{"id":293,"date":"2024-01-22T09:42:36","date_gmt":"2024-01-22T08:42:36","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/2024\/01\/22\/sabios-en-mi-adolescencia\/"},"modified":"2024-01-22T09:42:36","modified_gmt":"2024-01-22T08:42:36","slug":"sabios-en-mi-adolescencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/sabios-en-mi-adolescencia\/","title":{"rendered":"Sabios en mi adolescencia","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Tuve la suerte de aficionarme en la que para m\u00ed fue una de las etapas de oro del flamenco, de los setenta a los noventa, treinta a\u00f1os fundamentales en la historia del flamenco. Ibas a un festival de verano y hab\u00eda una docena de primeras figuras del cante, el baile y el toque, como <strong>Antonio Mairena, Fosforito, Lebrijano, Matilde Coral, Manuela Carrasco, Manolo Sanl\u00facar, Farruco<\/strong> o <strong>La Paquera<\/strong>. No te aburr\u00edas y, aunque durara el festival siete horas, hasta el amanecer, te quedabas en la silla hasta la ronda por ton\u00e1s, costumbre ya perdida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los festivales, estaban las pe\u00f1as flamencas, donde pude escuchar a todos los nombrados y a otros muchos. No se imaginan los j\u00f3venes de hoy lo que era escuchar un recital de Mairena o <strong>El Gallina<\/strong> en una pe\u00f1a, tenerlos cerca, poder hablar con ellos, pedirles un cante y, si se encartaba, cenar al final con esas grandes figuras y hablar de la sole\u00e1 de <strong>La Sarneta<\/strong> o la malague\u00f1a de <strong>La Trini<\/strong>. Soy lo que soy en el flamenco, y como soy, porque me eduqu\u00e9 en esa etapa \u00fanica, sin parang\u00f3n, de la historia del flamenco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>\u00abSaber de flamenco no es como saber de coches o fantasmas: es una prueba de haber vivido en flamenco. O sea, dos vidas, la flamenca y la otra\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tuve la suerte de ser amigo de artistas flamencos como Antonio Mairena, <strong>Antonio el Sevillano, Manolo Fregenal, la Ni\u00f1a de la Puebla, Luis Rueda<\/strong>, Farruco, <strong>Mario Maya<\/strong>, Manolo Sanl\u00facar, <strong>Enrique Morente<\/strong>, Lebrijano, <strong>Eduardo el de la Malena<\/strong>&nbsp;y un largo etc\u00e9tera. No amigo de saludarse en un festival, un teatro o una pe\u00f1a, sino de visitarlos en sus casas, cenar o almorzar, y hablar de arte con ellos. En definitiva, de aprender de ellos y con ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando me han preguntado a veces, con mala leche, que d\u00f3nde he estudiado flamencolog\u00eda, para cr\u00edtico, siempre les digo que en la Universidad del Flamenco, de los artistas y los aficionados. En la mejor escuela posible para alguien que quiere escribir de flamenco con un m\u00ednimo de rigor y sensibilidad. Es mi mejor carta de presentaci\u00f3n, sin duda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El dinero que haya ganado en este trabajo u oficio, que tampoco ha sido mucho, es nada comparado con el valor de haber estado en esta escuela, la de los flamencos, conviviendo con ellos, estando a las duras y las maduras, para lo bueno y lo malo. Saber de flamenco no es como saber de coches o fantasmas: es una prueba de haber vivido en flamenco. O sea, dos vidas, la flamenca y la otra, que a veces es un co\u00f1azo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando me han preguntado a veces que d\u00f3nde he estudiado flamencolog\u00eda, siempre les digo que en la Universidad del Flamenco, de los artistas y los aficionados. 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