{"id":2667,"date":"2025-03-06T15:05:08","date_gmt":"2025-03-06T14:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/el-transcurrir-del-tiempo-en-el-callejon-del-arte\/"},"modified":"2025-03-06T15:05:08","modified_gmt":"2025-03-06T14:05:08","slug":"el-transcurrir-del-tiempo-en-el-callejon-del-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/el-transcurrir-del-tiempo-en-el-callejon-del-arte\/","title":{"rendered":"El transcurrir del tiempo en el Callej\u00f3n del Arte","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p><strong>David de Arahal<\/strong> toma una almueza de arena. Mientras se le escapa de entre las manos, sue\u00f1a con un tiempo ilimitado para crear leves mariposas sobre lo que parece ser un pentagrama de seis cuerdas.<\/p>\n<p>La paradoja sem\u00e1ntica da pie a la comparativa entre la po\u00e9tica musical de <strong>Stravinsky<\/strong> y la concepci\u00f3n flamenca de <strong>Federico Garc\u00eda Lorca<\/strong>, una ant\u00edtesis aparente que, por momentos, llega a darse en esta obra. Donde el int\u00e9rprete fiel a una m\u00fasica estructural, t\u00e9cnica, disciplinada e intelectual se entremezcla con la m\u00fasica impregnada de una interpretaci\u00f3n creativa, emocional, m\u00edstica y arraigada a la tradici\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Entretanto la il\u00f3gica de ese sue\u00f1o a\u00fan no se ha convertido en paradoja, el guitarrista de Arahal se rodea de maestros y de duende, de luz y de voces, de escena y de eufon\u00eda para adentrarse por el entramado de calles de un pueblo y evocar, con su m\u00fasica, una sutil universalidad conceptual. <strong>Hay interpretaci\u00f3n y maestr\u00eda como hay embrujo y sentimiento, adem\u00e1s de un trasfondo literario transcrito al toque flamenco<\/strong>.<\/p>\n<p>El silencio de la noche se va haciendo jaleo cuando amanece en el <strong><em>Callej\u00f3n del Arte<\/em><\/strong>. A trav\u00e9s de un punteo acompasado de notas, las melod\u00edas nos introducen en una combinaci\u00f3n r\u00edtmica de arraigos extreme\u00f1os con cadencias que me recuerdan a Jerez, pero zurcidos con profundos matices de <strong>Manolo Sanl\u00facar<\/strong>. Tras la est\u00e9tica se adivinan m\u00fasicas lorquianas a trav\u00e9s de <strong>la Argentinita<\/strong>, reminiscencias de petenera folcl\u00f3rica y alg\u00fan fragmento de m\u00fasica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>La calle se engalana con claveles rojos en las paredes y se representan sobre la roseta de una guitarra. Un toque por grana\u00ednas, tra\u00eddo desde la campi\u00f1a sevillana, evoca escenas de la Alhambra. La armon\u00eda del tr\u00e9molo imprime la frescura de la flor sobre los encalados, las falsetas son jirones de clavellina de alg\u00fan Carmen y el arabesco del glissando hace de esqueje a los apagados que emergen como una sombra en el silencio de las callejuelas del Albaic\u00edn que juegan al ajedrez entre las celos\u00edas, toda una conjunci\u00f3n crom\u00e1tica de nostalgia y fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Un halo de penumbras emerge en una sole\u00e1 de ins\u00f3litos sonidos, tras los que se esconde el comp\u00e1s de amalgama del toque de acompa\u00f1amiento. Con los resplandores de una coruscante luna de voz se van iluminando los velos de la guitarra. <strong>\u00c1ngeles Toledano<\/strong> deja desnudos los misterios mientras David de Arahal los envuelve de inusitada sonoridad. Y as\u00ed, en ese di\u00e1logo entre cante y guitarra, el dramatismo se debate con la reflexi\u00f3n. En la forma que se busca la identidad propia, a trav\u00e9s de alg\u00fan reflejo moment\u00e1neo que sorprende a las musas mientras ahondan en las profundidades ignotas.