Siempre es un placer acudir a escuchar a Marina Heredia. Es una artista que se ha construido una carrera sólida, que se ha ganado con su talento y su profesionalidad el prestigio que la avala, que no ha parado de crecer sin perder jamás de vista quién es y de dónde viene.
Y precisamente de esa consciencia de su raza, del camino tortuoso que ha recorrido el pueblo gitano desde los comienzos del tiempo, nace este espectáculo llamado En Libertad!, abanderando la causa desde el sentido de pertenencia y el dolor heredado a lo largo de los siglos.
Acompañada, como es habitual desde hace años, de su fiel José Quevedo, Bolita, quien sostiene con su guitarra toda la arquitectura musical de la obra, y junto al piano de Pablo Suárez y la percusión siempre certera y precisa de Paquito González, Marina nos fue desgranando una serie de temas que, aunque claramente están basados en cantes concretos, tienen en su mayoría estructura y espíritu de canción.
Para empezar, como buena gitana, le da su sitio al patriarca, su padre Jaime el Parrón, que rasga el silencio cantando por tonás, hasta que su hija, apoyada en su hombro, rompe a cantar lo que se nos antoja un himno al que volverán en distintos momentos del espectáculo: Somos la raza maltratada y odiada, reprimida y dolida.
«Su poderío, su gran calidad como artista, su presencia que llena el escenario y su elegancia natural, junto con el conocimiento de los cantes, la profesionalidad con la que monta sus propuestas y su actitud camaleónica, convierten a Marina Heredia en una de las mejores cantaoras actuales del panorama flamenco»

Siempre con la frescura de contarnos la historia con letras nuevas, escuchamos cantiñas, nanas estremecedoras en las que Marina se emocionó y nos emocionó a todos, tangos de Graná, bulerías y rumbas. Letras que narran abusos, miedos, resiliencia, y que nos resuenan tanto no por haberlo oído antes, que también, sino porque la historia se está repitiendo justo ahora, mientras escribo estas líneas, en otro pueblo, con otra lengua y en otra parte del mundo, pero las penas, las humillaciones, las injusticias, aunque parezca mentira, son las mismas.
La luz se apaga y escuchamos un sentido monólogo de Juan Fernández que nos sacude –una vez más, en un espectáculo que no deja de hacerlo– con esa capacidad para comunicar y hacer sentir que tiene el actor sevillano.
Vuelve Marina Heredia y nos canta al piano un tema sobre la inocencia de los niños, vulnerada por la violencia. Y tras unas palabras en las que comenta cómo el hombre vuelve a tropezar un millón de veces con la misma piedra, nos recuerda que en esta historia no todo es penar, también hay sitio para la alegría y la diversión. El cante es dolor, pero también es celebración, y nos hace viajar a las zambras granadinas para interpretar La Mosca.
La farruca dedicada a su tío Manolete, gran bailaor que llevó en su repertorio este palo flamenco, dio paso a una fiesta por bulerías, con su recuerdo a Camarón y su pincelada por cuplés, donde todos los componentes tuvieron su protagonismo, destacando las voces de Manuela Moya y Carmela Gil. El broche lo puso la rumba catalana Juan el Egiptano, en la que se recuerda al primer gitano que llegó a España y, de paso, se homenajea a Peret y al Pescaílla, lo que dio fin al espectáculo con el público en pie.
Pero dirán ustedes que todavía no me he pronunciado sobre cómo cantó Marina Heredia. Pues fue un auténtico derroche de facultades durante más de hora y media, magnífica de la voz, sin aliviarse absolutamente nada, acariciando los bajos sin desafinar jamás, y subiendo en los agudos hasta ponernos la piel de gallina. Su poderío, su gran calidad como artista, su presencia que llena el escenario y su elegancia natural, junto con el conocimiento de los cantes, la profesionalidad con la que monta sus propuestas y su actitud camaleónica, la convierten en una de las mejores cantaoras actuales del panorama flamenco.
Ficha artística
¡En libertad!, de Marina Heredia
Teatro del Soho Caixabank de Málaga
12 de marzo de 2026
Aforo: prácticamente lleno
Cante: Marina Heredia
Guitarra: José Quevedo Bolita
Piano: Pablo Suárez
Percusión: Paquito González
Palmas y coros: Carmela Gil, Manuela Moya y Diego Montoya

















































































