{"id":10844,"date":"2026-10-07T10:31:48","date_gmt":"2026-10-07T08:31:48","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/?p=10844"},"modified":"2026-10-07T10:31:48","modified_gmt":"2026-10-07T08:31:48","slug":"la-carmen-de-gades-sin-ensayar-las-cozas-xxii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/la-carmen-de-gades-sin-ensayar-las-cozas-xxii\/","title":{"rendered":"La Carmen de Gades, sin ensayar \u2013 Las Cozas (XXII)","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de los seis meses m\u00e1s intensos de mi vida, montando, con el \u00fanico genio con el que he trabajado, el que fue su \u00faltimo ballet, <strong><em>Fuenteovejuna<\/em><\/strong> (1994), no nos hab\u00eda dado tiempo a ensayar, ni una sola vez, la <strong><em>Carmen<\/em><\/strong> (1984), otra obra maestra de <strong>Gades<\/strong>, con la que estuvimos girando el mundo entero durante aquellos inolvidables a\u00f1os que tuve la dicha de compartir con Antonio y mis treinta y cinco compa\u00f1eros momentos inolvidables.<\/p>\n<p>Estrenamos el nuevo ballet en la \u00f3pera de G\u00e9nova en diciembre de 1994 y tras la Navidad viajamos a Jap\u00f3n, cuarenta d\u00edas pasamos en ese maravilloso pa\u00eds. Al llegar a Tokio, maletas al hotel y andando al <strong>Bunkacenter<\/strong>, un teatro de tres mil butacas que se llenaba todos los d\u00edas, alguno con doble funci\u00f3n. Un bastinazo, vaya. <strong><em>Fuente<\/em><\/strong>, que as\u00ed llam\u00e1bamos a la genialidad que pari\u00f3 Gades en aquel semestre, fue un encargo de los japos, y la verdadera puesta de largo de la obra era all\u00ed.<\/p>\n<p>El estreno japon\u00e9s fue todo un \u00e9xito. Sin embargo, yo estaba literalmente muerto de miedo. La nueva obra, de la que recib\u00ed el encargo de hacer la m\u00fasica, adem\u00e1s de hacer el preg\u00f3n al inicio, tocar la guitarra, el caj\u00f3n, mover ba\u00fales, hasta bailar, y todo lo que hac\u00edamos los que all\u00ed particip\u00e1bamos, un sin parar, estaba montada y m\u00e1s que ensayada. Solo quedaba rodarla, y en eso est\u00e1bamos. El miedo atroz era la <em>Carmen<\/em>. En medio a\u00f1o de intenso trabajo no le hab\u00edamos dedicado ni un ensayo y se acercaba la fecha de ponerla en escena.<\/p>\n<p>Claro, el cincuenta por ciento de la compa\u00f1\u00eda la hab\u00edan hecho miles de veces, el cuerpo de baile la hab\u00edan ensayado por su cuenta, la pelea de la tabacalera, la clase. Y yo, que ten\u00eda que tocar la tercera guitarra, cantar, y bailar, mover sillas y mesas, lo propio de cualquier obra de Antonio Gades, un sin parar. Por no hablar del cuidado que hab\u00eda que tener para estar en tu sitio evitando pasarte un cent\u00edmetro m\u00e1s a la derecha, o m\u00e1s arriba. Caga\u00edto estaba yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abNo me pregunten c\u00f3mo pero&#8230; comienza la clase con la que abre esa genialidad que es la Carmen de Gades, la escena acab\u00f3 con un estruendoso aplauso. Sopl\u00e9, me sequ\u00e9 el sudor y seguimos: guajira, pelea, fiesta por buler\u00edas, martinete, bastones para el mirabr\u00e1s, se acercaba el final. Se cerr\u00f3 el tel\u00f3n. \u00a1Incre\u00edble! Pude hacer la obra sin ensayarla entera ni una sola vez. Un milagro\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sara Baras<\/strong> y su pareja de entonces, el gran <strong>Javier Bar\u00f3n<\/strong>, trabajaban en el <strong>Flamenco de Shinyuku<\/strong>, muy cerca del teatro y el hotel. \u00cdbamos casi todos los d\u00edas a verlos, Antonio le ten\u00eda echado el ojo a la ni\u00f1a para incorporarla al elenco, algo que nunca se produjo, por desgracia. Los dos ven\u00edan todos los d\u00edas al teatro a ver los ensayos, los ensayos de <em>Fuente<\/em>, porque la <em>Carmen<\/em> no la toc\u00e1bamos. <strong>Anto\u00f1ito Solera<\/strong>, en paz descanse, aunque era un bendito, no se preocupaba en absoluto por mi parte de guitarra, \u00a1eso no tiene dificultad! \u00a1Tranquilo, hombre! \u00bfTranquilo?<\/p>\n<p>No eran solo los acordes de las muchas escenas que llevan guitarras, diez veces m\u00e1s que <em>Fuenteovejuna<\/em>, donde la m\u00fasica est\u00e1 en un ochenta por ciento grabada, al rev\u00e9s que la versi\u00f3n de Gades de la sublime obra de <strong>Pr\u00f3spero Merim\u00e9<\/strong>, que se canta y toca casi todo el tiempo. Am\u00e9n de tocar y cantar, hab\u00eda que ver los movimientos de la puesta en escena, tan meticulosa en las obras del genial Antonio. Miedo daban los gritos que te daba si hac\u00edas algo mal. Las broncas no eran chicas. <strong>Siempre he dicho que yo he hecho dos veces la mili, la que hice en el Espa\u00f1a 18 de Cartagena, batall\u00f3n de carros, tocando en la banda, que dur\u00f3 quince meses, y los a\u00f1os que estuve con Gades.<\/strong> Su lema era disciplina y libertad, disciplina desde que pisabas la puerta del teatro y libertad cuando sal\u00edas. Mi segunda mili, literal.