{"id":2786,"date":"2025-05-03T19:41:32","date_gmt":"2025-05-03T17:41:32","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/estreno-en-el-carlo-felice-las-cozas-xvi\/"},"modified":"2025-05-03T19:41:32","modified_gmt":"2025-05-03T17:41:32","slug":"estreno-en-el-carlo-felice-las-cozas-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/estreno-en-el-carlo-felice-las-cozas-xvi\/","title":{"rendered":"Estreno en el Carlo Felice \u2013 Las cozas (XVI)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Hay momentos en la vida que son irrepetibles, hay lugares que son irremplazables, hay personas que marcan para siempre nuestra vida, haci\u00e9ndose imprescindibles, formando eternamente ya parte de nuestra personalidad. Todos podemos recordar momentos similares al que voy a comentar en este art\u00edculo, todos tenemos recuerdos que jam\u00e1s se ir\u00e1n de nuestra mente. Hubo un momento en mi vida que qued\u00f3 para siempre grabado a fuego: me refiero al d\u00eda en que cay\u00f3 el tel\u00f3n del <a href=\"https:\/\/operacarlofelicegenova.it\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Teatro Carlo Felice<\/a>, la <strong>\u00d3pera de G\u00e9nova<\/strong>, una vez concluido el estreno mundial del <strong>Ballet Fuenteovejuna<\/strong>, despu\u00e9s de diez meses de intenso y apasionante trabajo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Conoc\u00ed a <strong>Antonio Gades<\/strong> en su casa madrile\u00f1a, dos horas despu\u00e9s de haber recibido la llamada providencial de mi \u201chermano\u201d <strong>Mauricio Sotelo<\/strong>. Con su voz grave y siempre fraternal me dijo: Fausto (as\u00ed me llama, de toda la vida), estoy en casa de Antonio Gades, vente para ac\u00e1 enseguida. En aquel momento estaba redactando uno de los cincuenta libro-discos que salieron al mercado con el t\u00edtulo <strong><em>La gran m\u00fasica paso a paso<\/em><\/strong>, que editaba el <strong>Club Internacional del Libro<\/strong>, del que por cierto se hicieron traducciones a nueve idiomas sin mi permiso y se vendieron m\u00e1s de diez millones de ejemplares en todo el mundo, sin haber percibido yo regal\u00edas de ninguna clase. Menudo cobazo me dieron. Dud\u00e9 un momento si ir o no por la premura de la editorial para entregar los libros, era domingo y los lunes eran d\u00eda de env\u00edo. Gracias al cielo que pens\u00e9: \u00a1joder!, \u00bfAntonio Gades? El genio alicantino criado en Madrid era uno de mis \u00eddolos, aunque no lo conoc\u00eda en persona ni lo hab\u00eda visto nunca bailar en vivo, nada m\u00e1s que lo conoc\u00eda por las pel\u00edculas de <strong>Saura<\/strong>, <em>Bodas de sangre, Amor brujo<\/em>\u00a0y sobre todo <em>Carmen<\/em>, que en mis a\u00f1os vieneses me hab\u00eda impresionado tanto. Cog\u00ed el vespino que ten\u00eda en la puerta de mi casa, entonces viv\u00eda en el 74 de la calle San Bernardo, y me dirig\u00ed a toda mecha a la Plaza de Castilla, donde viv\u00eda Antonio. Necesitaba un conocedor del folclore para la que iba a ser su \u00faltima obra, y Sotelo pens\u00f3 que yo era el ideal. El flechazo fue instant\u00e1neo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Gades comentaba sus planes para con la m\u00fasica de <em>Fuenteovejuna<\/em> y hac\u00eda continuas referencias a sus obras anteriores, y yo, intentando gan\u00e1rmelo, le dec\u00eda: s\u00ed, como haces en este momento de <em>Bodas de sangre<\/em>, s\u00ed, como ese momento que hay en <em>Carmen<\/em>. Yo quer\u00eda impresionarlo para que se diera cuenta de que conoc\u00eda su obra al dedillo, en verdad me sab\u00eda los detalles m\u00e1s escondidos respecto de la m\u00fasica. Antonio me contrat\u00f3 aquel mismo d\u00eda y enseguida comenzamos a trabajar.