{"id":1910,"date":"2024-10-04T10:46:33","date_gmt":"2024-10-04T08:46:33","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/esto-suena-flamenco-i\/"},"modified":"2024-10-04T10:46:33","modified_gmt":"2024-10-04T08:46:33","slug":"esto-suena-flamenco-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/esto-suena-flamenco-i\/","title":{"rendered":"Esto suena flamenco (I)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Comienzo esta serie de cuatro art\u00edculos dedicados a aquellos elementos que logran que el flamenco suene a eso, a flamenco y no a otro g\u00e9nero de m\u00fasica. Comenzar\u00e9 con una de las cualidades del sonido: el timbre, el color. Las otras tres son altura, duraci\u00f3n e intensidad. Muchos g\u00e9neros musicales tienen en el timbre el perfecto aliado para marcar la diferencia respecto de otros g\u00e9neros. As\u00ed ocurre en el jazz, muchos creen que <strong>con meter una trompeta con sordina o un riff de saxos m\u00e1s o menos elaborado y original ya est\u00e1n haciendo jazz<\/strong>, cuando en realidad lo que hacen es \u201cfusilar\u201d un elemento t\u00edmbrico muy extendido entre los m\u00fasicos. Y lo aplican para dar el \u201ccobazo\u201d adecuado y hacer pasar por ese g\u00e9nero un experimento m\u00e1s o menos comercial que poco o nada tiene que ver con esa m\u00fasica excepcional que nos legaron los m\u00fasicos afronorteamericanos de Nueva Orleans tras lograr fundir convenientemente elementos del Ragtime con el Blues, desde all\u00ed a Chicago y de ah\u00ed a Nueva York, dicho sea grosso modo..<\/p>\n<p class=\"p1\">En el \u00e1mbito de lo \u201caflamencado\u201d est\u00e1 muy extendida esa pr\u00e1ctica. Por ejemplo, <strong>un rasgueo, unas palmas, \u00a1\u00a1\u00a1un caj\u00f3n!!!<\/strong> (ay, qu\u00e9 socorrido es el caj\u00f3n peruano), utilizados convenientemente en una grabaci\u00f3n y ya nos est\u00e1n dando gato por liebre diciendo que su \u00faltimo disco es flamenkito. Y lo dicen en diminutivo y con ka porque en el fondo son conscientes de estar usando el nombre de \u201cDios\u201d en vano. Todos hemos escuchado alguna vez c\u00f3mo grupos de m\u00fasica popular, incluso de g\u00e9neros m\u00e1s acad\u00e9micos y hasta de pura vanguardia, usan la atm\u00f3sfera t\u00edmbrica del flamenco para tirarse el rollo de <strong>ser muy flamenquitos, jurando que su abuelo fue un buen gitano<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"p1\">El flamenco se construye en base a una est\u00e9tica muy concreta. Es f\u00e1cil reconocerlo debido precisamente a que su t\u00edmbrica lo delata desde el primer comp\u00e1s. Ha logrado, en su largo caminar de siglos cociendo a fuego lento la tradici\u00f3n musical de Andaluc\u00eda, Espa\u00f1a y en general del mundo hispano de ambos hemisferios, otorgar <strong>carta de naturaleza a una expresi\u00f3n art\u00edstica de gran envergadura<\/strong>. Y fue posible aunando, en un lenguaje con una sintaxis y gram\u00e1tica propias, todos los anhelos de la sociedad a la que representa. Una vez alcanzado el ideal sonoro todo fue coser y cantar, cantar por cualquier g\u00e9nero de m\u00fasica dispuesto a adherirse a la est\u00e9tica llam\u00e9mosla jonda, flamenca.<\/p>\n<p class=\"p1\">Veamos entonces cu\u00e1l es el timbre propio del flamenco, qu\u00e9 elementos t\u00edmbricos lo hacen tan reconocible. Par\u00e1metros que son comunes a todo el g\u00e9nero y que hacen de cualquier canci\u00f3n tradicional la correspondiente<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>\u201cversi\u00f3n\u201d flamenca. Ya fuera cubana, guajira, asturiana, praviana, de Alosno o del Perchel malague\u00f1o. Todas las m\u00fasicas del inmenso entorno cultural andaluz estuvieron a disposici\u00f3n de los artistas flamencos y con ellas fueron confeccionando un repertorio rico donde los haya. Sin trampa ni cart\u00f3n, simplemente adaptando a la t\u00edmbrica propia de la est\u00e9tica jonda m\u00fasicas cantadas, tocadas y bailadas al modo adecuado para integrarse al g\u00e9nero nuevo, el flamenco. Estos par\u00e1metros pueden ser r\u00edtmicos, m\u00e9tricos, arm\u00f3nicos, mel\u00f3dicos, formales, pero de estos hablaremos en otros art\u00edculos, en este nos referimos solo <strong>a los t\u00edmbricos, a lo que suena indefectiblemente a flamenco, a los aromas jondos, a lo que se dio en llamar \u201cson\u00edos negros\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abHay muchos elementos t\u00edmbricos que colorean de forma muy espec\u00edfica la atm\u00f3sfera sonora del flamenco. De siempre, el quej\u00edo de una voz, el ayeo que identificamos enseguida con lo jondo es un paradigma de esos \u201cson\u00edos\u201d, la