{"id":2371,"date":"2025-01-04T16:03:54","date_gmt":"2025-01-04T15:03:54","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/de-cuando-paco-me-regalo-una-guitarra-las-cozas-xi\/"},"modified":"2025-01-04T16:03:54","modified_gmt":"2025-01-04T15:03:54","slug":"de-cuando-paco-me-regalo-una-guitarra-las-cozas-xi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/de-cuando-paco-me-regalo-una-guitarra-las-cozas-xi\/","title":{"rendered":"De cuando Paco me regal\u00f3 una guitarra \u2013 Las cozas (XI)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p style=\"text-align: right\">Empiezo el a\u00f1o con una nueva serie de memorias, sucedidos que uno ha vivido y que, con \u00e9sta, hago la entrega n\u00famero once. Tambi\u00e9n cumplo cien art\u00edculos para esta tribuna que me brinda <em>expoflamenco<\/em>, que inaugur\u00e9 en enero de 2021 con el t\u00edtulo <em><a href=\"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/firmas\/a-cuerda-pela\/\">A cuerda pel\u00e1<\/a><\/em>.<\/p>\n<p>Es bien sabido, y si no lo saben se lo digo yo, que los grandes maestros de la guitarra habitualmente reciben de los guitarreros ejemplares de su taller a fin de promocionar las sonantas con su firma. A nadie se le escapa que <strong>una guitarra en manos de un grande es la mejor promoci\u00f3n que un luthier pueda so\u00f1ar<\/strong>. Y en el caso del m\u00e1s grande, era quiz\u00e1s demasiado habitual. Un d\u00eda <strong>Paco de Luc\u00eda<\/strong> me confes\u00f3 en el camerino del Stadthalle vien\u00e9s, un palacio de deportes con cuatro mil asientos que el de Algeciras llenaba cada vez que iba a la capital austr\u00edaca, que no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con tanta guitarra que le regalaban. All\u00e1 d\u00f3nde iba siempre hab\u00eda alg\u00fan constructor que, ni corto ni perezoso, \u201cdonaba\u201d su instrumento m\u00e1s primoroso al genial tocador andaluz para que llevara su nombre por el mundo adelante.<\/p>\n<p>Lo que voy a relatar a continuaci\u00f3n no es fantas\u00eda, ocurri\u00f3 una noche creo que de 1985, en el restaurante espa\u00f1ol <strong>La Bodega Manchega<\/strong>, regentado por mi amigo <strong>Juan Hern\u00e1ndez<\/strong>, local en el que mi menda lerenda tocaba una vez por semana y al que el Sexteto de fen\u00f3menos del <strong>Gran Jefe<\/strong> se trasladaba siempre despu\u00e9s de sus conciertos en Viena. Recuerdo la<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>verg\u00fcenza que me daba cuando coincid\u00edan los conciertos del Sexteto con mis bolos en aquel local cercano al Friedensbr\u00fccke del noveno distrito. Mi antigua amistad con <strong>Rubem Dantas<\/strong> me abr\u00eda las puertas del camerino de Paco y as\u00ed pude realizar uno de mis sue\u00f1os, conocer en persona a aquellos musicazos, especialmente a <strong>Jorge<\/strong> y a <strong>Carlos<\/strong>, a quien yo admiraba de sus a\u00f1os junto a <strong>Max Su\u00f1\u00e9<\/strong> y <strong>Salvador Niebla<\/strong>, en aquel prodigioso Tr\u00edo de finales de los setenta. Y nada, cuando acababa el concierto, a\u00fan temblando de la emoci\u00f3n que me produc\u00eda escuchar aquella banda flamenca, yo cog\u00eda corriendo el metro y me sub\u00eda al escenario de un metro cuadrado que Juan hab\u00eda instalado al fondo del restaurante. Sacaba mi guitarra <strong>Alhambra F<\/strong>, un