{"id":57055,"date":"2024-12-18T11:36:14","date_gmt":"2024-12-18T10:36:14","guid":{"rendered":"https:\/\/expoflamenco.com\/podcast\/?p=57055"},"modified":"2024-12-18T11:36:15","modified_gmt":"2024-12-18T10:36:15","slug":"una-rosa-al-carbonerillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expoflamenco.com\/podcast\/una-rosa-al-carbonerillo\/","title":{"rendered":"Una rosa al Carbonerillo","gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"text"}]},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Manuel Vega Garc\u00eda El Carbonerillo<\/strong>\u00a0(Sevilla, 1906-1937) naci\u00f3 en la calle Sol y muri\u00f3 en la calle Don Fadrique, ambas de Sevilla. Fue un ni\u00f1o prodigio del cante flamenco, siendo de los m\u00e1s populares de su tiempo, en la llamada etapa de la \u00d3pera Flamenca, entre 1926 y 1936. Destac\u00f3 sobre todo en el fandango, con un estilo propio, aunque cant\u00f3 muy bien otros muchos palos. Sus letras lo inmortalizaron, todas ellas de amor o desamor, desgarradoras. Dej\u00f3 una estupenda discograf\u00eda, considerable para haber muerto con solo 31 a\u00f1os<\/em>.<\/p>\n<h2>Carta al Carbonerillo<\/h2>\n<p><em>Le llamaban Carbonero,<\/em><br \/>\n<em>malograo canta\u00f3.<\/em><br \/>\n<em>Sevilla entera llor\u00f3<\/em><br \/>\n<em>la muerte del fandanguero<\/em><br \/>\n<em>cuando Dios de lo llev\u00f3.<\/em><\/p>\n<p>Querido y admirado maestro:<\/p>\n<p>Me llamo\u00a0<strong>Manuel Boh\u00f3rquez Casado<\/strong>\u00a0y no nos conocemos, aunque siempre he pensado que en una vida anterior fuimos amigos y que pude disfrutar de tu cante en privado en alg\u00fan tabanco de la Alameda de H\u00e9rcules, quiz\u00e1s en La Europa, donde sol\u00edas cantar con\u00a0<strong>Tom\u00e1s Pav\u00f3n, La Moreno, El Gloria<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Juan Mojama<\/strong>. Era muy ni\u00f1o cuando una ma\u00f1ana escuch\u00e9 cantar a mi madre mientras lavaba en el lebrillo del corral, una letrilla que me conmovi\u00f3:<\/p>\n<p><em>Que los besos de una mare<\/em><br \/>\n<em>no hay besos que sean tan dulces.<\/em><br \/>\n<em>Que los besos de una mare.<\/em><br \/>\n<em>Desde que muri\u00f3 la m\u00eda<\/em><br \/>\n<em>nadie ha sab\u00edo besarme<\/em><br \/>\n<em>como mi mare lo hac\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Mi madre perdi\u00f3 a su madre, mi abuela Carmen, un a\u00f1o despu\u00e9s de que t\u00fa murieras y justamente al lado de la calle donde dejaste de ver para siempre la venusta luz de Sevilla, en el Hospital Central. Mi madre tarareaba este fandango con una ternura conmovedora y al saber que la cantaba\u00a0<strong>El Carbonerillo<\/strong>, un cantaor de la Macarena, siempre quise saber qui\u00e9n eras, adem\u00e1s de un cantaor de fama. Me interesaba saber cosas de tu vida, de tus padres, tus abuelos, hermanos\u2026 En 1978, Pepe Carrasco puso en el mercado una colecci\u00f3n de discos,\u00a0<em>Los Ases del Flamenco<\/em>, y en esa colecci\u00f3n hab\u00eda todo un elep\u00e9 con tus cantes. Escuchaba ese disco de d\u00eda y de noche y siempre acababa llorando como un ni\u00f1o. No eran solo tus letras, que eran como dardos clavados en el alma, sino tu voz, ese sonido lastimero envuelto en un velo de pena que me part\u00eda el alma.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">\u00abHe venido a verte para decirte, Manuel, querido maestro, en esta ma\u00f1ana oto\u00f1al, fr\u00eda y plomiza, que nada hubiera sido igual sin ti, sin tu cante y tu memoria\u00bb<\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En 1980, en la I Bienal de Flamenco de Sevilla, el ganador del Giraldillo,\u00a0<strong>Calixto S\u00e1nchez<\/strong>, cant\u00f3 uno de tus fandangos y Sevilla despert\u00f3 de un profundo letargo. Era un fandango de tu amigo y maestro\u00a0<strong>Pepe Rebollo<\/strong>, el de Moguer, en cuyo entierro estuviste con\u00a0<strong>Pepito el Pinto, el Sevillano<\/strong>\u00a0y el guitarrista\u00a0<strong>Antonio Peana<\/strong>.<\/p>\n<p><em>Por las l\u00e1grimas se va<\/em><br \/>\n<em>la pena grande que se llora.<\/em><br \/>\n<em>Por las l\u00e1grimas se va.<\/em><br \/>\n<em>La pena grande es la pena<\/em><br \/>\n<em>que no se puede llor\u00e1.<\/em><br \/>\n<em>Esa no se va, se quea.