{"id":1804,"date":"2024-09-26T09:27:44","date_gmt":"2024-09-26T07:27:44","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/del-genio-al-duende-esbozo-de-una-teoria-y-ii\/"},"modified":"2024-09-26T09:27:44","modified_gmt":"2024-09-26T07:27:44","slug":"del-genio-al-duende-esbozo-de-una-teoria-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/del-genio-al-duende-esbozo-de-una-teoria-y-ii\/","title":{"rendered":"Del genio al duende: esbozo de una teor\u00eda (y II)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Y aqu\u00ed, hablando de ese aspecto colectivo de la catarsis durante las representaciones teatrales griegas, vamos a situar <strong>la primera diferencia fundamental entre Duende y Genio en el terreno del flamenco<\/strong>. El duende es un fen\u00f3meno colectivo, que se da \u2013cuando en ocasiones aflora\u2013 en la reuni\u00f3n, en grupo. La reuni\u00f3n siempre tiene la expectativa de la alegr\u00eda, da igual que se canten seguiriyas o buler\u00edas. El encuentro, el hecho mismo de reunirnos en torno a un arte que nos conmueve, ya preludia la emoci\u00f3n, la catarsis, y si luego el cantaor o cantaora, el bailaor o bailaora, es \u2018visitado\u2019 por el genio, entonces surge el duende, y el duende dispara nuestra qu\u00edmica cerebral y nuestro coraz\u00f3n, como en el verso de <strong>Antonio Machado<\/strong>, \u201cvuelve a pla\u00f1ir\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto, el genio del artista propicia el duende: que el artista sea tomado por el genio har\u00e1 que el p\u00fablico se enardezca y que el duende se instale en el cuarto, en la reuni\u00f3n, y que estalle colectivamente. Genio y duende, pues, van de la mano, pero mientras uno se da en la individualidad del artista, del creador, el otro se da, necesariamente, en la colectividad del p\u00fablico. El artista recibe la posesi\u00f3n del genio involuntariamente, sin saberlo. Si ve\u00edamos a <strong>Camar\u00f3n<\/strong> \u2013o a otro artista\u2013 que era visitado por el genio en un momento determinado de una actuaci\u00f3n, \u00e9ramos nosotros quienes lo sent\u00edamos desde fuera, \u00e9ramos nosotros quienes lo \u2018ve\u00edamos\u2019 y nos dec\u00edamos: Camar\u00f3n tiene dentro al genio. Pero \u00e9l no lo sab\u00eda, \u00e9l era inocente, \u00e9l no preparaba su genialidad, muchas veces ni siquiera sab\u00eda lo que hac\u00eda o por qu\u00e9 lo hac\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEl duende es un fen\u00f3meno colectivo, que se da en la reuni\u00f3n, en grupo. La reuni\u00f3n siempre tiene la expectativa de la alegr\u00eda, da igual que se canten seguiriyas o buler\u00edas. El encuentro, el hecho mismo de reunirnos en torno a un arte que nos conmueve, ya preludia la emoci\u00f3n, la catarsis, y si luego el cantaor o bailaor es \u2018visitado\u2019 por el genio, entonces surge el duende, y el duende dispara nuestra qu\u00edmica cerebral y nuestro coraz\u00f3n\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este instante de mi reflexi\u00f3n quiero decir algo: es muy dif\u00edcil que el duende aparezca en el \u00e1mbito de un teatro, de un gran auditorio o en cualquier otro espacio con mucho p\u00fablico. No es imposible, pero s\u00ed muy dif\u00edcil, el duende necesita colectividad, sin embargo lo masivo suele espantar al duende. A ello contribuye el gran cambio y crecimiento que se ha producido en el flamenco. Ahora, el p\u00fablico, ya no es el del aficionado estricto, sino un p\u00fablico variopinto, estudiantil, extranjero y curioso ante el flamenco.<\/p>\n<p>Todo eso, por supuesto, es positivo para el flamenco, est\u00e1 bien que en las \u00faltimas d\u00e9cadas haya ascendido a los teatros y que el p\u00fablico se haya diversificado, pero el duende es m\u00e1s una cosa de grupos reducidos, de cuarto, de reuni\u00f3n, de aficionados capaces de atreverse entre amigos con un cante o con una \u2018pata\u00edta\u2019, adem\u00e1s de escuchar en esa reuni\u00f3n o pe\u00f1a al profesional.<\/p>\n<p>La diferencia entre Camar\u00f3n y otro artista grande como <strong>Enrique Morente <\/strong>consiste en esto: Camar\u00f3n, en arrebatos geniales, creaba cosas sin propon\u00e9rselo, mientras que el maestro granadino se planteaba voluntariamente crear para diversificar, para innovar. Una cosa es el talento, algo que a veces incluso podemos llamar \u201cuna genialidad\u201d, y otra el genio. Morente ten\u00eda talento, adem\u00e1s de otras virtudes y hasta habilidades, pero rara vez estaba pose\u00eddo por el genio. Por ello Morente fue un gran maestro y Camar\u00f3n, no. La maestr\u00eda es otra cosa. Nos suced\u00eda tambi\u00e9n, por ejemplo, con <strong>Antonio Mairena <\/strong>y con <strong>Caracol. <\/strong>El primero fue un maestro. Si volvi\u00e9ramos a la filosof\u00eda nietszcheana dir\u00edamos que fue un maestro de lo apol\u00edneo, de lo estructurado formalmente, un maestro de lo integrado, de lo cabal incluso, pero no tuvo con \u00e9l al genio. Organiz\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 mucho a los dem\u00e1s, pero el genio, como estamos viendo, es otra cosa. En cambio el segundo, Caracol, estuvo pose\u00eddo por el genio en muchos momentos.