tanto destartalada por los golpes a la que era sometida (uno que es bruto tocando) y entonces entraban Paco, Pepe, Ram\u00f3n, Jorge, Carles, <strong>Manuel Soler<\/strong> y mi Rubem. El bodeguero los sentaba en una mesa ya reservada y yo empezaba con mis rumbas. Paco me miraba con compasi\u00f3n, seguramente pensando: \u201cM\u00edralo ah\u00ed, el <em>poretico<\/em>, maltratando la pobre guitarra mientras<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>busca la vida\u201d. La verdad que todo el grupo me trataba con cari\u00f1o, yo no me separaba de ellos los d\u00edas que estaban en Viena, que siempre eran cuatro, el de llegada, el del concierto, el del concierto de pr\u00f3rroga por haberse agotado las entradas en d\u00eda anterior y el d\u00eda de viaje a la siguiente ciudad, normalmente a las vecinas Budapest o Praga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abPaco le endi\u00f1\u00f3 un picado y se la devolvi\u00f3 al luthier, emocionado por el hecho de que el m\u00e1s grande hubiese puesto sus benditos dedos sobre el diapas\u00f3n que con tanta pasi\u00f3n hab\u00eda construido. Y el hombre entonces le dice que no, que es un regalo, que se le regalaba.\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Resulta que esa noche, despu\u00e9s del primero de los tres pases de cuarenta y cinco minutos que me raspaba, <strong>un guitarrero vien\u00e9s<\/strong> llev\u00f3 una de sus guitarras a la Bodega, la sac\u00f3 de su funda, blanca, impoluta, oliendo a taller, y se la mostr\u00f3 a Paco. Recuerdo que la cogi\u00f3 primero Pepe y le sac\u00f3 sonido con unos rasgueos pas\u00e1ndosela a su hermano peque\u00f1o para que diera el visto bueno. Paco le endi\u00f1\u00f3 un picado y se la devolvi\u00f3 al luthier, emocionado por el hecho de que el m\u00e1s grande hubiese puesto sus benditos dedos sobre el diapas\u00f3n que con tanta pasi\u00f3n hab\u00eda construido. Y el hombre entonces le dice: \u00a1que no, que es un regalo! Que para \u00e9l era todo un honor que la tocase, a lo que el algecire\u00f1o, perro viejo en esas lides, le contest\u00f3 que de ninguna manera, que un instrumento as\u00ed cuesta mucho hacerlo y que deber\u00eda darle mejor vida. El otro, creo recordar que se llamaba <strong>Paul<\/strong>\u00a0(el apellido no lo s\u00e9), dec\u00eda que no, que la hab\u00eda hecho pensando en \u00e9l. Que hab\u00eda querido d\u00e1rsela en el Stadthalle pero no pudo acceder a los camerinos, as\u00ed que se traslad\u00f3 al restaurante sabiendo que era donde normalmente iba el grupo despu\u00e9s de sus conciertos en Viena. Ante la insistencia, Paco accedi\u00f3, con cara de circunstancias. Yo presenciaba la escena y el genio me mir\u00f3 en aquel momento. Con los ojos me dec\u00eda, \u201cves, lo que te contaba antes en el camerino\u201d. Yo asent\u00ed nervioso por la complicidad de aquella mirada. Paco de Luc\u00eda, a\u00fan en las distancias cortas, impon\u00eda, a m\u00ed al menos siempre que estuve cerca de \u00e9l me infund\u00eda un respeto que, si no me cuadraba al verle era por no hacer el rid\u00edculo, pero confieso que a veces me lo ped\u00eda el cuerpo.