{"id":1874,"date":"2024-10-13T15:06:00","date_gmt":"2024-10-13T13:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/jaen-en-el-centenario-de-pepe-polluelas\/"},"modified":"2024-10-13T15:06:00","modified_gmt":"2024-10-13T13:06:00","slug":"jaen-en-el-centenario-de-pepe-polluelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/jaen-en-el-centenario-de-pepe-polluelas\/","title":{"rendered":"Ja\u00e9n en el centenario de Pepe Polluelas","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Cada vez que visito Ja\u00e9n evoco a <strong>Pepe Polluelas<\/strong>. La memoria lo retiene en guardia, apostado a la entrada del local social de la <strong>Pe\u00f1a Flamenca de Ja\u00e9n<\/strong> y adoptando una posici\u00f3n retadora, acaso por esa timidez que le frenaba relacionarse con el mundo. No obstante, me esperaba, rebat\u00edamos nuestros debates sempiterno y, tras brindar con una copa como testigo, tan amigos. S\u00ed, tal cual, porque nos un\u00eda una sincera amistad gracias al respeto al cante. Y lo recuerdo en estas l\u00edneas porque llevo aguardando desde el mes de abril a que alguien conmemore el centenario de su nacimiento.<\/p>\n<p>No ha sido as\u00ed. Pero con motivo de que el viernes pr\u00f3ximo, 18 de octubre, se celebra el <strong>LII Festival Flamenco<\/strong> que lleva su nombre en la capital del Reino, lo rescato de la memoria porque el olvido en el flamenco no es culpa de los que se fueron, sino la realidad de quienes tienen las neuronas muertas.<\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Ruiz P\u00e9rez<\/strong>, que as\u00ed es su nombre de pilas, naci\u00f3 en la calle San Clemente, de Ja\u00e9n, el 26 de abril de 1924. Se aficion\u00f3 al cante por su padre, que era sillero y un gran aficionado, pero sobre todo por los espect\u00e1culos de la \u00d3pera Flamenca y la subsiguiente \u00c9poca Teatral que puso en ruta el empresario cartagenero <strong>Alberto Monserrat<\/strong>, asociado con anterioridad a su cu\u00f1ado <strong>Vedrines<\/strong>, adem\u00e1s de por los artistas que quedaron retenidos en Ja\u00e9n durante la guerra (in)civil, entre ellos el <strong>Ni\u00f1o de Madrid<\/strong>, de quien aprendi\u00f3 el cante por sole\u00e1, <strong>Pepe Marchena<\/strong>, <strong>Enrique Orozco<\/strong>, <strong>Jos\u00e9 Palanca<\/strong>, <strong>Antonio de la Calz\u00e1<\/strong> y, en especial, <strong>Canalejas de Puerto Real<\/strong>, que incluso se lo quiso llevar con su troupe, pero Pepe \u2013as\u00ed lo llam\u00e1bamos los amigos\u2013 no pod\u00eda dejar abandonada a su madre, por la que sent\u00eda verdadera veneraci\u00f3n y de la que no se separ\u00f3 m\u00e1s que para ir al servicio militar.<\/p>\n<p>A muy temprana edad, el Polluelas, apodo que hered\u00f3 de su hermano por lo bien que imitaba a estas aves, se lanz\u00f3 al ruedo de la m\u00fasica con s\u00f3lo 12 a\u00f1os de edad por los cortijos, mientras acompa\u00f1aba al padre. Entonces cantaba <em>Ojos verdes<\/em>, por m\u00e1s que tres a\u00f1os despu\u00e9s lo hiciera en el <strong>Caf\u00e9 Principal<\/strong> con el acompa\u00f1amiento de <strong>Ni\u00f1o Ricardo<\/strong>.<\/p>\n<p>En 1940 se present\u00f3 al \u00fanico concurso de su vida, celebrado en la Piscina Municipal, y en el que gan\u00f3 el primer premio dotado con 20 duros de la \u00e9poca y una medallita \u2013as\u00ed me lo contaba\u2013 del Santo Rosario. Empero, toda su actividad se reduc\u00eda a cantar en las ventas, tabernas, prost\u00edbulos y ferias provinciales, hasta que en los a\u00f1os setenta del pasado siglo comenz\u00f3 a figurar en los festivales jaeneros.