{"id":245,"date":"2025-12-20T13:30:26","date_gmt":"2025-12-20T12:30:26","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/2025\/12\/20\/puede-la-ia-tener-duende\/"},"modified":"2026-01-16T08:45:56","modified_gmt":"2026-01-16T07:45:56","slug":"puede-la-ia-tener-duende","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/puede-la-ia-tener-duende\/","title":{"rendered":"\u00bfPuede la IA tener duende?","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo que antecede a este escrito fue harto debatido el pasado 10 de noviembre de 2025 en un <strong>congreso sobre Inteligencia Artificial<\/strong> celebrado en el <a href=\"https:\/\/www.pcgr.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Palacio de Congresos de Granada<\/a>. Bajo este t\u00edtulo concurrimos el dj y productor <strong>MPV Music<\/strong> y este que escribe, auspiciados por el tenor <strong>Jos\u00e9 Manel Zapata<\/strong>, que hizo las veces de moderador.<\/p>\n<p>Aun entendiendo la postura que MPV Music expuso all\u00ed, en tanto que ciertamente hace a\u00f1os que la m\u00fasica, en cualquiera de sus manifestaciones, pasa inevitablemente por la mediaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, no podemos obviar que detr\u00e1s de cada software, de cada sintetizador o de cada programa de composici\u00f3n, hay una inteligencia humana que selecciona, decide, interpreta y siente lo que hace.<\/p>\n<p>Ahora bien, si hablamos del <em>duende<\/em>, se precisa mucho tacto. El duende no es una categor\u00eda est\u00e9tica universalizable, no es un sin\u00f3nimo de emoci\u00f3n o de transmisi\u00f3n art\u00edstica, sino un t\u00e9rmino profundamente idiosincr\u00e1tico, nacido del mundo del flamenco, del sentir hist\u00f3rico y corporal de un pueblo que hizo del canto una forma de supervivencia. <strong>El <em>duende<\/em>, como la <em>saudade<\/em> portuguesa o el <em>blues feeling<\/em> afroamericano, no puede disolverse en algoritmos<\/strong>. Veamos por qu\u00e9.<\/p>\n<p>El <em>duende<\/em>, en su acepci\u00f3n lorquiana, constituye una de las manifestaciones m\u00e1s radicales de la experiencia est\u00e9tica. No es una mera categor\u00eda art\u00edstica, sino una presencia ontol\u00f3gica, una forma de verdad que brota del cuerpo y del alma del int\u00e9rprete. Su ra\u00edz es corp\u00f3rea, que fue la tesis que defendimos en el congreso, porque precisa de una <strong>experiencia fenomenol\u00f3gica del placer y del displacer, del gozo y del desgarro<\/strong>, de la herida que el tiempo deja sobre los cuerpos. El duende se experimenta en ambas direcciones: en quien lo produce y en quien recibe regalos de informaci\u00f3n musical <em>enduendada<\/em>.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la posibilidad de que una inteligencia artificial genere una obra con <em>duende<\/em> nos sit\u00faa ante una paradoja inevitable. Por muy sofisticado que sea su algoritmo, la m\u00e1quina carece de una experiencia del mundo. No posee una fenomenolog\u00eda del sentir. No sufre, no ama, no teme, no envejece. Su relaci\u00f3n con el lenguaje, con el sonido o con lo visual, est\u00e1 desprovista de interioridad, de intencionalidad emp\u00edrica. Puede simular la forma del arte, hacer m\u00edmesis, en el sentido aristot\u00e9lico, de acciones humanas, pero <strong>eso no significa que sienta, que padezca, que comporte verdad lo que presenta<\/strong>.<\/p>\n<p>El <em>duende<\/em>, al contrario, exige una memoria del afecto, una sedimentaci\u00f3n de vivencias que confluyen en un instante de verdad expresiva. Cuando un cantaor rompe el silencio con un <em>ay<\/em>, no est\u00e1 ejecutando una t\u00e9cnica sino trascendiendo su propio l\u00edmite, abri\u00e9ndose en canal ante lo inefable de sus emociones. As\u00ed al menos se concibi\u00f3 el cante en sus or\u00edgenes. Esa apertura, <strong>esa grieta que comunica lo humano con lo tr\u00e1gico, es precisamente lo que la m\u00e1quina no puede experimentar<\/strong>.