{"id":2596,"date":"2025-03-19T14:16:34","date_gmt":"2025-03-19T13:16:34","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/la-parroquia-de-san-german-las-cozas-xv\/"},"modified":"2025-03-19T14:16:34","modified_gmt":"2025-03-19T13:16:34","slug":"la-parroquia-de-san-german-las-cozas-xv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/la-parroquia-de-san-german-las-cozas-xv\/","title":{"rendered":"La parroquia de San Germ\u00e1n &#8211; Las cozas (XV)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando llegu\u00e9 a Madrid con mi familia en 1972<\/strong>, cumplidos los once a\u00f1os, mi padre encontr\u00f3 un pisito en la calle Palencia, metro Alvarado, cerca de Cuatro Caminos. Cambiar el para\u00edso vigu\u00e9s por el Foro fue muy duro para los cuatro hermanos. Acostumbrados como est\u00e1bamos a irnos a Panx\u00f3n y sus esplendorosas playas (a donde he vuelto medio siglo despu\u00e9s) todos los viernes al salir del colegio hasta el lunes, se hab\u00eda convertido en una deliciosa rutina. F\u00fatbol en la playa y aventuras por Monteferro, hoy asaltado por decenas de <em>chaletes<\/em> que conquistaron las calas de ese monte de hierro que fue nuestro parque tem\u00e1tico particular. Nos matricul\u00f3 en <strong>el liceo Sorolla, un colegio de Tetu\u00e1n que en nada se parec\u00eda al Ap\u00f3stol Santiago de Vigo<\/strong>, con su bosque donde aprend\u00ed a fumar con nueve a\u00f1itos. En Madrid, de casa al colegio eran quince minutos caminando por Dulcinea e Infanta Mercedes, con parada en la f\u00e1brica de patatas que vend\u00eda los recortes a peseta.<\/p>\n<p>All\u00ed fue donde un profesor me dijo que la guitarra no se tocaba al rev\u00e9s (soy zurdo) y yo, que ya hac\u00eda mis pinitos tocando y cantando canciones de moda, tuve que aprender de nuevo con la guitarra \u00abal derecho\u00bb que para m\u00ed como zurdo es al contrario, de ah\u00ed que toque tan malamente. Pero bueno, lo mejor de aquellos a\u00f1os era que en los primeros setenta Madrid herv\u00eda con el incipiente rock&amp;roll que se masticaba desde los sesenta. De mi barrio y mi colegio era <strong>Teixi<\/strong>, l\u00edder de <strong>Mermelada de lentejas<\/strong>, un grupo que peg\u00f3 pronto con su <em>Coge el tren de las tres y diez<\/em>. Y all\u00ed conoc\u00ed a los miembros del que ser\u00eda mi primer grupo, <strong>Taintra<\/strong>. A\u00f1os despu\u00e9s descubrimos que en realidad se escrib\u00eda \u201cTantra\u201d, pero esa es otra historia.<\/p>\n<p>Cerca del colegio estaba la <strong>Parroquia de San Germ\u00e1n<\/strong>, en la calle General Yag\u00fce (hoy San Germ\u00e1n), y all\u00ed hab\u00eda un s\u00f3tano donde ensayaba un grupo al que me apunt\u00e9 enseguida que tocaba canciones modernas en las misas de los domingos. En aquel grupo llegamos a montar una versi\u00f3n juvenil del musical <em>Hair<\/em>, que no nos sal\u00eda nada mal. Y all\u00ed un amigo, <strong>Juan Jos\u00e9<\/strong>, de quien no he vuelto a saber nada, me ense\u00f1\u00f3 a tocar rumbas. Que yo recuerde es mi primer contacto con un estilo cercano al flamenco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abA\u00fan no hab\u00eda muerto mi paisano Franco o estaba muy reciente su muerte cuando empec\u00e9 a asomarme a la que para m\u00ed, desde hace ya d\u00e9cadas, es la mejor m\u00fasica de las Espa\u00f1as, el flamenco, al que me acerqu\u00e9 a trav\u00e9s del rock andaluz y la canci\u00f3n aflamencada\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo estaba totalmente volcado en el rock, cada vez m\u00e1s inclinado a la rama del sinf\u00f3nico por influencia de <strong>G\u00e9nesis, Jethro Tull y Yes<\/strong>, que era lo que m\u00e1s se escuchaba en casa gracias al gusto exquisito de mi querid\u00edsimo hermano <strong>Jos\u00e9<\/strong>, fallecido hace dos a\u00f1os, un aut\u00e9ntico fen\u00f3meno de la naturaleza del que nos priv\u00f3 Dios demasiado pronto. En mi casa se escuchaba todo aquello, y las obras de <strong>Beethoven<\/strong> y <strong>Mozart<\/strong> de quienes mi difunto padre era devoto admirador.