<\/p>\n<p>Los cisnes pueblan la avenida de un parque. La recorren hasta llegar a un estanque que trae brisas de una bah\u00eda de comp\u00e1s en tonalidad mayor. Entretanto, la polisemia de la palabra cisne nos lleva a la definici\u00f3n figurada de poeta o m\u00fasico excelente. Y en esa excelencia, las manos de David se convierten en dos alas de cisne, donde su vuelo toma la forma de un abanico ideal para ejercer voluptuosos rasgueos, como un Zeus transformado para seducir a Leda. La crudeza del mito, llevada al verso por <strong>Pierre de Ronsard<\/strong>, se refleja en la celeridad de la alzap\u00faa, la intensidad de las horquillas y la combinaci\u00f3n de los picados. Mientras los tr\u00e9molos, junto a los juegos de ligados, armonizan la met\u00e1fora de la divinidad musical que acaba por cautivar el car\u00e1cter de la debilidad humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEn una de esas callejas, David de Arahal tom\u00f3 la arena del tiempo impregnada de los c\u00e1nones toques flamencos. La ha dejado discurrir entre sus manos para convertirla en un arte que cautiva con hechizos del presente. Mientras que all\u00ed, cronol\u00f3gicamente, se vislumbra una plazuela de leyendas contempor\u00e1neas, un lugar de excelencia que se abre para \u00e9l porque est\u00e1 forjando un estilo de toque sumamente personal, de car\u00e1cter inconfundible y, a cada rato, sublime\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se hace el silencio por las calles y un ni\u00f1o juega con su cometa mecida por vientos de Levante. Un guardacoches lo observa ensimismado y le apunta unos cantes lejanos que aluden pueblos allende Sierra Morena. La guitarra transporta la musicalidad de esas tierras a un entorno m\u00e1s cercano, captando en el comp\u00e1s binario latente todas las esencias posibles del camino, detenido en aires granadinos, por momentos, para soltar cuerda y entrar en profundidades mineras. Mientras el guardacoches se aleja hacia sus quehaceres, el ni\u00f1o recoge la cometa y sue\u00f1a con nuevos vuelos, qui\u00e9n sabe si, a trav\u00e9s de otros aires.<\/p>\n<p>Los vientos andaluces, como los aires flamencos, destacan por su enorme diversidad. As\u00ed, mecido por las brisas del fiscorno, la m\u00fasica del guitarrista de Arahal ha tejido una biznaga de frescura reflejada en el enfoque din\u00e1mico y alegre de los tanguillos. En un armaz\u00f3n que posee la bravura del barrio jerezano de San Miguel ha insertado esos jazmines que llevan la calma de la Barrameda. Una composici\u00f3n r\u00edtmica de olores de atardecer, donde se han unido algunos de los aires atl\u00e1nticos m\u00e1s representativos del toque por tanguillos a las que <strong>David Rodr\u00edguez Romero<\/strong> ha ido imprimi\u00e9ndoles las nuevas fragancias del feraz jard\u00edn de su guitarra.<\/p>\n<p>Cae de nuevo la noche y la Cafeter\u00eda San Francisco se convierte en una especie de teatro de variedades. El toque de la ca\u00f1a nos transporta por la historia de este palo flamenco primordial, pero a su vez, nos sugiere escenarios alternativos por medio de algunos arreglos musicales vanguardistas. Un toque tra\u00eddo desde las ancestrales vihuelas y tiorbas de aquellas escenas andaluzas de <strong>Est\u00e9banez Calder\u00f3n<\/strong>, que retrataban un baile en Triana, al ambiente de una sala neoyorquina de los a\u00f1os veinte del siglo pasado, observada por alg\u00fan poeta en su estancia. Ambientado en la noche como espacio simb\u00f3lico de ambas tradiciones, la penumbra intensifica el arraigo a la vez que permite explorar la modernidad. Una esfera introspectiva que muestra, a la vez, las maravillas humanas y creativas de un m\u00fasico emergente y distinto.<\/p>\n<p>David de Arahal y <strong>Manuel de la Tomasa<\/strong> han creado, <em>Del stop al apeadero<\/em>, un pasaje de mosaicos que nos transporta desde el pasado al presente, rememorando historias de la \u00e9poca dorada de la seguiriya. Una pieza que conserva lo ancestral y recoge hondos sonidos de su extenso trayecto, pero creando elementos ins\u00f3litos en una seguiriya restaurada sobre una especie de narrativa musical. Porque han sido capaces de darle un enfoque descriptivo para contar una historia transmitiendo emociones. Todo ello a trav\u00e9s de un cante de arraigo centenario que florece en renovadas ramas y <strong>un toque de acompa\u00f1amiento sumamente cl\u00e1sico, de acusado comp\u00e1s, donde el car\u00e1cter tr\u00e1gico es llevado a una musicalidad de alivio<\/strong> entreverando la tonalidad mayor, las variaciones con intercambio modal y el timbre de los agudos arrastrados en el modo flamenco predominante.