<\/p>\n<p class=\"p1\">Mi trabajo era buscar m\u00fasicas para ser bailadas y cantadas en el ballet sobre un guion que previamente hab\u00eda dise\u00f1ado el escritor jerezano <strong>Jos\u00e9 Manuel Caballero Bonald<\/strong>. Nos reunimos desde aquel mes de marzo de 1994 todos los d\u00edas, s\u00e1bados y domingos incluidos, sesiones de diez horas, intercambio de opiniones sobre los detalles de cada escena. Yo estaba emocionado, viviendo c\u00f3mo aquel genio compart\u00eda conmigo su labor creativa y, sin cortarme un pelo, le iba sugiriendo tiempos musicales, melod\u00edas, g\u00e9neros musicales.<\/p>\n<p class=\"p1\">Despu\u00e9s de un mes le dije que para hacer bien mi trabajo necesitaba irme una semana a Urue\u00f1a, donde el gran <strong>Joaqu\u00edn D\u00edaz<\/strong> ten\u00eda una biblioteca de folklore, la m\u00e1s completa que yo supiera. Reserv\u00e9 una pensi\u00f3n en la peque\u00f1a poblaci\u00f3n vallisoletana, la que por cierto tiene m\u00e1s librer\u00edas por habitante del mundo,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>y me instal\u00e9 en la biblioteca de Joaqu\u00edn D\u00edaz, quien me recibi\u00f3 con los brazos abiertos, con una peque\u00f1a grabadora de cassette y con los cancioneros que el maestro guarda en su colecci\u00f3n. Iba buscando m\u00fasicas para las diferentes escenas, para el lavadero, pues ah\u00ed encontr\u00e9 la canci\u00f3n id\u00f3nea para la escena que finalmente se convertir\u00eda en uno de los puntos \u00e1lgidos del ballet. Que hac\u00eda falta una jota, pues all\u00ed hab\u00eda mil jotas. Y as\u00ed, al cabo de esa semana regres\u00e9 a Madrid con gran cantidad de m\u00fasica grabada en aquel cassette canturreada sobre las<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>partituras y con una libreta llena de apuntes. Ahora ya estaba preparado para darle a Antonio lo que iba necesitando, ten\u00eda el gui\u00f3n en mis manos y pod\u00eda saber qu\u00e9 es lo que necesitaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abCuando cay\u00f3 por \u00faltima vez el tel\u00f3n, despu\u00e9s de diez meses de trabajo intenso y sin haberme dicho en ese tiempo ni p\u00edo, ni una simple palmadita de \u00e1nimo, antes de irnos cada cual a su camerino, Antonio Gades se me acerc\u00f3, y me dijo: \u00a1lo conseguimos! Misi\u00f3n cumplida. Era todo un guerrillero\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\">Llegado el verano Antonio dio por finalizado el gui\u00f3n en casa del <strong>doctor Barros<\/strong> en Udra, una aldea cerca del Grove, en mi tierra gallega, donde nos fuimos Antonio, Pepe Caballero y yo. Aquellos d\u00edas fueron tambi\u00e9n inolvidables. Yo, un humilde music\u00f3logo de Vigo, con aquellos dos gigantes.<\/p>\n<p class=\"p1\">Antonio empez\u00f3 a llamar a su equipo de gente, cantaores y bailaores con los que iba a contar y se hicieron las audiciones para el cuerpo de baile. Una vez que estaba formada la compa\u00f1\u00eda llam\u00f3 a <strong>Juanjo Linares<\/strong>, que era el m\u00e1s prestigioso experto en bailes tradicionales, y fue quien sugiri\u00f3 algunos n\u00fameros para <em>Fuenteovejuna<\/em>, como el bolero de Algodre, la serrana del caldero, la ronde\u00f1a de Orellana, que se incluyeron en el ballet y los fui adaptando a las necesidades coreogr\u00e1ficas de Antonio.<\/p>\n<p class=\"p1\">En todos aquellos meses, <strong>Antonio en ning\u00fan momento me dijo &#8216;bien, Faustino&#8217; o &#8216;qu\u00e9 bonito, gracias&#8217;. Nada, m\u00e1s seco que la mojama.