<\/p>\n<p>Aquel toque rumboso me acerc\u00f3 a un mundo totalmente nuevo para m\u00ed, el de <strong>Peret, Las Grecas, Bambino<\/strong>, y enseguida me enganch\u00e9 a <strong>Triana<\/strong> y <strong>Lole y Manuel<\/strong>. Esa fue mi escuela de flamenco. Y todo se lo debo a aquel amigo de la parroquia de mi barrio que tuvo la paciencia de explicarme el rasgueo propio de mano derecha (mi mano zurda) en la guitarra espa\u00f1ola. Poco a poco fui valorando el nylon frente al acero sueco, lo espa\u00f1ol frente a lo anglosaj\u00f3n. Mi cerebrito, colonizado totalmente por los <strong>Beatles<\/strong> y los citados grupos ingleses, comenz\u00f3 a considerar la riqueza de una cultura, la andaluza, que, aunque en mi Vigo natal era negada, en Madrid era tan apreciada como en la mism\u00edsima Sevilla. A\u00fan no hab\u00eda muerto mi paisano <strong>Franco<\/strong> o estaba muy reciente su muerte cuando empec\u00e9 a asomarme a la que para m\u00ed, desde hace ya d\u00e9cadas, es la mejor m\u00fasica de las Espa\u00f1as, el flamenco, al que me acerqu\u00e9 como digo a trav\u00e9s del rock andaluz y la canci\u00f3n aflamencada.<\/p>\n<p>Mi bendita madre un buen d\u00eda accedi\u00f3 por fin a llevarme al Corte Ingl\u00e9s de General\u00edsimo, que as\u00ed se llamaba, deb\u00eda ser 1974, tras mi insistencia por tener unos vaqueros. Y despu\u00e9s de mucho rogar fuimos por fin a comprar los dichosos pantaloncitos. Y mire usted por d\u00f3nde que con la compra de los jeans me regalaron dos entradas para ver a un tal <strong>Paco de Luc\u00eda<\/strong> en el palacio de los deportes de Felipe II. Aquel concierto fue una revelaci\u00f3n absoluta. Escuch\u00e9 absorto el recital del gigante de Algeciras quien, desde la fila m\u00e1s alejada del escenario, era un puntito min\u00fasculo, y a\u00fan resuenan en mis o\u00eddos los veloc\u00edsimos picados de aquella improvisaci\u00f3n registrada un a\u00f1o antes en <strong><em>Fuente y Caudal<\/em><\/strong> con el t\u00edtulo <strong><em>Entre dos aguas<\/em><\/strong>. Qui\u00e9n me iba a decir entonces que la familia de aquel genio me iba a encargar cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s el informe pericial para un pleito en el que se embarc\u00f3 la familia de <strong>Jos\u00e9 Torregrosa<\/strong> al haberse apuntado, sin querer, el cincuenta por ciento de los derechos de esa y otras decenas de obras de Paco por el hecho de haber escrito la partitura para el registro en la Sociedad de Autores. Hoy, que se ha ganado el pleito, me vienen a la cabeza aquellos recuerdos de San Germ\u00e1n, el incipiente toque de rumba y aquel concierto al que pude asistir por gentileza del \u201cTajo Brit\u00e1nico\u201d, que as\u00ed llam\u00e1bamos en el barrio a los dichos grandes almacenes.<\/p>\n<p>Aquella experiencia me llev\u00f3 a que un domingo, sin decir nada a mi hermano mayor, me llev\u00e9 el <em>Aqualung<\/em> y un par de discos m\u00e1s que no recuerdo, me ech\u00e9 encima el poncho rojo que hab\u00eda conseguido para disfrazarme de hyppie en aquellos a\u00f1os, y listo, a intentar venderlos en el Rastro. Una se\u00f1ora que los revend\u00eda me los compr\u00f3 por tres mil pesetas, que era el dinero que yo necesitaba para comprar <strong><em>El Patio<\/em><\/strong> de Triana. Poco despu\u00e9s me met\u00ed bajo el abrigo <strong><em>Nuevo d\u00eda<\/em><\/strong> de Lole y Manuel, elep\u00e9s que pronto gast\u00e9 de tanto escucharlos. Me aficion\u00e9 a aquella m\u00fasica aunque en mi casa no era ni muchos menos apreciada, con lo cual me tocaba esperar mi turno ante el tocata de mi padre para poder escucharlos. <strong>En mi familia nadie entend\u00eda por qu\u00e9 me hab\u00eda dado tan fuerte por aquella m\u00fasica gitanesca.<\/strong> Yo no pod\u00eda entonces imaginar lo que vino a ocurrir despu\u00e9s. El contacto diario con los gitanitos del calabozo en mis a\u00f1os de servicio militar y la necesidad de ganarme la vida con el \u201cflamenkito apaleao\u201d en Viena hicieron el resto. El flamenco formar\u00eda parte para siempre de mi vida y ahora, cumplidos los sesenta y cuatro, todo aquello parece que fue ayer. Las cozas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Poco a poco fui valorando el nylon frente al acero sueco, lo espa\u00f1ol frente a lo anglosaj\u00f3n. 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