<\/p>\n<p>Por ello, extrapolar el <em>duende<\/em> al \u00e1mbito de la inteligencia artificial implica una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos, una apor\u00eda est\u00e9tica y ontol\u00f3gica. La m\u00e1quina puede producir melod\u00edas de una belleza formal impecable, incluso conmovedoras para el o\u00eddo humano, pero lo har\u00e1 siempre desde la simulaci\u00f3n, no desde la vivencia. La suya ser\u00e1 <strong>una emoci\u00f3n de espejo, una proyecci\u00f3n de nuestro deseo sobre un ente sin conciencia<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abLa posibilidad de que una inteligencia artificial genere una obra con duende nos sit\u00faa ante una paradoja inevitable. Por muy sofisticado que sea su algoritmo, la m\u00e1quina carece de una experiencia del mundo. No posee una fenomenolog\u00eda del sentir. No sufre, no ama, no teme, no envejece\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En suma, si alg\u00fan d\u00eda las inteligencias artificiales alcanzaran un grado de sofisticaci\u00f3n tal que les permitiera aproximarse a la esencia proteica del <em>duende<\/em>, ya no podr\u00edamos hablar propiamente de <em>duende<\/em>, pues <strong>este t\u00e9rmino est\u00e1 inextricablemente ligado a la condici\u00f3n encarnada del ser humano, a la materialidad sensible y espiritual del cuerpo que canta<\/strong>, que sufre, que ama. En este supuesto, cabr\u00eda inventar un nuevo concepto, un neologismo que nombrara ese otro tipo de expresi\u00f3n posthumana, esa est\u00e9tica simulada, distinta en naturaleza y en origen.<\/p>\n<p>No se trata, por tanto, de <strong>negar la emoci\u00f3n de aquello que emane de la IA<\/strong> \u2015dicho sea de paso, no dista mucho de determinadas creaciones musicales contempor\u00e1neas\u2015 pues habr\u00e1 quien se conmueva, como un servidor cuando MPV Music tir\u00f3 de IA para utilizar nuestra voz y uno de nuestros temas, y crear algo absolutamente novedoso. Nuestro empe\u00f1o, m\u00e1s bien, se centra en abrir el debate, partiendo del hecho de que, si bien cada forma musical posee su propia ontolog\u00eda expresiva, su propio modo de ser en el mundo, su ra\u00edz cultural y afectiva, <strong>el duende pertenece, por esencia, a la experiencia del cante flamenco<\/strong>, a esa fisicidad del desgarro que nace de su potencia expresiva.<\/p>\n<p>Si extendemos el concepto de <em>duende<\/em> a cualquier manifestaci\u00f3n sonora que emocione, corremos el riesgo de caer en una suerte de <em>todolog\u00eda est\u00e9tica<\/em>, de \u201ctodo vale\u201d, una disoluci\u00f3n de los significados que acaba vaciando de sentido a las palabras y los conceptos, y eso ser\u00eda hacerle un flaco favor no s\u00f3lo al flamenco, sino tambi\u00e9n a las dem\u00e1s m\u00fasicas, que pierden su especificidad, su car\u00e1cter \u00fanico, su genealog\u00eda.<\/p>\n<p>Por lo tanto, hay alma detr\u00e1s de una m\u00e1quina, pero atiende al alma humana del que la maneja, no al aparato. <strong>Y claro que hay emoci\u00f3n en la m\u00fasica disco, pero no <em>duende<\/em>, del mismo modo que no hay <em>saudade<\/em> en una buler\u00eda.<\/strong> Cada emoci\u00f3n pertenece a su territorio, y defender esa diferencia no es cerrarse al mundo, sino honrar la diversidad de las formas del sentir.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda, como toda mediaci\u00f3n cultural, no es en s\u00ed misma una amenaza, sino un instrumento a nuestro. Lo decisivo sigue siendo\u2015o deber\u00eda\u2015 <strong>la mirada humana que la orienta, la intenci\u00f3n est\u00e9tica y \u00e9tica que subyace a su uso<\/strong>. En manos sensibles, las herramientas digitales pueden generar un estatus art\u00edstico distinto, una nueva configuraci\u00f3n sonora que, sin duda, acabar\u00e1 siendo lo <em>mainstream<\/em> de nuestra era.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa constataci\u00f3n no implica renunciar a la cr\u00edtica ni a un talante reflexivo. Desde dentro de este proceso de transformaci\u00f3n, debemos seguir trabajando en construir un relato contrahegem\u00f3nico, que reivindique otra \u00e9tica de la escucha, otra est\u00e9tica, otros valores po\u00e9ticos y culturales que rescaten la profundidad frente a la superficialidad, la atenci\u00f3n frente al ruido, lo humano frente a la simulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, no se trata de negar la tecnolog\u00eda, sino de humanizarla, de inscribirla en una praxis creadora que <strong>siga apostando por la diferencia, por la democracia cultural, por lo alternativo<\/strong>. Y, eso, que mi respuesta es no. Duende, no. \u00bfUstedes c\u00f3mo lo ven? El debate est\u00e1 servido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto: <strong>Juan Pinilla<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay alma detr\u00e1s de una m\u00e1quina, pero atiende al alma humana del que la maneja, no al aparato. 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