{"id":2448,"date":"2025-02-03T12:31:46","date_gmt":"2025-02-03T11:31:46","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/las-cintas-gastadas-de-pepe-marchena-las-cozas-xiii\/"},"modified":"2025-02-03T12:31:46","modified_gmt":"2025-02-03T11:31:46","slug":"las-cintas-gastadas-de-pepe-marchena-las-cozas-xiii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/las-cintas-gastadas-de-pepe-marchena-las-cozas-xiii\/","title":{"rendered":"Las cintas gastadas de Pepe Marchena &#8211; Las cozas (XIII)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p class=\"p2\">\u00a1Los hay con suerte! \u00bfSer\u00e1 el destino? Ya se sabe, Dios aprieta pero no ahoga. As\u00ed pues, quiso el cielo que nada m\u00e1s volver a Madrid, despu\u00e9s de casi diez a\u00f1os de bohemia en Viena, conoc\u00ed al gran <strong>Enrique Morente<\/strong>. Seguramente fue en octubre de 1989 (acab\u00e9 la universidad en septiembre de ese a\u00f1o) y lo encontr\u00e9 en la <strong>Plaza de Santa Ana<\/strong>, en el m\u00edtico restaurante <strong>Vi\u00f1a P<\/strong>. Tomando una<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>cerveza con mi amigo el pianista mallorqu\u00edn <strong>Andreu Riera<\/strong>, reconoc\u00ed en el otro extremo de la barra al genial cantaor granadino que estaba con un amigo picando algo. Recuerdo el escalofr\u00edo que me recorri\u00f3 el cuerpo. Yo admiraba a Enrique desde que me hice en una gasolinera con el casette de <em>Cantes antiguos del flamenco<\/em> con la guitarra de <strong>Ni\u00f1o Ricardo<\/strong>, una joya que guardo con mimo. En Viena sonaba continuamente aquella cinta, en mi casa, en el walkman o en el piso de mi hermano <strong>Mauricio Sotelo<\/strong> en la Hollandstrasse (quien por Reyes me mand\u00f3 la foto que encabeza este art\u00edculo) y juntos llor\u00e1bamos de emoci\u00f3n escuchando la malague\u00f1a grande de <strong>Chac\u00f3n<\/strong> \u2013<em>Que te quise con locura<\/em>\u2013 que contiene ese discazo de 1969.<\/p>\n<p class=\"p2\">No lo dud\u00e9 un momento, me acerqu\u00e9 y le dije: buenas tardes, \u00bfusted es Enrique Morente? Y me contest\u00f3: S\u00ed, \u00bfy t\u00fa qui\u00e9n eres? Faustino N\u00fa\u00f1ez, music\u00f3logo. Ten\u00eda reciente el t\u00edtulo vien\u00e9s y estaba henchido como una gaita de orgullo, y sol\u00eda alardear donde se terciara de haber logrado en la capital austriaca acabar con honores la carrera de Musikwissenschaft (musicolog\u00eda), en alem\u00e1n. Como para no presumir, para un gallego de Vigo con 28 a\u00f1os cumplidos era un reto el haber superado aquella carrera. El acompa\u00f1ante de Enrique result\u00f3 ser un cura, el <strong>Padre Riso<\/strong>, un sacerdote muy flamenco amigo del cantaor. Llam\u00e9 a Andreu y los cuatro estuvimos de charla una hora hasta que Enrique me dijo: \u201cNosotros vamos al tablado Zambra en la calle Vel\u00e1zquez que trabajan all\u00ed mis cu\u00f1ados\u201d, y all\u00e1 que nos fuimos los cuatro en un taxi. Yo estaba encantado, llevaba unas semanas en Madrid pregunt\u00e1ndome qu\u00e9 iba a ser de m\u00ed. Ten\u00eda ahorrado un poco de dinero de las clases en la academia de Gertraud en Baden, donde todas las semanas me ganaba mil chelines acompa\u00f1ando unas clases de sevillanas, en vez de pagarme semanalmente me ingresaba en una cuenta durante el curso el dinero y cuando acab\u00e9 la carrera ten\u00eda un capital ahorrado (es lo que tiene ser gallego), que me ayud\u00f3 en mi aterrizaje en Espa\u00f1a, hasta que me fui un a\u00f1o entero a Cuba (1990\/91, periodo especial primera fase, ya contar\u00e9 las \u201ccozas\u201d de aquel a\u00f1o).<\/p>\n<p class=\"p2\">Aquella noche inolvidable conoc\u00ed a <strong>Antonio<\/strong> y <strong>Pepe Carbonell<\/strong>, hermanos de <strong>Aurora La Pelota<\/strong>, esposa del maestro. Confieso que era mi primera vez en un tablao, y me gust\u00f3 la experiencia. De all\u00ed nos fuimos, c\u00f3mo no, al <strong>Candela de Miguel<\/strong>, que tampoco conoc\u00eda. Nos dieron las claras del d\u00eda escuchando los p\u00e1jaros que Miguel pon\u00eda en la megafon\u00eda mientras exclamaba: \u00a1Ha sido muy bonito! \u00a1Nada es eterno! \u00a1H\u00e1ganse a la idea! Nos despedimos e intercambiamos tel\u00e9fonos. \u00a1Qu\u00e9 noche la de aquel d\u00eda! No era consciente a\u00fan de lo importante de aquel encuentro. Marcar\u00eda para siempre mi vida con el flamenco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abMarchena me sonaba muy carca para mi vehemente percepci\u00f3n noventera. Enrique insist\u00eda: \u201cEscucha, escucha con atenci\u00f3n, intenta apreciar la riqueza musical de esta forma de cantar, t\u00fa que eres music\u00f3logo y est\u00e1s acostumbrado a escuchar a Verdi y a Beethoven tienes que poder valorar lo que hay m\u00e1s all\u00e1 de estos supuestos gorgoritos\u201d\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p2\">Al