<\/p>\n<p>Aunque en un libro que acaba de ver la luz, <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica de la copla flamenca,<\/em> <strong>Vel\u00e1zquez-Gaztelu <\/strong>recuerda c\u00f3mo siendo ya mayor el maestro, en una grabaci\u00f3n y alg\u00fan otro momento, hubiese querido liberarse de la \u2018camisa de fuerza\u2019 que \u00e9l mismo cosi\u00f3 al flamenco y ser \u00e9l mismo, el de su interior, ofreciendo un flamenco m\u00e1s salvaje, m\u00e1s libre de ataduras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abMorente ten\u00eda talento, adem\u00e1s de otras virtudes y hasta habilidades, pero rara vez estaba pose\u00eddo por el genio. Por ello Morente fue un gran maestro y Camar\u00f3n, no. La maestr\u00eda es otra cosa. Nos suced\u00eda tambi\u00e9n, por ejemplo, con Antonio Mairena y con Caracol\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Acabando ya, volvamos un momento a <strong>Plat\u00f3n<\/strong>. Pese a su animadversi\u00f3n po\u00e9tica, pese a querer expulsar a los poetas de la rep\u00fablica del saber, fue contradictorio en su aproximaci\u00f3n a la poes\u00eda. En otra parte de su obra, Plat\u00f3n dice que la poes\u00eda es m\u00e1s bella que la raz\u00f3n porque mientras la poes\u00eda es cosa de dioses, la raz\u00f3n es cosa de los hombres. Seg\u00fan \u00e9l, los poetas reciben la inspiraci\u00f3n divina a trav\u00e9s de las musas y aparece la <em>man\u00eda, <\/em>que es el entusiasmo (la locura en cierto modo, lo irracional. Y nosotros cuando hablamos de duende en el flamenco estamos hablando de eso con otro nombre. <strong>El artista, en el mundo jondo, ser\u00eda el poeta, el cantor, que es \u2018pose\u00eddo\u2019 por el genio, transmutaci\u00f3n de la musa.<\/strong> Igual que el poeta no sab\u00eda estar pose\u00eddo por las musas, que le transmit\u00edan una locura divina, el cantaor\/a no sabe que ha sido pose\u00eddo por el genio.<\/p>\n<p>Y entonces, el artista flamenco \u2018genializado\u2019, provoca que el duende se instale entre los oyentes, y llega en ese momento <strong>la embriaguez colectiva, la dicha, la alegr\u00eda, y el duende se ense\u00f1orea de todos<\/strong>. La embriaguez es la embriaguez emocional que nace de una dopamina natural o externa. Pero, aunque esto es obvio para los flamencos, la embriaguez no lo es de alcohol, el flamenco no es asunto de bebedores compulsivos, no es preciso repetirlo, ya lo he dicho m\u00e1s arriba, aunque el vino, el alcohol, tomado con moderaci\u00f3n, pueda ayudar. La embriaguez tra\u00edda por el duende es embriaguez emocional, es alegr\u00eda de estar ah\u00ed en ese momento. Y entonces podemos decir que el duende flamenco existe, aunque no tenga forma <em>carnale, <\/em>corporal, aunque nadie lo haya visto nunca, pero muchos y muchas lo han sentido y lo han vivido.<\/p>\n<p>El flamenco, en sus letras, en su historia, no es un arte social en el sentido pol\u00edtico, reivindicativo, aunque de manera intelectualizada se hayan escrito letras de ese tipo. Las letras del flamenco antiguas fueron siempre, en su mayor\u00eda, de dolor, pero de un dolor humano: de orfandad ante la p\u00e9rdida de la madre o del hermano, tambi\u00e9n de queja ante la pobreza, ante la fatalidad, ante el desamor o la traici\u00f3n, pero igualmente de alegr\u00eda: canto al amor cumplido, el piropo a la belleza, canto a la naturaleza en libertad. Y todo eso, sea triste o alegre, se celebra estando juntos, es la alegr\u00eda en la reuni\u00f3n que espanta a la muerte y al sufrimiento. Y en ese ambiente se prepara <strong>un barbecho feliz para que el duende comparezca y la vida triunfe durante unas horas, rotunda, sin paliativos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>\u2192<\/em><\/strong> <a href=\"https:\/\/expoflamenco.com\/prensa\/del-genio-al-duende-esbozo-de-una-teoria-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver aqu\u00ed la primera entrega de <em>Del genio al duende<\/em>.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Genio y duende, pues, van de la mano, pero mientras uno se da en la individualidad del artista, del creador, el otro se da, necesariamente, en la colectividad del p\u00fablico.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":28,"featured_media":1805,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard","override":[{"template":"2","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_reading_time":"1","post_reading_time_wpm":"250","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_zoom_button":"1","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"1","show_inline_post_related":"1"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"crop-500","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Tendencias","sponsored_post_label":"Patrocinado por","disable_ad":"0","subtitle":"Genio y duende, pues, van de la mano, pero mientras uno se da en la individualidad del artista, del creador, el otro se da, necesariamente, en la colectividad del p\u00fablico."},"jnews_primary_category":{"id":"3463"},"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_social_meta":[],"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[1510,1594,1595],"class_list":["post-1804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-arte-flamenco","tag-diferencia-duende-y-genio","tag-duende-y-genio-flamenco","pmpro-has-access"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1804"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1805"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}