<\/p>\n<p>El guitarrero, una vez cumplida su misi\u00f3n, despu\u00e9s del segundo pase se march\u00f3. Termin\u00e9 mi trabajo de aquella noche y me sent\u00e9 en la mesa donde, como siempre ocurre con los flamencos, todo era broma, chanza y guasa, risas constantes. Aquella gente eran una familia, inseparables, felices de estar juntos. Fueron sin duda los a\u00f1os dorados del grupo que Paco hab\u00eda logrado juntar para llevar el flamenco, cual banda de rock&amp;roll, por los escenarios m\u00e1s grandes del mundo. Con aquel sonido potente que te golpeaba el est\u00f3mago, con la pulsaci\u00f3n sobrenatural del maestro y el apoyo rotundo del caj\u00f3n flamenco, inaugurado pocos a\u00f1os antes en manos del bahiano Rubem, y por supuesto el bajo sin trastes de Benavent, tocado con p\u00faa, extensi\u00f3n octava baja del pulgar de Paco. Yo era el m\u00e1s feliz del mundo all\u00ed sentado, ri\u00e9ndome con ellos y sus ocurrencias.<\/p>\n<p>Entonces me levant\u00e9 al servicio y cuando vuelvo, Paco me da la guitarra reci\u00e9n regalada por el guitarrero vien\u00e9s y me dice, toma, para ti, que yo tengo quinientas en casa. Me qued\u00e9 sin habla. La verdad que mi Alhambra estaba hecha polvo y eso era algo que no se le escapaba a Paco. Me qued\u00e9 sin palabras. Paco me susurr\u00f3, gu\u00e1rdala en la funda y te la llevas, discretamente, que nadie se entere. As\u00ed lo hice (la foto que ilustra este art\u00edculo es de momentos despu\u00e9s de aquello).<\/p>\n<p>Ya nos \u00edbamos, y le dije a Juan que dejaba mi guitarra all\u00ed, que ya la recog\u00eda a la semana siguiente, y me march\u00e9 con la nueva \u00a1\u00a1\u00a1regalo del Gran Jefe!!! La vida continuaba. Yo, como siempre, a las ocho a la universidad, y a las seis de la tarde a la \u00f3pera, para ver, de pie, lo que pusieran. Fue un h\u00e1bito que tuve en mis nueve a\u00f1os en Viena. Iba a diario a la \u00f3pera, que costaba nada para los estudiantes, eso s\u00ed, de pie (Stehplatz). Despu\u00e9s de la \u00f3pera me iba, con mi guitarra, a cantar donde tocar\u00e1 aquel d\u00eda: Roter Engel, Macondo, Papas Tapas, El T\u00fanel, El Andino, La Bodega, donde fuera. Todos los d\u00edas. C\u00f3mo si no iba a pagarme los estudios en una ciudad cara car\u00edsima como Viena, y la verdad, est\u00e1 mal que yo lo diga, pueden confirmarlo los que vivieron aquellos a\u00f1os, con mis rumbas y sevillanas formaba el taco en cada bolo. Hasta que una noche, m\u00e1s o menos un mes despu\u00e9s del sucedido que acabo de relatar, apareci\u00f3 aquel guitarrero por el <strong>Roter Engel<\/strong> increp\u00e1ndome que la guitarra que tocaba era suya y que hab\u00eda sido un regalo para Paco. Le dije que el maestro me la hab\u00eda regalado, a lo que me contest\u00f3, ag\u00e1rrense, &#8216;pues me la tienes que pagar&#8217;. Despu\u00e9s de intentar convencerle de que no, y a fin de evitar un altercado a la vista de la vena en el cuello de aquel hombre seg\u00fan me increpaba, y siendo yo tambi\u00e9n consciente de la putada que para \u00e9l supon\u00eda regalar el trabajo de varios meses para acabar en mis manos, le dije que se la pagaba a plazos. Y as\u00ed es como estuve treinta semanas pag\u00e1ndole cien chelines hasta completar la deuda de tres mil en la que el hombre hab\u00eda valorado el instrumento. Las cozas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abCuando vuelvo, Paco me da la guitarra reci\u00e9n regalada por el guitarrero vien\u00e9s y me dice, toma, para ti, que yo tengo quinientas en casa. Me qued\u00e9 sin habla. 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