<\/p>\n<p>En aquellos primeros a\u00f1os lanzando el cante por tugurios y burdeles, el Polluelas comparti\u00f3 honores con su buen amigo <strong>Pepe Marchenilla<\/strong>, destacando, pese a los espacios citados, por no perder nunca la dignidad que conced\u00eda a este patrimonio cultural.<\/p>\n<p>El hecho rese\u00f1ado de preservar con celo purificador las esencias flamencas fue lo que le hizo granjearse el respeto y la consideraci\u00f3n del aficionado fet\u00e9n y, principalmente, de la Pe\u00f1a Flamenca de Ja\u00e9n, colectivo que cre\u00f3 el Festival Flamenco Pepe Polluelas, que desde 1991 se celebraba durante las fiestas de la Virgen de la Capilla, aunque ahora nos cita en la Feria de San Lucas, y que present\u00e9 en 1994 con un <strong>Jos\u00e9 Menese<\/strong> en maestro. Rememoro, igualmente, que en abril de 1992 la Pe\u00f1a de Ja\u00e9n le dedic\u00f3 su VII Semana de Estudios \u201cal encarnar la cultura flamenca de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os en Ja\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEscudri\u00f1aba las letras que se asociaban a sus experiencias vividas, y administraba sus facultades, cortitas, pero buscando el sabor, el gustito. Y es que Pepe Polluelas cataba el cante de pellizco, de ah\u00ed que en las distancias cortas no lanzara un grito ni el estiramiento de la melod\u00eda, sino un pu\u00f1ado de alfileres sonoros\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estos reconocimientos, as\u00ed como el documental <strong><em>El ultimo bohemio<\/em><\/strong> (2013), conducido por <strong>Fran Armenteros<\/strong> y <strong>Eva Ll\u00e1cer<\/strong>, acontecieron porque Pepe Polluelas falleci\u00f3 el 22 de febrero de 1990 en el Hospital Princesa Sof\u00eda, de Ja\u00e9n. Fue enterrado al d\u00eda siguiente, y despu\u00e9s de cansarnos de repetir que viv\u00eda solo, en un hotel pr\u00f3ximo a la Pe\u00f1a Flamenca de Ja\u00e9n bajo la tutela de la entidad, Pepe muri\u00f3 siendo un incomprendido, un cantaor sin m\u00e1s cr\u00f3nica que las de los cabales pe\u00f1istas jienenses.<\/p>\n<p>Le pregunt\u00e9 en una ocasi\u00f3n por qu\u00e9 no hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio. La respuesta fue que eligi\u00f3 casarse con el cante, y como en soledad no exploraba m\u00e1s que sus propios pensamientos, cuando estaba feliz, entre los contados amigos, con la nariz abultada y rojiza por el fuego del alcohol concentrado, sol\u00eda exclamar: \u201c\u00a1Si esto son guerras, que nunca se acaben!\u201d.<\/p>\n<p>Mis recuerdos tampoco escapan por el humo de aquel sempiterno cigarro sujeto entre los dedos de la mano izquierda. Antes bien, quedan prendidos en su mirada de devoto exigente, en sus palabras de celoso vigilante de lo aut\u00e9ntico, en sus modos combativos ante cualquier discrepancia, en su peculiar estilo de vida, en la manera de coger la copa de vino, en las ideas que escond\u00eda debajo de la gorra y, por supuesto, en su anecdotario, cargado de vivencias y de esa distinci\u00f3n especial que da la supervivencia.