{"id":1609,"date":"2024-09-02T12:28:10","date_gmt":"2024-09-02T10:28:10","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revistanew\/flamenco-a-medida-del-publico\/"},"modified":"2024-09-02T12:28:10","modified_gmt":"2024-09-02T10:28:10","slug":"flamenco-a-medida-del-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/flamenco-a-medida-del-publico\/","title":{"rendered":"Flamenco a medida\u2026 del p\u00fablico","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Hay un asunto que me ronda la cabeza desde hace tiempo y que bien merece un art\u00edculo en esta tribuna que amablemente me cede\u00a0<em>expoflamenco<\/em>. El t\u00edtulo lo deja bien claro: c\u00f3mo el p\u00fablico ha ido moldeando lo que hoy conocemos como flamenco,\u00a0<strong>\u00bfqu\u00e9 influencia ejerce el oyente en c\u00f3mo un artista se expresa?<\/strong>\u00a0La bestia negra de los postmodernos, las \u00e9lites culturales de nuestro pa\u00eds, que mirando siempre por encima del hombro se creen en posesi\u00f3n de la pura verdad, que creen a pies juntillas que el artista debe ser aut\u00f3nomo y su obligaci\u00f3n moral es no dejarse influir bajo ning\u00fan concepto por las corrientes que va trazando el mercado musical. Enti\u00e9ndase mercado como la sana ley de la oferta y la demanda. Quien es capaz de afirmar tal cosa, est\u00e1 claro que nunca ha sido m\u00fasico profesional. Los que nos hemos batido el cobre durante d\u00e9cadas en tugurios de todo tipo, y hablo con la autoridad que me da el haber pasado desde los diez tacos hasta bien cumplidos los cuarenta y m\u00e1s all\u00e1 en escenarios de todo tipo, desde tocar siendo un ni\u00f1o en la calle y en el metro hasta subirme a las tablas de los teatros m\u00e1s sofisticados, pasando por puticlubs, restaurantes, clubs de jazz, salas de todos los tama\u00f1os. Y s\u00ed,\u00a0<strong>cuando est\u00e1s tocando y cantando te amoldas a los gustos del \u201crespetable\u201d<\/strong>, sobre todo porque es el que paga, y si una canci\u00f3n no gusta pues simplemente no la repites, si un detalle ha despertado inter\u00e9s pues lo vuelves a hacer en donde creas que entra bien. As\u00ed se hacen las cosas, generalmente de forma inconsciente, vas moldeando tu estilo con el tiempo y poco a poco te vas ci\u00f1endo a lo que agrada, simplemente porque prefieres trabajar antes que comerte los mocos, como por lo visto prefieren, por no se sabe bien qu\u00e9 principios art\u00edsticos, aquellos que todo lo basan en el insano deporte dirigido por el yo, me, mi, conmigo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Y todo esto me hace pensar en los or\u00edgenes del flamenco. En aquellos a\u00f1os cuarenta y cincuenta del siglo XIX cuando varios g\u00e9neros dispersos se fundieron para crear uno nuevo que dio en llamarse flamenco. Tal y como ocurri\u00f3 con el jazz, as\u00ed lo afirma\u00a0<strong>G\u00fcnther Schuller<\/strong>\u00a0en su muy recomendable<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>libro\u00a0<em>Los comienzos del jazz<\/em>\u00a0(p. 110): \u201cEsta es una m\u00fasica polifac\u00e9tica cuyo car\u00e1cter depend\u00eda fundamentalmente de la disposici\u00f3n geogr\u00e1fica y de la composici\u00f3n social y racial del p\u00fablico. Pero dado que [\u2026] a principios de la d\u00e9cada de 1920 los principales consumidores eran los blancos, e incluso la mayor\u00eda de los negros de clase media rehuy\u00f3 del blues y otras formas m\u00e1s toscas pero m\u00e1s aut\u00e9nticas de jazz, no es dif\u00edcil deducir a qu\u00e9 elementos estil\u00edsticos e inventivos se daba prioridad\u201d. Pienso que algo muy similar debi\u00f3 ocurrir con el flamenco. Es el pueblo el que va puliendo a su gusto las m\u00fasicas que ejecuta un determinado artista, que va moldeando sus ideales est\u00e9ticos hasta lograr que queden reflejadas, con mayor o menor exactitud, sus aspiraciones art\u00edsticas para que sean consideradas fiel muestra de su singular idiosincrasia. Qu\u00e9 elementos musicales se desarrollan y cu\u00e1les se desechan hasta lograr un lenguaje acorde con los deseos del p\u00fablico. Esto, por supuesto, dio lugar a\u00a0<strong>un flamenco de caf\u00e9, otro de corral de vecinos, otro de ga\u00f1an\u00eda, otro de teatro, otro de romer\u00eda<\/strong>, etc. \u00bfCu\u00e1l podemos considerar m\u00e1s aut\u00e9ntico? Yo creo que todos, habida cuenta que las m\u00e1s de las veces son los mismos artistas los que participan en los diferentes contextos, no hay tanto artista como para que cada lugar tenga cantadores, guitarristas y bailaores de ambos sexos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abDe forma inconsciente, vas moldeando tu estilo con el tiempo y poco a poco te