<\/em><\/p>\n<p>El maestro mairenero cant\u00f3 ese fandango como si te hubieras metido en su cuerpo, con una fuerza y una emoci\u00f3n que hizo que todos los asistentes nos levant\u00e1ramos de golpe, emocionados, muchos con los ojos llenos de l\u00e1grimas. Aquella noche, Calixto S\u00e1nchez te hizo regresar a Sevilla y en ese mismo instante, conmocionado, roto, decid\u00ed que ten\u00eda que buscarte para decirte que cambiaste mi vida. Que si era verdad lo que me dec\u00edan, que el cante jondo era una emoci\u00f3n, la sent\u00ed por primera vez aquella noche en el\u00a0<strong>Lope de Vega<\/strong>\u00a0de Sevilla. Sin ser escritor, decid\u00ed escribir tu biograf\u00eda y comenc\u00e9 a buscar a personas que te conocieron para que me dijeran c\u00f3mo eras, al margen del cante. Qui\u00e9n era\u00a0<strong>Manuel Vega Garc\u00eda<\/strong>, aquel ni\u00f1o que naci\u00f3 en la calle Sol, en 1906, hijo de\u00a0<strong>Manuel Vega Villar El Carbonero<\/strong>, del pueblo sevillano de Benacaz\u00f3n. Que vend\u00edas carb\u00f3n por las calles, con tu padre, y que por eso te llamaban El Carbonerillo en toda Andaluc\u00eda, desde la Macarena hasta la Cava de los Gitanos de Triana y desde Almer\u00eda hasta Ayamonte.<\/p>\n<div id=\"attachment_23607\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23607\" src=\"https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1.jpg\" sizes=\"(max-width: 1300px) 100vw, 1300px\" srcset=\"https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1.jpg 1300w, https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/www.expoflamenco.com\/archivo\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/expoflamenco-el-loco-del-flamenco-una-rosa-al-carbonerillo-2-1-600x337.jpg 600w\" alt=\"\" width=\"1300\" height=\"731\" aria-describedby=\"caption-attachment-23607\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-23607\" class=\"wp-caption-text\">Manuel Boh\u00f3rquez, ante la tumba de El Carbonerillo. A ver si aprendemos ya a plegar el espacio-tiempo para que dos personas de diferentes \u00e9pocas estrechen sus manos.<\/p>\n<\/div>\n<p>Un d\u00eda busqu\u00e9 a tu hermana\u00a0<strong>Anita<\/strong>, que viv\u00eda en P\u00edo XII, para que me contara c\u00f3mo eras como hermano y como hijo, y la encontr\u00e9. Era ya una mujer con muchos a\u00f1os, aunque bien llevados. Y guapa como ella sola. Estaba sentada en una mecedora, con el pelo recogido en un rodete y una mo\u00f1a de jazmines frescos prendida al mo\u00f1o con alfileres de n\u00e1car. Me cont\u00f3 que cuando trabajaba en la f\u00e1brica de telas del Marqu\u00e9s de Pickman te llevaba con ella para que fueras aprendiendo un oficio y que a la hora del bocadillo te sub\u00eda a una mesa para que cantaras, y que los empleados lloraban de emoci\u00f3n por la cara abajo. Ten\u00edas solo 8 a\u00f1os y dice que ya bordabas los fandangos en hilo de oro.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">\u00abRicardo, Pastora, el Pinto y Tom\u00e1s me reciben como si estuvieran celosos del amor que siento por ti. A veces pienso que de noche, cuando en el cementerio solo hay gatos y sombras, os sal\u00eds de vuestras tumbas y ech\u00e1is un ratito de cante y de charla. Eso me consuela, Manuel, porque me atormenta que ya no est\u00e9is con nosotros\u00bb<\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Tu padre te llev\u00f3 una ma\u00f1ana de domingo al\u00a0<strong>Caf\u00e9 Novedades<\/strong>, que estuvo en la Campana, para que te escucharan junto al\u00a0<strong>Ni\u00f1o de Marchena<\/strong>\u00a0y Pepito el Pinto, tu amigo de la infancia. El ni\u00f1o de la Pinta, \u00bflo recuerdas? Esa ma\u00f1ana naci\u00f3 otra etapa del cante flamenco, la que traer\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde otra muy criticada, la \u00d3pera Flamenca, pero que cambi\u00f3 para siempre el arte de cantar, bailar y tocar la guitarra.