queja representa rotunda la est\u00e9tica flamenca. El jip\u00edo o el arte de ligar los tercios de un aliento. El rasgueo de una guitarra, las u\u00f1as pellizcando las cuerdas en un picado, el pulgar saltando sobre los bordones en una alzap\u00faa o cantando una melod\u00eda a cuerda pel\u00e1\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\">Hay muchos elementos t\u00edmbricos que colorean de forma muy espec\u00edfica la atm\u00f3sfera sonora del flamenco. De siempre, el quej\u00edo de una voz, el ayeo que identificamos enseguida con lo jondo es un paradigma de esos \u201cson\u00edos\u201d, la queja representa rotunda la est\u00e9tica flamenca. El jip\u00edo o el arte de ligar los tercios de un aliento. El rasgueo de una guitarra, las u\u00f1as pellizcando las cuerdas en un picado, el pulgar saltando sobre los bordones en una alzap\u00faa o cantando una melod\u00eda \u201ca cuerda pel\u00e1\u201d, el tr\u00e9molo que desea alargar los sonidos de un instrumento de cuerda pulsada. <strong>Los pies zapateando con planta, punta y tac\u00f3n, otro de los sonidos inconfundibles de lo flamenco.<\/strong> C\u00f3mo no, las palmas, abiertas o sordas, ingrediente necesario y el mejor aliado del comp\u00e1s en el flamenco.<\/p>\n<p class=\"p1\">Desde hace unas d\u00e9cadas, desde 1977, el caj\u00f3n peruano que inunda de percusi\u00f3n los sonidos renovados del flamenco, el grave golpeando el centro de la galleta o los agudos chasqueando la zona superior se han vuelto imprescindibles. Pero tambi\u00e9n el sonido del bajo sin trastes impulsado por el gran <strong>Carlos Benavent<\/strong>, as\u00ed como la melod\u00eda so\u00f1ada por el soplador mayor del reino <strong>Jorge Pardo<\/strong>, tanto en el saxo como en la flauta se han convertido, por mor del <strong>Gran Jefe Paco de Luc\u00eda<\/strong> (ese s\u00ed que lo es), en santo y se\u00f1a de un flamenco para el siglo XXI.<\/p>\n<p class=\"p1\">Y los ricos timbres vocales, la variedad que enriquece nuestra m\u00fasica, desde el susurro delicioso de <strong>Cobitos<\/strong> hasta el rajo sublime de <strong>Fernando Terremoto<\/strong> o <strong>Manuel Agujetas<\/strong>. De la agilidad incre\u00edble del maestro de maestros <strong>Pepe Marchena<\/strong> a la profunda sobriedad de <strong>Antonio El Chaqueta<\/strong>. De la creatividad inefable del <strong>Papa Antonio Chac\u00f3n<\/strong> a los son\u00edos negros del bohemio <strong>Manuel Torres<\/strong>, de la incomparable enciclopedia de <strong>La Ni\u00f1a de los Peines<\/strong> a la genial musicalidad de su hermano <strong>Tom\u00e1s<\/strong>, de la tit\u00e1nica voz de <strong>Manuel Vallejo<\/strong> a la pureza \u00edntima de <strong>Perrate de Utrera<\/strong>. De la inspiraci\u00f3n de <strong>Caracol<\/strong> a la laboriosa misi\u00f3n de <strong>Antonio Mairena<\/strong>. Del color moreno del rubio de la Isla al personal granadino con cara de ingl\u00e9s, nuestro ronco inolvidable.<\/p>\n<p class=\"p1\">El legado precioso del toque, en composiciones inmortales para la sonanta, de <strong>Montoya<\/strong> a <strong>Melchor<\/strong>, de <strong>Sabicas<\/strong> a <strong>Ricardo<\/strong>, de <strong>Manolo<\/strong> a <strong>Paco<\/strong>, de <strong>Vicente<\/strong> a <strong>Rafael<\/strong>. De <strong>Miguel<\/strong> a <strong>Cepero<\/strong>. De <strong>Juan, Luis y Pepe<\/strong>, la pulsaci\u00f3n preciosista de Gran\u00e1. Maestros de la guitarra, escuderos y caballeros \u201ctocantes\u201d que marcan el paso de la evoluci\u00f3n infinita del g\u00e9nero flamenco.<\/p>\n<p class=\"p1\">Y c\u00f3mo no hablar de los <strong>Antonios, Ruiz y Gades<\/strong>, de la genial <strong>Merc\u00e9<\/strong> y de <strong>Encarna<\/strong>, de la maestr\u00eda insuperable de<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><strong>Pilar<\/strong> y de aquella gigante de un metro cincuenta, <strong>Carmen Amaya<\/strong>, de <strong>Farruco<\/strong> o <strong>Fa\u00edco, Mario y G\u00fcito<\/strong>, de los m\u00e1s recientes, de <strong>La Carrasco<\/strong> a <strong>Canales, Sara, Grilo, Eva, Bar\u00f3n, Molina<\/strong>\u00a0o <strong>Galv\u00e1n<\/strong>. El baile, el embajador primero del arte flamenco por esos mundos de Dios. A todos ellos debemos el haber sabido transmitir c\u00f3mo suena el flamenco, el de verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Comienzo esta serie de cuatro art\u00edculos dedicados a aquellos elementos que logran que el flamenco suene a eso, a flamenco y no a otro g\u00e9nero de m\u00fasica. Comenzar\u00e9 con una de las cualidades del sonido: el timbre, el color. 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