los confines flamencos hasta aquel fat\u00eddico 14 de septiembre de 1975, en que el mundo de la cultura flamenca qued\u00f3 conmovido por la muerte de su Antonia, \u201cla mujer m\u00e1s santa que ha dao Espa\u00f1a\u201d, como as\u00ed la defini\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEn el centenario de su nacimiento, renovamos nuestro compromiso con Curro la Gamba, el bailaor y cantaor que, a modo de ostra, dej\u00f3 las capas de su amor al flamenco para entregar su vida al cuidado de la Perla m\u00e1s valiosa del Atl\u00e1ntico\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que cant\u00f3 La Perla fue el 7 de mayo de 1975 en el bautizo de Rosa Mar\u00eda, la hija del amigo <strong>F\u00e9lix Rodr\u00edguez<\/strong>, siendo los padrinos <strong>Chano Lobato<\/strong> y mi comadre <strong>Fernanda de Utrera<\/strong>. Empero, Curro no pudo sanar las heridas del adi\u00f3s. La tristeza se le subi\u00f3 al rostro y las cicatrices, s\u00edmbolos del amor eterno, no fueron su derrota final, pero s\u00ed el testimonio de su vida.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os y la afon\u00eda mal curada se apoderaba de su garganta, pese a que en los a\u00f1os ochenta lo presentamos tanto en los cuadros festeros de los festivales de verano como incorporado al grupo de <strong>Mariana Cornejo<\/strong>. Hasta figur\u00f3 en la V Bienal de Sevilla de 1988. Pero el veredicto lo hab\u00eda pronunciado el fallecimiento de Antonia.<\/p>\n<p>Antonio Ben\u00edtez P\u00e9rez luch\u00f3 lo inenarrable desde la extinguida <strong>ITEAF<\/strong> (Instituci\u00f3n para la Tercera Edad de los Artistas Flamencos) para que Curro, Pablito de C\u00e1diz y <strong>Almendrita<\/strong> tuvieran una ayuda digna, ya que no contaban con pensi\u00f3n alguna, s\u00f3lo los m\u00ednimos ingresos de las actuaciones secundarias en pe\u00f1as y festivales de verano. Pero la enfermedad de su esp\u00edritu, asociada al duelo interminable, lo condujo a la desolaci\u00f3n, por m\u00e1s que siempre contara con la ayuda de los amigos e incluso de las pe\u00f1as flamencas Enrique el Mellizo y La Perla de C\u00e1diz, que le mostraron un formidable afecto.<\/p>\n<p>Anotemos, por ejemplo, aquel 2 de junio de 1999, cuando ya el estado de salud empezaba a flaquear y la econom\u00eda segu\u00eda reculando. Curro recibi\u00f3, a instancias de todas las pe\u00f1as locales y bajo la producci\u00f3n de Antonio Ben\u00edtez, un homenaje en el <strong>Gran Teatro Falla<\/strong>, de C\u00e1diz, con un lleno apote\u00f3sico.<\/p>\n<p>No era Curro, en otro orden de cosas, muy dado al g\u00e9nero epistolar, aunque a trav\u00e9s de las cartas que me remit\u00eda, tan lac\u00f3nicas como francas pero que s\u00f3lo las firmaba, y en las conversaciones privadas, sobre todo, desvelaba la soledad de un coraz\u00f3n esencialmente noble y con una bondad tan potente como la lealtad al ser querido.<\/p>\n<p>Especular lo que hubiese sido Curro ser\u00eda caer en la suposici\u00f3n. En lo que no podemos conjeturar es en la singularidad de sus buler\u00edas con tendencia a Jerez y C\u00e1diz, o el esp\u00edritu tan gaditano que manten\u00eda en la sole\u00e1 y el fandango por sole\u00e1, pero el costo personal de su altruismo o la sinceridad con los amigos no las podemos soslayar, de ah\u00ed que cuando aquel febrero de 2002 supimos de su adi\u00f3s a los 76 a\u00f1os de edad, cost\u00f3 tomarnos el tiempo para aceptar su p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>No result\u00f3 f\u00e1cil desconectarnos de la realidad, y menos a\u00fan perder el recuerdo de quien reun\u00eda valores y principios que creemos de valor eterno. Es la raz\u00f3n para que, en el centenario de su nacimiento, renovemos nuestro compromiso con Curro la Gamba, el bailaor y cantaor que, a modo de ostra, dej\u00f3 las capas de su amor al flamenco para entregar su vida al cuidado de la Perla m\u00e1s valiosa del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>En el dominio gaditano, la joya preciosa m\u00e1s natural es La Perla de C\u00e1diz. 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