El escritor, investigador y colaborador de ExpoFlamenco Eduardo J. Pastor ha recibido la Mención Especial al Flamenco en la XV Gala de Entrega de Premios de la Asociación Cultural Tradiciones Sevillanas, celebrada este jueves 1 de octubre en la sede de la Fundación Caja Rural del Sur de Sevilla.
Los galardones reconocen cada año a personas y entidades vinculadas a diferentes ámbitos de las tradiciones de la ciudad. Junto a Pastor fueron distinguidos Rufino Madrigal, en la categoría Cofrade; el ganadero Gabriel Rojas, en la Taurina, y la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención, con el premio Sevillanía. El acto estuvo presentado por Paco Pérez Estepa y contó también con un desfile de moda.
La asociación destacó de Eduardo J. Pastor su condición de «destacado investigador del flamenco con varios libros publicados». El colaborador de ExpoFlamenco respondió al reconocimiento con una intervención titulada Oda a Sevilla y al flamenco, en la que trazó un recorrido sentimental por la relación de la ciudad con el arte jondo, desde los cafés cantantes y Silverio Franconetti hasta la Alameda y Triana.
«Sevilla tiene una manera de recordar que no se parece a ninguna otra. Sevilla recuerda oliendo, mirando, sintiendo… Recuerda cantando. (…) El flamenco nació hondo, como nacen las raíces, y se fue haciendo hombre entre gitanos y payos, entre Triana y la Alameda, entre el trabajo y las cañeras de manzanilla, por entre la fiesta y la desgracia» (Eduardo J. Pastor)

«Sevilla tiene una manera de recordar que no se parece a ninguna otra. Sevilla recuerda oliendo, mirando, sintiendo… Recuerda cantando», afirmó Pastor al comienzo de su intervención. Al abordar los orígenes del género, señaló que el flamenco «nació hondo, como nacen las raíces, y se fue haciendo hombre entre gitanos y payos, entre Triana y la Alameda, entre el trabajo y las cañeras de manzanilla, por entre la fiesta y la desgracia».
Pastor evocó también el papel de Silverio Franconetti y de los cafés cantantes en la transformación y difusión del flamenco. «El flamenco dejó de ser solamente un secreto bien guardado para hacerse espectáculo sin dejar de ser misterio», expresó antes de detenerse en la Alameda de Hércules y en aquellos años en los que artistas, toreros, bohemios, cantaores y guitarristas compartían uno de los principales espacios flamencos de Sevilla.
Triana ocupó igualmente un lugar central en sus palabras. «Triana no era solamente un barrio al otro lado del río. Era una forma de mirar el mundo», aseguró. Pastor recordó además a figuras como Pastora Imperio, Manolo Caracol, La Niña de los Peines, Antonio, Niño Ricardo y Antonio Mairena, junto a otros nombres para los que reclamó mayor presencia en la memoria pública de la ciudad, entre ellos Pepe Pinto, Remedios Amaya, Manuel Vallejo, José Luis Postigo, Rafael Riqueni, Manuela Carrasco, Farruco o Matilde Coral.
El colaborador de ExpoFlamenco cerró su intervención regresando a la idea que vertebró su discurso: el flamenco como depositario de la memoria sevillana. «Sevilla, ciudad antigua y siempre nueva, descubre que el flamenco no es solamente música. Es una manera —su manera— de tener memoria». ♦
