<\/p>\n<p>Un azul de profunda pureza se entremezcla con la solemne elegancia del brillo del azabache en una buler\u00eda de crep\u00fasculos. All\u00ed la simbolog\u00eda del color despierta esencias de tauromaquia, aquellas que fueron germen de la inspiraci\u00f3n de esta pieza. Y un prisma creativo permite que el compositor recoja modelos de esplendor y los transforme en nuevos sonidos. Como captar el rumor de una obra atemporal donde el maestro Manolo Sanl\u00facar refleja musicalmente tercios, suertes y rituales de los pasajes del toreo o como recoger los ecos de aquellas armon\u00edas que encumbraron la dualidad indeleble de <strong>Camar\u00f3n de la Isla<\/strong> y <strong>Paco de Luc\u00eda<\/strong>, todo ello para crear a este tiempo su propio crisol de musicalidad.<\/p>\n<p>La soledad se hace poema en una composici\u00f3n que explora el lado m\u00e1s po\u00e9tico y mel\u00f3dico de la guitarra flamenca. Si esta letra y m\u00fasica originales de <strong>Rafael de Le\u00f3n<\/strong> y <strong>Juan Solano<\/strong> ya ten\u00eda una voz de referencia, la de <strong>Gracia Montes<\/strong>, ahora se puede decir que tambi\u00e9n tiene un arquetipo en la guitarra, en una forma en la que el artista interpreta a la vez que explora nuevos caminos, donde se muestra su tendencia por ciertos paisajes sonoros introspectivos y llega a crear atm\u00f3sferas riquenianas de una sensibilidad mel\u00f3dica extraordinaria.<\/p>\n<p>La m\u00fasica que nos trae este magn\u00edfico trabajo de un joven guitarrista, David de Arahal, destaca por su condici\u00f3n natural para saber sintetizar las influencias de maestros hist\u00f3ricos con una visi\u00f3n contempor\u00e1nea que sigue expandiendo los horizontes del arte flamenco. <strong>La musicalidad que le imprime al cante trasciende el arte de acompa\u00f1arlo para convertirlo en la magia de envolverlo<\/strong> y su toque en solitario se vuelve intimista a la vez que se impregna de simbolismo.<\/p>\n<p>Las callejuelas tienen el encanto de ser porciones de espacio donde el tiempo se detiene aparentemente. Pero este es un concepto que transcurre incesantemente, mientras mide la separaci\u00f3n entre acontecimientos. As\u00ed el tiempo puede escaparse, suceder o transformarse. Y en una de esas callejas, David de Arahal tom\u00f3 la arena del tiempo impregnada de los c\u00e1nones toques flamencos. La ha dejado discurrir entre sus manos para convertirla en un arte que cautiva con hechizos del presente. Mientras que all\u00ed, cronol\u00f3gicamente, se vislumbra una plazuela de leyendas contempor\u00e1neas, un lugar de excelencia que se abre para \u00e9l porque est\u00e1 forjando un estilo de toque sumamente personal, de car\u00e1cter inconfundible y, a cada rato, sublime.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto: <strong>Alfredo Barrera Cuevas<\/strong>, doctor en Matem\u00e1ticas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00fasica que nos trae este magn\u00edfico trabajo de un joven guitarrista, David de Arahal, destaca por su condici\u00f3n natural para saber sintetizar las influencias de maestros hist\u00f3ricos con una visi\u00f3n contempor\u00e1nea que sigue expandiendo los horizontes del arte flamenco.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":5,"featured_media":2668,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"subtitle":"La m\u00fasica que nos trae este magn\u00edfico trabajo de un joven guitarrista, David de Arahal, destaca por su condici\u00f3n natural para saber sintetizar las influencias de maestros hist\u00f3ricos con una visi\u00f3n contempor\u00e1nea que sigue expandiendo los horizontes del arte flamenco.","format":"standard","override":[{"template":"2","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_reading_time":"1","post_reading_time_wpm":"250","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_zoom_button":"1","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"1","show_inline_post_related":"1"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post_label":"Sponsored by","disable_ad":"0"},"jnews_primary_category":[],"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[1562,1000,149],"class_list":["post-2667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-firmas","tag-callejon-del-arte","tag-david-de-arahal","tag-guitarrista-flamenco","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2667\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}