Sigamos criticándolo…
Sin duda, prefiero un auditorio de dos mil personas felices y respetuosas a un selecto grupo de amargados aficionados con actitud chulesca y sentando cátedra ruidosa.
Sin duda, prefiero un auditorio de dos mil personas felices y respetuosas a un selecto grupo de amargados aficionados con actitud chulesca y sentando cátedra ruidosa.