<\/p>\n<p>No le satisfac\u00edan sus apariciones discogr\u00e1ficas, como las dos con <strong>Perico del Lunar hijo<\/strong>, tal que <em>Canta Ja\u00e9n<\/em>, (1982), donde canta por fandangos y sole\u00e1, y <em>Testimonios flamencos. Vol. 07<\/em> (1995), que alberga unas soleares de 1980, aparte del compacto ulterior <em>Pepe Polluelas<\/em> (2015), recopilatorio de quince cantes ejecutados en la Pe\u00f1a Flamenca de Ja\u00e9n entre 1980 y 1987 y recopilados por el gran <strong>Paquillo Ca\u00f1adas<\/strong>.<\/p>\n<p>Pepe ten\u00eda, en ese marco, una personalidad incontestable. Lo escuch\u00e9 muchas veces en la intimidad, y como patriarca del cante en Ja\u00e9n le pon\u00eda su sello expresivo a todo lo que tocaba, porque no gustaba de la copia por la copia. Escudri\u00f1aba, asimismo, las letras que se asociaban a sus experiencias vividas, y administraba sus facultades, cortitas, pero buscando el sabor, el gustito. Y es que Pepe cataba el cante de pellizco, de ah\u00ed que en las distancias cortas no lanzara un grito ni el estiramiento de la melod\u00eda, sino un pu\u00f1ado de alfileres sonoros.<\/p>\n<p>Pepe Polluelas era, por a\u00f1adidura, bohemio, y cantaba, en consecuencia, por necesidad vital. En las canti\u00f1as, verbigracia, buscaba a <strong>T\u00edo Jos\u00e9 el \u00c1guila<\/strong>, <strong>Aurelio Sell\u00e9s<\/strong> o a Pepe Marchena, para luego continuar por alegr\u00edas. Por tangos evocaba a <strong>Antonio el Chaqueta<\/strong> y remataba por tanguillos. La cartagenera la centraba en <strong>don Antonio Chac\u00f3n<\/strong>, como la taranta, y a veces incluso la remataba con la malague\u00f1a de <strong>El Mellizo<\/strong>. Se refund\u00eda con Jos\u00e9 Cepero en la grana\u00edna-malague\u00f1a, que la empleaba para comenzar una tanda de fandangos, en los que inclu\u00eda variantes onubenses o bien de Palanca, Marchena, Antonio de la Calz\u00e1, <strong>El Sevillano<\/strong> y <strong>Pepe Pinto<\/strong>, y en la misma tesitura recordaba los estilos malague\u00f1os de <strong>Jacinto Almad\u00e9n<\/strong> o <strong>El Cojo de M\u00e1laga<\/strong>.<\/p>\n<p>Insisto que escribo de la privacidad de la reuni\u00f3n. Y si por buler\u00edas se ajustaba a Jerez y al cupl\u00e9, y por tientos ten\u00eda tendencias gaditana y jerezana, por tanguillos gozaba con <em>La p\u00edcara vaca<\/em>, de <strong>Vicente el Loro<\/strong>, que viv\u00eda en el jienense Cerro de los Lirios. Ejecutaba, igualmente, los villancicos por buler\u00edas de <strong>El Gloria<\/strong>, y por seguiriyas buscaba a <strong>Manuel Torre<\/strong>, en tanto que la saeta la dirig\u00eda cada madrugada de Viernes Santo a Ntro. Padre Jes\u00fas Nazareno, <em>El Abuelo<\/em>.<\/p>\n<p>Su palo era, con todo, la sole\u00e1. Ah\u00ed es donde Pepe Polluelas se reencontraba consigo mismo, en la entereza de los tercios que aunque con gui\u00f1os al Ni\u00f1o de Madrid, otorgamos a <strong>La Andonda<\/strong>, <strong>La Serneta<\/strong>, El Mellizo y <strong>Juaniqu\u00edn<\/strong>. Y los abordaba como si en la tipolog\u00eda con letras propias anhelara el deseo de volver a otros tiempos, tal que la intenci\u00f3n de este recordatorio, que no es sino fomentar el conocimiento para rehabilitar los recuerdos y mantener vigente la memoria de quien naci\u00f3 en Ja\u00e9n hace cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>El 18 de octubre se celebra en la capital del Reino el LII Festival Flamenco que lleva su nombre, Pepe Polluelas, el patriarca del cante de Ja\u00e9n. 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