{"id":11092,"date":"2026-10-26T13:23:48","date_gmt":"2026-10-26T12:23:48","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/?p=11092"},"modified":"2026-10-26T13:23:48","modified_gmt":"2026-10-26T12:23:48","slug":"adn-flamenco-al-peso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/adn-flamenco-al-peso\/","title":{"rendered":"ADN Flamenco, al peso","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Llevamos d\u00e9cadas escuchando calificativos que se refieren a la calidad esencial de los cantes \u2013que si cante grande, cante chico, incluso intermedio\u2013, cuando, desde hace tiempo, es bien sabido que <strong>grandes, chicos, e incluso ineptos para la cosa jonda son en realidad los artistas, nunca los estilos musicales<\/strong>. La m\u00fasica, como hemos apuntado en esta tribuna en varias ocasiones, para el pedagogo japon\u00e9s <strong>Shinichi Suzuki<\/strong> es una destreza. Quiso decir que el m\u00fasico no nace, el m\u00fasico se hace. Sin embargo, el talento innato es cosa de lo divino; se cuentan con los dedos de una mano aquellos que est\u00e1n tocados al nacer por el dedo divino: t\u00fa, <strong>Jos\u00e9, Paco, Enrique, Tom\u00e1s, Pastora<\/strong>, geniales todos. Y todos ellos supieron aprovechar su talento natural hasta que llegaron a ser grandes figuras del flamenco. En general, aunque todos somos hijos de Dios, solo con esfuerzo, tenacidad, sacrifico, y, por supuesto, el imprescindible amor verdadero al arte, se puede superar lo humanamente alcanzable y acercarse, al menos un poco, a la sagrada dicha de convertirse en grandes artistas del cante, el toque y el baile. Es lo que hay. Los pocos tocados por lo divino, aunque no se esfuercen, \u201ccayeron de ni\u00f1os en la marmita de la p\u00f3cima\u201d y tienen, aun con poco empe\u00f1o, poderes que resultan inalcanzables para el resto de los mortales. <strong>Entre todos forjaron un g\u00e9nero de m\u00fasica y baile del todo sublime.<\/strong><\/p>\n<p>No obstante, en el flamenco imperan de forma muy notable los gustos de la afici\u00f3n. <strong>Hay quien escucha con el o\u00eddo, los hay que lo hacen con el coraz\u00f3n y tambi\u00e9n los que perciben el arte con la cabeza.<\/strong> La sicolog\u00eda musical, disciplina que, al menos en Viena, ocupaba dos cursos en la carrera de musicolog\u00eda, y que estudia el efecto que produce la m\u00fasica en nuestro cerebro, es muy interesante desde el punto de vista de los gustos. Cada uno nace y crece en un ambiente concreto y, poco a poco, va modelando su propia percepci\u00f3n de lo que escucha, configurando sus gustos en torno a lo aprendido. <strong>La manida expresi\u00f3n \u201cpara gustos los colores\u201d es muy cierta.<\/strong> Cada uno tiene los suyos y poco tiene que ver con la verdadera calidad art\u00edstica del int\u00e9rprete y\/o creador de una obra musical. Pero hete aqu\u00ed que, en el flamenco, los gustos est\u00e1n demasiado radicalizados, hasta el punto de que hay cantaores que son adorados por un grupo amplio de aficionados, pero esos mismos artistas pueden llegar a ser odiados hasta lo indecible por otro sector de la afici\u00f3n. La est\u00e9tica musical del flamenco es complicada de definir. A nadie se le ocurre poner en duda el talento de <strong>Beethoven<\/strong>. Y si alguien dice \u00abno me gusta <strong>Mozart<\/strong>\u00bb est\u00e1 diciendo en voz alta que no tiene ni idea de la obra del genial compositor salzburgu\u00e9s. Sin embargo, en el flamenco ocurre algo muy distinto. Dices \u00abme encanta el <strong>Ni\u00f1o de Marchena<\/strong>\u00bb y no tardan en surgir detractores que ponen en duda tu capacidad para apreciar el valor de lo autentico. O \u00abmuero con <strong>Manuel Agujetas<\/strong>\u00bb y un coro proclamar\u00e1 sin dudarlo eso de \u00abt\u00fa s\u00ed que sabes\u00bb. Personalmente, tengo la dicha de que me pirran los dos, tanto Pepe como Manuel. En ambos encuentro el cante verdad que, al fin y al cabo, de eso se trata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abPuedes ser hijo del mism\u00edsimo Tom\u00e1s Pav\u00f3n y ser un negado para la m\u00fasica jonda. Y puedes provenir de una familia de notarios de Cuenca y salir un bailaor de primer\u00edsima. Alg\u00fan d\u00eda habr\u00eda que hacer un estudio geneal\u00f3gico, de tres o cuatro generaciones atr\u00e1s, sobre los grandes maestros del flamenco para darnos cuenta de que en su enorme mayor\u00eda no tienen m\u00e1s ascendiente flamenco que el hecho de haberse criado en el contexto id\u00f3neo para desarrollar su habilidades y destrezas con el arte\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro par\u00e1metro que mide la mayor o menor calidad de los estilos lo impone <strong>la supuesta geograf\u00eda del flamenco, que muchos consideran esencial.