llegar al piso de mi familia en San Bernardo esquina a Divino Pastor, donde volv\u00ed tras la d\u00e9cada vienesa mientras buscaba un trabajo para poder independizarme, lo primero que hice fue apuntar en mi agenda el tel\u00e9fono de Morente. Al d\u00eda siguiente quise llamarle pero no me atrev\u00ed. \u00c9l se hab\u00eda ofrecido a ense\u00f1arme su colecci\u00f3n de discos y \u201caleccionarme\u201d en la m\u00fasica de algunos artistas de los que yo hab\u00eda dado pruebas aquella noche de no conocer ni de lejos. Pero me pareci\u00f3 que no deb\u00eda abusar de la confianza del generoso maestro. Sal\u00ed a las ocho a tomar algo y cuando volv\u00ed mi madre me dijo: \u201cTe ha llamado un tal Enrique\u201d. \u00a1C\u00f3mo! Era ya tarde para devolver la llamada pero al d\u00eda siguiente, antes de almorzar, le llam\u00e9.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u00a1Vente para ac\u00e1! Vivo en el Rastro, abajo del todo, en la calle del Casino. Y all\u00e1 que me fui. Enrique viv\u00eda junto a su mujer y los tres hijos (la talentosa <strong>Estrellita<\/strong>, la preciosa <strong>Sole\u00e1<\/strong> y el traste ojito derecho de su padre, <strong>Kiki<\/strong>) en un peque\u00f1o piso de Madrid que ten\u00eda al entrar en el saloncito un piano de pared, donde puse, seg\u00fan me contaba Enrique mucho despu\u00e9s, las manitas de Estrella sobre las teclas para acompa\u00f1arse canciones de moda.<\/p>\n<p class=\"p2\">Cuando iba a casa del maestro estaba normalmente \u00e9l solo. Nos sent\u00e1bamos en unas butacas del sal\u00f3n y con el casette a su vera me pon\u00eda las cintas de <strong>Pepe Marchena<\/strong>. A m\u00ed aquel cante no me entraba. Piensen que yo hab\u00eda llegado al flamenco escuchando a <strong>Camar\u00f3n<\/strong> y las canciones de <strong>Lole y Manuel<\/strong>, am\u00e9n de las rumbas de <strong>Chichos<\/strong> y <strong>Peret<\/strong>, algo de Morente y poco m\u00e1s. Marchena me sonaba casposo (es lo que tiene ser un puritico hijo del baby boom, nacido en 1961). Aquella voz la\u00edna y con una melod\u00eda para mi gusto demasiado ornamentada no me llegaba. Eso s\u00ed, s\u00ed supe apreciar esa velocidad sorprendente y una afinaci\u00f3n fuera de lo com\u00fan. Yo hab\u00eda escuchado, por supuesto, a <strong>Juanito Valderrama<\/strong>, a <strong>Antonio Molina<\/strong>, y Marchena me sonaba muy carca para mi vehemente percepci\u00f3n noventera. Enrique insist\u00eda: \u201cEscucha, escucha con atenci\u00f3n, intenta apreciar la riqueza musical de esta forma de cantar, t\u00fa que eres music\u00f3logo y est\u00e1s acostumbrado a escuchar a <strong>Verdi<\/strong> y a <strong>Beethoven<\/strong> tienes que poder valorar lo que hay m\u00e1s all\u00e1 de estos supuestos gorgoritos\u201d. \u201cQue s\u00ed, Enrique, pero no me dice nada\u201d. \u00c9l hac\u00eda o\u00eddos sordos consciente d\u00f3nde radicaba mi problema, era sicol\u00f3gico, sab\u00eda que hab\u00eda un muro entre mis o\u00eddos y mi coraz\u00f3n y \u00e9l intentaba derribarlo contra viento y marea. Y lo logr\u00f3. Hoy soy ac\u00e9rrimo seguidor de <strong>\u201cEl Ni\u00f1o\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"p2\">Me qued\u00f3 pendiente agradecer a Morente la paciencia que tuvo conmigo en aquellas sesiones madrile\u00f1as de los primeros noventa, ya no puedo decirle lo mucho que aprend\u00ed a su vera. Mucho de lo que s\u00e9 de flamenco, mejor dicho, de saber apreciar el cante, se lo debo a nuestro recordado Enrique, que por cierto, ten\u00eda las cintas de Marchena gastadas de tanto escucharlas. Las cozas.<\/p>\n<p class=\"p2\">\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Me qued\u00f3 pendiente agradecer a Morente la paciencia que tuvo conmigo en aquellas sesiones madrile\u00f1as de los primeros noventa, ya no puedo decirle lo mucho que aprend\u00ed a su vera. Mucho de lo que s\u00e9 de flamenco, mejor dicho, de saber apreciar el cante, se lo debo a nuestro recordado Enrique, que ten\u00eda las cintas de Marchena gastadas de tanto escucharlas.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":21,"featured_media":2449,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard","override":[{"template":"2","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_reading_time":"1","post_reading_time_wpm":"250","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_zoom_button":"1","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"1","show_inline_post_related":"1"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post_label":"Sponsored by","disable_ad":"0","subtitle":"Me qued\u00f3 pendiente agradecer a Morente la paciencia que tuvo conmigo en aquellas sesiones madrile\u00f1as de los primeros noventa, ya no puedo decirle lo mucho que aprend\u00ed a su vera. 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