<\/p>\n<p>Por fin lleg\u00f3 el d\u00eda de hacer <em>Carmen<\/em>. En aquellos a\u00f1os en las giras hac\u00edamos <em>Fuente<\/em> y <em>Carmen<\/em>, el \u00e9xito m\u00e1s sonoro de Gades. Una obra que se ha subido a las tablas de los teatros de todo el mundo m\u00e1s de diez mil veces. Lo digo porque el otro d\u00eda en Madrid un conocido bailaor presum\u00eda en p\u00fablico de ser el autor de la obra flamenca que m\u00e1s se ha representado en el mundo, y estoy seguro que no llega a quinientas, pero bueno, no es la primera vez que le he escuchado echarse flores, el pobre. Aquel d\u00eda no dorm\u00ed. Las habitaciones en Jap\u00f3n son estrech\u00edsimas, con decir que nos daban otra para las maletas, est\u00e1n lejos de ser las mejores para un descanso reparador, aunque, a esas edades, te echen lo que te echen, era m\u00e1s que soportable. No hab\u00eda queja. Pues eso, dorm\u00ed poco y mal. A las diez al teatro a poner las luces. Gades necesitaba horas y horas para esa tarea. Minucioso no, lo siguiente. Ah\u00ed por lo menos pude saber mi posici\u00f3n en cada escena. Solera todo el rato: tranquilo, t\u00fa conmigo siempre. Hasta que me dijo, \u00a1noooo, t\u00fa all\u00ed! Y entonces el grito del P\u00e1jaro: \u00a1Faustinooooo! Glup. Tierra tr\u00e1game. Pues eso. Se pusieron las luces y a comer, a descansar y a las cuatro al teatro de nuevo. Yo detr\u00e1s de Anto\u00f1ito y <strong>Manuel El Perdi<\/strong>, el otro guitarrista. Pregunt\u00e1ndole al <strong>G\u00f3mez de Jerez<\/strong> en qu\u00e9 tono cantaba esto y lo otro, <strong>Candi Rom\u00e1n<\/strong>, como siempre, ayud\u00e1ndome, y yo loco loquito.<\/p>\n<p>Me puse la ropa que me correspond\u00eda, camisa, vaquero y chaleco verde. Al menos era ropa normal, no como en <em>Fuenteovejuna<\/em>, pana pesada que me hac\u00eda perder un kilo por funci\u00f3n. La coronilla que tengo desde muy jovencito\u00a0 pintada con un corcho quemado para no llevarme la luz. Afinar bien, cejilla al bolsillo, petaca al cintur\u00f3n y micro con pinza a la boca de la guitarra, y al escenario. Tel\u00f3n echado, cada uno en su sitio y&#8230;<\/p>\n<p>No me pregunten c\u00f3mo pero&#8230; comienza la clase con la que abre esa genialidad que es la <em>Carmen<\/em> de Gades, la escena acab\u00f3 con un estruendoso aplauso. Sopl\u00e9, me sequ\u00e9 el sudor y seguimos, guajira, pelea, fiesta por buler\u00edas, martinete, bastones para el mirabr\u00e1s, se acercaba el final. Se cerr\u00f3 el tel\u00f3n. \u00a1Incre\u00edble! Pude hacer la obra sin ensayarla entera ni una sola vez. Un milagro. <strong>En la foto, estoy con Antonio el \u00faltimo d\u00eda de aquella primera gira, con un cartel que al parecer dice: os esperamos en 1997, dos a\u00f1os despu\u00e9s. Las cozas.<\/strong> \u2666<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de los seis meses m\u00e1s intensos de mi vida, montando, con el \u00fanico genio con el que he trabajado, el que fue su \u00faltimo ballet, &#8216;Fuenteovejuna&#8217; (1994), no nos hab\u00eda dado tiempo a ensayar ni una sola vez la &#8216;Carmen&#8217; (1984), otra obra maestra de Gades, con la que estuvimos girando el mundo entero.<\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"author":21,"featured_media":10845,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard","featured_image_fetch_priority_high":"1","override":[{"template":"3","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar-narrow","sidebar":"default-sidebar","main_content_tag":"div","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"top","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_reading_time":"1","post_reading_time_wpm":"300","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_zoom_button":"1","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_popup_post":"1","show_comment_section":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"1","show_inline_post_related":"1"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"crop-500","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post_label":"Sponsored by","disable_ad":"0","subtitle":"Despu\u00e9s de los seis meses m\u00e1s intensos de mi vida, montando, con el \u00fanico genio con el que he trabajado, el que fue su \u00faltimo ballet, 'Fuenteovejuna' (1994), no nos hab\u00eda dado tiempo a ensayar ni una sola vez la 'Carmen' (1984), otra obra maestra de Gades, con la que estuvimos girando el mundo entero."},"jnews_primary_category":{"id":"94"},"jnews_override_bookmark_settings":{"override_bookmark_button":"0","override_show_bookmark_button":"0"},"jnews_review":[],"enable_review":"","type":"percentage","name":"","summary":"","brand":"","sku":"","good":[],"bad":[],"score_override":"","override_value":"","rating":[],"price":[],"jnews_override_counter":{"view_counter_number":"0","share_counter_number":"0","like_counter_number":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[98,38,94],"tags":[118,2188,119,350],"class_list":["post-10844","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-cuerda-pela","category-en-portada","category-firmas","tag-antonio-gades","tag-carmen","tag-faustino-nunez","tag-opinion-flamenca","pmpro-has-access"],"acf":[],"gt_translate_keys":[{"key":"link","format":"url"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10844"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10844\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10846,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10844\/revisions\/10846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10845"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/expoflamenco.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}