<\/strong> Todos conocemos gente que solo escucha a artistas de Jerez, y si no son nacidos y criados en la bendita Asta Regia no quieren saber nada m\u00e1s. Solo los artistas de esa tierra ecuestre del vino fino, palo cortao, oloroso y Pedro Xim\u00e9nez tienen solera suficiente para ofrecernos la flor de lo bueno. Tambi\u00e9n ocurre en Triana, algo en C\u00e1diz y Los Puertos; no as\u00ed en otras plazas, mas alejadas del meollo jondo. Si Enrique, el payo ronco del Albaic\u00edn, hubiera nacido en San Miguel, otro gallo cantar\u00eda. Aunque nunca se sabe, porque de ese barrio era el <strong>Papa Antonio Chac\u00f3n<\/strong> y, hasta no hace mucho, era ninguneado por tirios y troyanos. Tambi\u00e9n abundan los gitanistas, aficionados que solo aprecian artistas si son \u201ccallos reales\u201d. Personalmente, mis cantaores favoritos, la mayor\u00eda son gitanos, pero jam\u00e1s se me ocurrir\u00eda ir pidiendo el certificado de pureza de sangre a un artista, por parecerme una aberraci\u00f3n puramente racista. Me da igual si su abuela es la tercera tataranieta de <strong>Nabucodonosor<\/strong> o proviene de la estirpe de <strong>Gracita Morales<\/strong>, me suele traer al pairo qui\u00e9nes fueron sus padres. La ascendencia, como he dicho antes, juega en el arte un papel muy relativo. Puedes ser hijo del mism\u00edsimo Tom\u00e1s Pav\u00f3n y ser un negado para la m\u00fasica jonda. Y puedes provenir de una familia de notarios de Cuenca y salir un bailaor de primer\u00edsima. Alg\u00fan d\u00eda habr\u00eda que hacer un estudio geneal\u00f3gico, de tres o cuatro generaciones atr\u00e1s, sobre los grandes maestros del flamenco para darnos cuenta, de una vez por todas, que en su enorme mayor\u00eda no tienen m\u00e1s ascendiente flamenco que el hecho de haberse criado en el contexto id\u00f3neo para desarrollar su habilidades y destrezas con el arte. En el flamenco se ha insistido demasiadas veces en la importancia de la familia, que, aun siendo importante, no lo es tanto. Es natural que a un fen\u00f3meno como a <strong>Mora\u00edto Chico<\/strong> le saliera un hijo talentoso como <strong>Diego<\/strong>, o que a <strong>Rancapino<\/strong> le suceda <strong>Alonsito<\/strong>. Pero eso tiene que ver, sobre todo, con la predisposici\u00f3n de esos ni\u00f1os por mamar del talento de sus padres y de la muchas horas de esfuerzo que hay que echar para lograr alcanzar las mieles del \u00e9xito.<\/p>\n<p>Est\u00e1 sobrevalorado el ADN flamenco. Aparte del maravilloso disco que con ese t\u00edtulo sac\u00f3 mi <strong>Diego Carrasco<\/strong> en 2004, no hay m\u00e1s \u00e1cido desoxirribonucleico flamenco que aquel elaborado dej\u00e1ndose la piel verso a verso, perfeccionando el arte de cada uno como Dios le da a entender. Cu\u00e1ntos talentos innatos hay, gente que nace con una especial predisposici\u00f3n para el arte se quedan a la mitad por flojos. <strong>\u00a1Cu\u00e1nto Juancojones hay en el flamenco! Conozco unos cuantos que tienen un instrumento en la garganta realmente privilegiado, pero no lo quieren desarrollar porque prefieren no perderse un partido del Madr\u00ed.<\/strong> Muchos pasan las horitas del d\u00eda sin coger la guitarra, sin escuchar un cante, sin hacer pies para estar en forma. Aun resuena en mis o\u00eddos el comentario del hijo de un grande que hace muchos a\u00f1os me espet\u00f3 en un restaurante de comida r\u00e1pida en Barcelona: \u00abYo no necesito estudiar, Faustino, yo soy hijo de\u2026\u00bb. Siendo como es el flamenco, como cualquier tipo de m\u00fasica, <strong>un arte mayor que exige un duro entrenamiento diario; parecido a la alta competici\u00f3n<\/strong>. Que no es lo mismo torear de sal\u00f3n, muy bonito y elegante, que ponerse delante de un morlaco de seiscientos kilos y jugarse la vida. \u2666<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay m\u00e1s \u00e1cido desoxirribonucleico flamenco que aquel elaborado dej\u00e1ndose la piel verso a verso, perfeccionando el arte de cada uno como Dios le da a entender. 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