<\/strong> Gades era un trabajador de la cultura, como le gustaba que le dijeran, y yo, pues era otro, y los dos \u00edbamos paso a paso haciendo la m\u00fasica. Un d\u00eda me trajo incluso un violonchelo y me dijo: toca, cabr\u00f3n. Yo le hab\u00eda dicho que era violonchelista, pero que era muy malo, que es cierto, pero \u00e9l consigui\u00f3 un chelo y me lo puso en la mano, y y ese mismo d\u00eda mientras yo tocaba en el estudio y Jacko, que era el t\u00e9cnico de sonido, se sent\u00f3 en un teclado y all\u00ed mismo hicimos tres escenas. Todo mal tocado por m\u00ed, por cierto, hasta el punto de que cuando grabamos la obra en el estudio, ya que gran parte de la m\u00fasica del ballet suena grabada, llam\u00e9 a un violonchelista para que grabara correctamente aquellas tres piezas y, para mi sorpresa, cuando se las ense\u00f1\u00e9 Antonio me dijo: <strong>no, no, no, yo quiero las que tocabas t\u00fa, no las quiero bien tocadas, las quiero as\u00ed como estaban<\/strong>, que\u00a0son las que hoy suenan en <em>Fuenteovejuna<\/em>.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Nos metimos en el estudio de grabaci\u00f3n que estaba a la espalda del estudio de danza de Antonio, al lado del Hospital Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, y all\u00ed estuvimos grabando durante un mes. Todos los bailarines y todos los flamencos nos encerramos durante un mes a grabar para finalmente montar la cinta que despu\u00e9s se iba a escuchar en los teatros. En aquella \u00e9poca a\u00fan no exist\u00eda el protools y claro, todos los engarces de cada una de las piezas se hac\u00edan cortando la cinta y empalm\u00e1ndolas con papel celo. Dos d\u00edas antes del estreno nos fuimos a G\u00e9nova. Yo sal\u00ed del estudio de grabaci\u00f3n la madrugada del d\u00eda del viaje acabando la cinta una hora antes, lo que supuso que la obra no se hab\u00eda realmente ensayado entera.<\/p>\n<p class=\"p1\">Llegamos al precioso teatro genov\u00e9s, se hicieron las luces, sesi\u00f3n de ocho horas, y por fin se pudo hacer entera. El \u00e9xito fue tremendo. Como siempre media hora de saludos, coreografiados. Cuando cay\u00f3 por \u00faltima vez el tel\u00f3n, despu\u00e9s de diez meses de trabajo intenso y sin haberme dicho en ese tiempo ni p\u00edo, ni una simple palmadita de \u00e1nimo, antes de irnos cada cual a su camerino, Antonio se me acerc\u00f3, y me dijo: \u00a1Lo conseguimos! Misi\u00f3n cumplida. Era todo un guerrillero. Las cozas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un momento en mi vida que qued\u00f3 para siempre grabado a fuego: me refiero al d\u00eda en que cay\u00f3 el tel\u00f3n del Teatro Carlo Felice, la \u00d3pera de G\u00e9nova, una vez concluido el estreno mundial del Ballet Fuenteovejuna, despu\u00e9s de diez meses de intenso y apasionante trabajo.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":21,"featured_media":2787,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard","override":[{"template":"2","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_reading_time":"1","post_reading_time_wpm":"250","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_zoom_button":"1","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"1","show_inline_post_related":"1"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post_label":"Sponsored by","disable_ad":"0","subtitle":"Hubo un momento en mi vida que qued\u00f3 para siempre grabado a fuego: me refiero al d\u00eda en que cay\u00f3 el tel\u00f3n del Teatro Carlo Felice, la \u00d3pera de G\u00e9nova, una vez concluido el estreno mundial del Ballet Fuenteovejuna, despu\u00e9s de diez meses de intenso y apasionante trabajo."},"jnews_primary_category":{"id":"256"},"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[98,94],"tags":[118,2483,2484,2485],"class_list":["post-2786","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-cuerda-pela","category-firmas","tag-antonio-gades","tag-funteovejuna","tag-la-opera-de-genova","tag-teatro-carlo-felice","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2786"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2786\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2787"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}