<\/p>\n<p>En 1983,\u00a0<em>Diario 16<\/em>, de Sevilla, me public\u00f3 toda una p\u00e1gina con tu primera biograf\u00eda, gracias a\u00a0<strong>Jos\u00e9 Luis Ortiz Nuevo<\/strong>, que entonces escrib\u00eda de flamenco en ese diario. Ni te imaginas lo importante que me sent\u00ed aquel d\u00eda, porque recib\u00ed felicitaciones desde toda Andaluc\u00eda. Nadie sab\u00eda casi nada de tu vida, solo esas cosas que se dec\u00edan de ti, bulos casi siempre, sobre tus borracheras y altercados p\u00fablicos, el motivo de tus letras y tu vida atormentada del \u00faltimo rom\u00e1ntico del cante. En 1996, dedicado ya a escribir de flamenco en un peri\u00f3dico de Sevilla,\u00a0<em>El Correo de Andaluc\u00eda<\/em>, publiqu\u00e9 por fin tu biograf\u00eda, un libro sencillo, sin muchas pretensiones, que presentamos en el patio de la Diputaci\u00f3n de Sevilla, el antiguo Cuartel del Carmen, \u00bflo recuerdas? Asistieron cientos de personas y cantaron artistas como\u00a0<strong>Luis Caballero<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Manuel Gerena<\/strong>. Se agotaron los libros. La gente se los llevaba por docenas para regalarlos a los amigos y a\u00fan hoy, veinticuatro a\u00f1os despu\u00e9s, me lo piden desde distintos pa\u00edses del mundo.<\/p>\n<p>He venido a verte para decirte, Manuel, querido maestro, en esta ma\u00f1ana oto\u00f1al, fr\u00eda y plomiza, que nada hubiera sido igual sin ti, sin tu cante y tu memoria. Ni te imaginas lo que significas para decenas de miles de personas en todo el mundo, porque tus discos de pizarra, por los que cobraste cuatro gordas, llegaron m\u00e1s all\u00e1 de las murallas de la Macarena, donde jugabas de ni\u00f1o. Tienes hasta una pe\u00f1a con tu nombre en la calle Torrijiano, esa en la que tanto so\u00f1aste con ser tan buen cantaor como\u00a0<strong>Antonio Chac\u00f3n<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Manuel Torres<\/strong>.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">\u00abSi una noche quieres, busca a mi madre, Josefa Casado, que no est\u00e1 muy lejos de donde duermes. Dile que la quiero y c\u00e1ntale, si no te importa, aquel fandango de lo dulces que son los besos de una madre\u00bb<\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>A veces vengo a verte al Cementerio de Sevilla y echo unas l\u00e1grimas viendo tu l\u00e1pida, gentileza de tus sobrinos. Me siento en un arriate y estoy un rato charlando contigo, cont\u00e1ndote cosas del cante actual. Luego, una vez desahogado, visito a\u00a0<strong>Ricardo<\/strong>, a\u00a0<strong>Pastora<\/strong>, el Pinto y\u00a0<strong>Tom\u00e1s<\/strong>, que me reciben como si estuvieran celosos del amor que siento por ti. Est\u00e1n a escasos metros de tu tumba. Muchas veces he pensado que de noche, cuando en el cementerio solo hay gatos y sombras, os sal\u00eds de vuestras tumbas y ech\u00e1is un ratito de cante y de charla. Eso me consuela, Manuel, porque me atormenta que ya no est\u00e9is con nosotros, los amantes del cante, para ayudarnos a encontrar una felicidad que se vende \u00faltimamente muy cara.<\/p>\n<p>Te dejo hasta otro d\u00eda, maestro, leyendo un poema de un poeta de Sevilla,\u00a0<strong>Juan Sebasti\u00e1n<\/strong>, que muere contigo. Vendr\u00e9 otro d\u00eda a contarte m\u00e1s cosas. Y si una noche quieres, busca a mi madre,\u00a0<strong>Josefa Casado Rodr\u00edguez<\/strong>, que no est\u00e1 muy lejos de donde duermes. Dile que la quiero y c\u00e1ntale, si no te importa, aquel fandango de lo dulce que son los besos de una madre.<\/p>\n<p><em><strong>TU CORAZ\u00d3N ROTO<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Hay un f\u00fanebre velo en tu mirada<\/em><br \/>\n<em>que la cubre como un presentimiento.<\/em><br \/>\n<em>Un rumor de cipr\u00e9s mecido al viento,<\/em><br \/>\n<em>es tu c\u00e1lida voz desesperada.<\/em><br \/>\n<em>La m\u00e1s amarga y seca bocanada<\/em><br \/>\n<em>de aire te atraviesa el sentimiento<\/em><br \/>\n<em>y poco a poco llegas al momento<\/em><br \/>\n<em>en que ya de tu voz no queda nada.<\/em><br \/>\n<em>En un lento latido agonizante,<\/em><br \/>\n<em>tu roto coraz\u00f3n, Carbonerillo,<\/em><br \/>\n<em>va robando la sangre al propio cante.<\/em><br \/>\n<em>Se han callado las manos y el martillo,<\/em><br \/>\n<em>y tu voz en la muerte, ya triunfante,<\/em><br \/>\n<em>se ha llevado con ella al fandanguillo.<\/em><\/p>\n","protected":false,"gt_translate_keys":[{"key":"rendered","format":"html"}]},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Vega Garc\u00eda El Carbonerillo\u00a0(Sevilla, 1906-1937) naci\u00f3 en la calle Sol y muri\u00f3 en la calle Don Fadrique, ambas de Sevilla. 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