vas ci\u00f1endo a lo que agrada, simplemente porque prefieres trabajar antes que comerte los mocos, como por lo visto prefieren aquellos que todo lo basan en el insano deporte dirigido por el yo, me, mi, conmigo\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\">Que nadie me interprete mal. Soy plenamente consciente de que ha habido y hay flamencos que, arriesgando, superan barreras y saben mirar m\u00e1s all\u00e1 de su tiempo, allanando el terreno a los que vienen detr\u00e1s, rompiendo moldes y creando el futuro antes que los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"p1\">Y en esto, como en tantos aspectos de la vida, manda como decimos la ley de la oferta y la demanda. El p\u00fablico del principios del siglo XX quer\u00eda variedad dentro de la calidad que iba imponi\u00e9ndose en el \u00e1mbito de los caf\u00e9s, y los artistas, respondiendo a los deseos del respetable, exploraban nuevos territorios musicales, en las melod\u00edas, el comp\u00e1s, la armon\u00eda de la guitarra. As\u00ed es como genios como\u00a0<strong>Chac\u00f3n, Pastora<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Montoya,<\/strong>\u00a0por citar tres gigantes, se encargaron de dotar al repertorio de estilos y variantes que enriquecieron para siempre el g\u00e9nero, adapt\u00e1ndose a los tiempos. Maestros como\u00a0<strong>Marchena<\/strong>\u00a0dieron en la tecla y formaron lo m\u00e1s grande, como hizo\u00a0<strong>Caracol<\/strong>\u00a0a partir de los a\u00f1os cuarenta o como supo ver\u00a0<strong>Mairena<\/strong>\u00a0a partir de los sesenta. Fueron todos ellos aut\u00e9nticos visionarios que supieron amoldarse a la \u00e9poca que les toc\u00f3 vivir y traducir los deseos de su gente al idioma universal del arte flamenco. Lo de ir por su cuenta y riesgo, pasando ol\u00edmpicamente del p\u00fablico para hacer lo que tu cuerpo serrano te pide, vendr\u00eda mucho despu\u00e9s, cuando muchos artistas decidieron ignorar al que se gasta el jurd\u00f3 en una entrada para practicar \u201conanismo mental clase premium\u201d y hacer lo que su cabecita discurre para mayor gloria de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Los primeros registros discogr\u00e1ficos marcan un antes y un despu\u00e9s en este proceso creativo a dos manos (el artista y su p\u00fablico). La revoluci\u00f3n de la industria del disco, as\u00ed como la radiodifusi\u00f3n del flamenco, aceleraron los procesos creativos y la labor de moldear los estilos para adaptarlos a los gustos de cada \u00e9poca. No olvidemos que hay un flamenco de los a\u00f1os veinte, otro de los treinta, etc. La evoluci\u00f3n es la clave del arte, como suelo decir, la m\u00fasica, como la materia, ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y esto va a misa (por algo es la primera ley de la termodin\u00e1mica). No tiene nada de malo amoldarse a los tiempos, que con las cosas de comer no se juega. Otra cuesti\u00f3n es que, despu\u00e9s de casi dos siglos de vida, el flamenco haya logrado un repertorio que me gusta llamar cl\u00e1sico, como\u00a0<strong>Bach<\/strong>, como\u00a0<strong>Mozart, Beethoven<\/strong>, y eso ya es para siempre. La malague\u00f1a grande de\u00a0<strong>Chac\u00f3n<\/strong>, las soleares de\u00a0<strong>la Serneta<\/strong>\u00a0o el cambio de\u00a0<strong>Mar\u00eda La Borrica<\/strong>\u00a0ya no se olvidan y, con mayor o menor frecuencia, siempre se cantar\u00e1n. Habr\u00eda que hacer lo propio con las coreograf\u00edas de\u00a0<strong>Antonio Ruiz Soler<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Pilar L\u00f3pez<\/strong>, que son ya cl\u00e1sicas, y volverlas a poner en escena, en vez de \u201cinventar\u201d tanto espect\u00e1culo que se estrena un d\u00eda y nunca m\u00e1s se supo, despu\u00e9s de costar un pastizal, por cierto.<\/p>\n<p class=\"p1\">La injustamente denostada \u00f3pera flamenca result\u00f3 ser un banco de pruebas de muchos cantes que se crearon en aquellos benditos \u00faltimos a\u00f1os veinte y primeros treinta.\u00a0<strong>Es hora de revisar sin prejuicios aquel fen\u00f3meno entre comercial y art\u00edstico que tanto dio al arte<\/strong>, a pesar de los agoreros que, oyendo disparos sacan el bazoca y caiga quien caiga. \u00a1Eso no est\u00e1 bien, caballero! Que ha habido muchos artistas olvidados por no dar el perfil marcado por una ortodoxia de pos-posguerra que, seguramente sin pretenderlo, heredaron aquellas formas y maneras autoritarias que se impusieron a partir de 1939. \u00a1Qu\u00e9! \u00bfQue no? Nonin\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>No tiene nada de malo amoldarse a los tiempos, que con las cosas de comer no se juega. 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